jueves, 2 de abril de 2026

VI FESTIVAL ULTRAFONDO BURJASSOT

En mitad de la euforia post Maratón de Barcelona, mientras escribía la crónica y con las sensaciones a flor de piel, me dejé llevar por un impulso que muchos reconoceréis. Abrí una nueva ventana emergente en el ordenador y con paso firme, sin titubeos, rellené un formulario de inscripción. Así, en cuestión de segundos y sin posibilidad de retroceder, tenía un nuevo reto: "VI Festival de Ultrafondo de Burjassot". 

Tenía apenas dos semanas para prepararme. El esfuerzo en Barcelona fue muy intenso pero enseguida volví a los entrenamientos para intentar acelerar la recuperación muscular, siempre de forma progresiva. Además, a día de hoy, siento que el atletismo es lo único que me llena. Buscando la felicidad a base de kilómetros. ¿Felicidad o evasión? No lo sé, yo solo quiero correr. Usaremos la terapia "GUMP". Aquí el amigo Forrest estuvo corriendo tres años, dos meses, catorce días y dieciséis horas. Veremos cuanto tiempo estoy yo. De momento, nos vamos a Burjassot.

Las modalidades a elegir eran muy variadas. Desde 48 horas hasta 50 kilómetros. En mi euforia descontrolada, alguna neurona tuvo un poco de raciocinio y decidí participar en los 100km. Es una prueba que me dio una gran alegría en 2021, cuando conseguí el Récord de Aragón en el Campeonato de España pero que luego solo he recibido un batacazo tras otro. Mi gran némesis.


Lo que me gusta a mi un buen FESTIVAL

Sabía que no llegaba en la mejor forma física posible. Sabía que la única vez que me ha salido bien ha sido porque llevé una preparación especifica para esa competición. Sabía que con los entrenamientos de una maratón no es suficiente. Lo sabía todo pero no me importaba nada. Mi objetivo era firme. Salir a intentar mejorar mi marca. Puerta grande o enfermería.

Cuando llegué el viernes los compañeros de la modalidad de 48 horas ya habían empezado. Me parece algo extraterrestre estar corriendo 2 días seguidos en un circuito cerrado. Mi mayor admiración y respeto. ¿Creéis que alguna vez competiré yo? No tengo pruebas, pero tampoco dudas...

La competición empezaba a las 8 de la mañana. Dos horas antes amanecía para desayunar con calma y preparar mi avituallamiento. Como no llevaba asistencia y me gusta tenerlo todo bien organizado, me hice una plantilla en una cartulina donde tenía ordenado lo que tenía que tomar cada 5 kilómetros. Agua, geles, isotónico e hidratos en polvo iban a ser mi menú del día. Así no tendría que perder tiempo en buscar o pensar lo que me tocaba tomar en cada momento. El método Marie Kondo aplicado al running. Indispensable para mi bienestar mental.


La familia del Ultrafondo

Mi mayor inquietud era el circuito. 1 kilómetro repartido en 2 rectas de 500 metros con un leve desnivel. Casi imperceptible al principio pero según avance la carrera, seguro que será determinante. Además, un giro si que se suaviza al realizarlo en una rotonda pero al otro lado nos espera un cambio brusco de 360 grados a través de un cono. Estoy acostumbrado a circuitos de 5 kilómetros y 20 vueltas. Aquí me esperan la friolera de 100. Modo hámster activado.

Como viene siendo habitual, la carrera empieza rapidísima. Da igual que se trate de una 5k o de ultrafondo. Los atletas salen al máximo. Después de varias vueltas obtengo el por qué. El grupo de cabeza está buscando la mínima para el Campeonato del Mundo (06:47:30). Mi guerra era otra. Tengo que ir a ritmo de 4:20. Al principio muy cómodo, diría incluso que el circuito me está gustando. La recta con el desnivel favorable da la sensación que solo te tienes que dejar llevar. Como siempre, me costó entrar en calor pero según avanzaban los kilómetros, los ritmos los iba mejorando incluso sin querer. A 4:11 y con bastante comodidad. Me notaba muy fuerte. ¿Seguirá la buena racha?

Cuando llevábamos 2 horas de competición, el calor empezaba a ser moderado. ¡Con lo fría que había arrancado la mañana! Cambié las gafas de sol por la gorra. Tengo una edad ya y mi madre me obliga a cuidarme la piel del rostro. Es esteticien, a obedecer. La piel es el reflejo de tu salud y nuestro escaparate al mundo.

Nos acercábamos a la distancia de maratón y mis sensaciones iban empeorando. Las piernas empezaron a acordarse de lo que hicieron hace 2 semanas. Cada vuelta costaba más y el giro brusco, un choque de realidad. La mente también fue cambiando el discurso. Ahora veía bien llegar al ecuador de la competición y echar el telón. 

Cuando pasabas por meta, el sistema de cronometraje te avisaba de cuantas vueltas llevabas. Según mis cálculos,  mi recuento era erróneo. A mi compañero Marc y otros atletas también les pasaba y se lo modificaron. Yo lo reclamé pero no obtuve resultados. Estoy seguro de ello porque iba siempre por delante de la primera clasificada femenina pero por megafonía a ella le cantaban más vueltas que a mi. No es algo que me preocupará en exceso porque había decidido parar cuando llegara a 50 kilómetros pero te va mermando poco a poco. Y así, cuando llegué a esa cifra según el marcador, puse fin a mi participación.


Pidiendo el VAR

No estoy triste. Ni mucho menos defraudado conmigo mismo. Sabía como venía y a lo que venía. Salí con un objetivo en mente pero consciente del escaso porcentaje de éxito al que me enfrentaba. Táctica kamikaze pero toda experiencia suma. Me voy muy contento por haberlo intentado. Me voy con una sonrisa pese a la derrota. Perder para aprender. Perder para avanzar.

Es mi primera participación en Burjassot pero se nota que en el Club de Atletismo Els Sitges se respira amor al Ultrafondo. Organización impecable. Es una pena que muchos atletas se fueran este mismo fin de semana al Campeonato de 48 horas que se celebró en Italia. Esperemos que poco a poco, cada vez seamos más en territorio nacional, nos tengan más en cuenta en la Federación y el Ultrafondo se consolide en nuestro país. 

¡GRACIAS PRIMO, VA POR TI!

Tiempo: 03:49:56
Clasificación general: Abandono

Kilómetros: 52

                                              BANDA SONORA DE LA CARRERA









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