Mostrando entradas con la etiqueta deporte. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta deporte. Mostrar todas las entradas

jueves, 8 de octubre de 2026

SPARTATHLON (246km)

 Otra vez volvemos a Grecia. Después de salir airoso del primer objetivo del año (Maratón de Barcelona), tocaba afrontar el segundo, el partido de vuelta con Leónidas. Regresamos a la "Spartathlon".

La preparación que conlleva una maratón es muy exigente. Lo disfruto mucho pero es una presión constante. Una lucha contra el reloj y los ritmos. Cuando me toca preparar una competición de ultrafondo todo cambia. Se vuelve más ameno y disfrutón. Aumento el volumen pero lo hago en un lugar idílico: la montaña. También hago sesiones por asfalto pero siempre de una manera más llevadera. No me exijo tanto, con eso, cuerpo y mente lo agradecen.

Esta vez no viajo solo a Grecia. Mi compañero de Andandaeh Jordi me acompaña. En el hotel nos juntaremos con el resto de la delegación española. La competición en si es muy importante pero lo que hace especial a esta carrera es la convivencia durante 6 días con otras personas con tus mismos sueños e inquietudes. Se forma una simbiosis difícil de explicar.

Centrémonos en la carrera. Aquí lo importante es saber gestionar bien los avituallamientos. Tienes 75 durante todo el recorrido y tu decides donde dejar las cosas que vas a necesitar. La organización ofrece agua y alimentos básicos pero el resto corre de tu parte. Además, debes de tener también en cuenta la ropa de recambio, prendas de abrigo y accesorios de iluminación para la noche. 

Los días previos la meteorología era bastante benévola. Solo llovía a partir del ecuador de la carrera. Para sorpresa de todos, cuando nos encontramos en la línea de salida, empezó a llover y no precisamente suave. ¡Empezamos bien!


Siempre positivos...de momento. Fotos de Facebook


Arrancamos bajo una lluvia intensa pero envueltos en la excitación que provoca arrancar la Spartathlon. Este año me propongo llevar un ritmo menos exigente pero los primeros kilómetros aquí nadie para. No se si es por la lluvia creyendo que cuanto más rápido vayamos, menos nos vamos a mojar, por el ímpetu del principio o simplemente mera temeridad pero ni cuando la carretera se inclina  nosotros andamos.

A mi me está costando meterme en la película. Llevo el estomago bastante revuelto y no consigo encontrarme cómodo. Además, el móvil me molesta bastante. Se me mueve demasiado cada vez que acelero el ritmo. Necesito ponerle solución. Al primer problema, después de visitar dos gasolineras con nulo acierto, en uno de los avituallamientos hay un baño portátil y queda arreglado. El hándicap del móvil es más complicado. Por suerte y después de mucho tiempo, consigo dárselo a una compañera de la delegación. Me he quedado sin conexión por si necesitaba usar el comodín de la llamada. Solo ante el peligro.

Las horas pasan y la lluvia sigue presente. Por momentos solo de manera testimonial. Otros, con una presencia abrumadora. Uno de los puntos clave es llegar al Canal de Corinto lo más fresco posible pero sin dormirte, los cortes de paso son bastante exigentes hasta aquí. Yo llego un poco justo físicamente. Me acuerdo de mi compañero Bernabeú, una eminencia en estas lides y decido darme un masaje gracias a los fisioterapeutas del avituallamiento. Aprovecho también para comer. Una parada en boxes casi impecable. Solo me ha faltado tener ropa de cambio y poder retomar SECO la competición.


China chana...

A partir de aquí bajo bastante el ritmo. En cuanto la carretera mira hacia arriba, un servidor se pone andar. El día se va acabando y en el C.P 29 tengo preparado todo lo que voy a necesitar para afrontar la noche: Frontal, pilas, luz reflectante, bandana. Llego, empiezo a buscar entre las bolsas y no consigo dar con ella. Una persona de la organización me dice que mi material se lo ha llevado otro corredor. ¡BOOM! Menudo cambio de guion. Todo esto, imaginaros con el cansancio acumulado, haciéndose de noche y con mi inglés obsoleto desde los 18 años. Empiezo a ponerme nervioso. No me entienden y por supuesto, no consigo adivinar que me quieren decir ellos. Por suerte, están varios compañeros españoles con un nivel de idiomas que en estos mismos momentos añoro desesperadamente. Teresa me deja un frontal de repuesto que tenía y la organización me dice que en el siguiente avituallamiento estará el mío.

¿Tu lo viste? Yo tampoco. Pasaron cuatro puntos de control y todos me decían los mismo, en el siguiente lo tendrás...Mi desesperación llegó a tal punto que ya lo di por perdido. A todo esto le sumamos que las pilas se me agotaron a la hora. Teniéndome que dejar unas de repuesto ¿Cuánto me duraran esta vez?

Este suceso fue el principio del fin. Estaba helado de frío, no había planificado bien la ropa de abrigo y mi único escudo era un chubasquero de plástico del bazar. El problema con el frontal me había desconcentrado y todos los pensamientos intrusivos se apoderaron de mi mente. En este tipo de competición tienes que venir muy bien centrado psicológicamente. Saber estar preparado ante cualquier imprevisto. Yo creía llegar en condiciones o igual me estaba autoengañando y no quería ver la realidad. El caso es que desde Nemea (123km) pasé de ser un corredor a una persona moribunda. Un espectro en tierras griegas.


Lo mejor, la compañía

Fui alargando el chicle, intentando evitar lo inevitable hasta que llegué a LYRKEIA en el kilómetro 148. En este avituallamiento tenía la ropa de abrigo. Me cambié, estuve seco por primera vez en 18 horas pero ni experimentando esa sensación de alivio conseguí revertir la situación. Las piernas podían pero la mente ya había decidido hace tiempo. Me tome mi tiempo por si un halo de luz me iluminaba pero al final decidí abandonar. Curiosamente en el mismo lugar que el año pasado. Diferentes circunstancias pero mismo resultado.

Ya no se si es una guerra perdida, si me estoy obsesionando o estoy bloqueado pero no consigo dar con la tecla para llegar a Esparta. Con todo el esfuerzo que hay detrás, el tiempo y dinero invertidos pero llega el día y Tricas se desvanece. No considero que no éste preparado ya que he hecho retos o competiciones bastante más complicadas. Estoy seguro que llego muy bien preparado a nivel físico pero en cuanto las cosas se complican todo se desmorona. He perdido la tolerancia al sufrimiento.

Lo bueno es que tengo años para revertir la situación. Me quedan muchas oportunidades por delante. Quizás lo mejor sería parar un tiempo, dejar en barbecho el sueño griego y volver cuando  de verdad siente que todo funciona bien. Tengo que ver el lado positivo.

La vida es así, tan peculiar y única. Pasas por muchos momentos malos, situaciones complicadas, días sin mas que pasan todos igual. Pero también vives días increíbles, experiencias únicas como la que he vivido en Grecia a pesar del resultado deportivo y a mi, por suerte, estos últimos años la vida me ha regalado momentos, viajes y días sin más inolvidables y al final, con eso es con lo que te tienes que quedar.

Acabamos temporada, toca resetear y buscar nuevos objetivos. Grecia sigue ahí presente. Tarde o temprano sé que llegaré a los pies de Leónidas. Quizás no era mi momento pero lo será.

¡GRACIAS PRIMO, VA POR TI!

Tiempo: 18:00:00
Clasificación general: Abandono

Participantes: 400

                                               BANDA SONORA DE LA CARRERA




martes, 21 de abril de 2026

BACKYARD ALCAÑIZ

Una vez acabada la exigente preparación de la "Maratón de Barcelona", toca empezar a disfrutar de otra manera. Más calmado, más lento, más alocado. Tocaba volver a mi prueba fetiche en los últimos años. Nos vamos a la Backyard Alcañiz.

Desde que avisaron de la primera edición de esta prueba, un servidor y mi equipo Andandaeh, la marcamos en el calendario. Era si o si. Es cierto que esta modalidad se me resiste. Cada vez que participo, me doy de bruces contra la realidad. A simple vista, parece fácil completar un recorrido de 6,7km en una hora e ir acumulando vueltas una tras otra. Vengo de mantener 42km a 3:37, aquí el ritmo va a ser a 7 el kilómetro. Además, tengo mucha experiencia en carreras de larga distancia pero siempre acabo sucumbiendo. Llega un momento que mi mente colapsa y se rinde. De momento vamos BACKYARD 4 - TRICAS 0.

Vamos mentalizados de conseguirlo en esta edición. Mi reto es completar 24 vueltas, o lo que es lo mismo: 168km. Vamos sin presión, eso puede jugar a nuestro favor...o no. 

Nos desplazamos a Alcañiz, concretamente al Camping de la Estanca. Esta vez vamos equipados como un equipo profesional, con nuestra propia carpa. Mientras montamos toda la parafernalia, el ambiente que se respira es espectacular. Quizás sea lo que más me engancha de esta modalidad. La camaradería y la ilusión de todos los participantes es increíble. Aquí somos tod@s iguales.


La manda siempre junta. Fotos de Corriendo por la Sierra

Empezamos a las 9 de la mañana. Ya desde los primeros compases y aprendiendo de anteriores competiciones, me pongo a un ritmo muy tranquilo junto a mis compañeros Oscar y Jordi. Es incluso más lento que un trote de calentamiento. Las primeras sensaciones siempre son raras. Hay que intentar ir lo más lento posible. ¡Todo lo contrario al atletismo!

Es momento de rencontrarte con viejos amigos y hacer nuevos. Entre risas y conversaciones, completamos la primera vuelta en 50 minutos. Hemos roto el hielo. Esta primera hora sirve para conocer el recorrido y hay que decir que es espectacular. El desnivel es casi nulo. A simple vista, es el lugar perfecto para conseguir las 24 vueltas.

Segunda vuelta la hago con mi compañero de la Spartathlon, Víctor. Fantaseamos con el final de la carrera y nuestras posibles estrategias. Tengo que explicar que no estamos en una BACKYARD al uso. Está limitada a 30 horas como máximo y si a la última vuelta llegan varios atletas, estos se la jugarán al sprint final. Después de correr 200 kilómetros, que se decida todo así. ¿Puede ser más épico?


Sufriendo Feliz

La tercera vuelta acompaño a Blasco, mi compadre de aventuras pirenaicas. El va muy mentalizado de no pasarse de Z1. La verdad que aquí las pulsaciones no son un problema. En cambio el calor si es determinante. Empiezan las horas criticas y la temperatura causa estragos. Poco a poco voy transformándome en un cangrejo. 

Van cayendo las vueltas poco a poco y con la precisión de un reloj suizo. Todas a 49 minutos. Al llegar a la zona de descanso tienes tiempo suficiente para refrescarte, comer algo e incluso descansar las piernas. Cuando quedan 3 minutos para volver a empezar, la organización mediante un pitido te va avisando que el tiempo se te acaba. Al principio, ese sonido es divertido, luego se va tornando en enemigo.

Al llegar a la vuelta 10, de los 9 compañeros que habíamos empezado, solo quedamos 4. Los juegos del hambre. Es hora de ir haciéndose mini objetivos. De esta manera suele ser más factible. Además, nos acercamos a la noche y tendremos que sacar el frontal. Otra barrera psicológica importante.

Vuelta 12, ya oscureciendo, empieza una partida nueva. La carrera se vuelve más solemne. Ya no se habla tanto. Cada atleta se centra en su punto de luz. Con Víctor, comentamos que nos da mucha pereza tener que afrontar las horas nocturnas. Mi objetivo de momento es 15 horas. Llegados a ese punto me volveré a preguntar: ¿Tricas, que hacemos?

Espartanos en Teruel

Vuelta 15, todo empieza normal. Piernas frescas y cabeza estable. A mitad de recorrido aparecen las primeras gotas. Luego los primeros rayos y al poco empieza una tormenta eléctrica de película. En mitad de la nada, con los rayos pareciendo que caen a pocos metros, la situación se pone peligrosa. En el kilómetro 3 me agobio y subo el ritmo. Solo quiero llegar a la carpa. Mi zona de confort. Mi hogar. Llego incluso el primero. Vuelta en 43 minutos.

Una vez sentado y viendo el percal, decido poner punto y final a la aventura. De piernas voy super bien pero no tengo ganas de sufrir bajo la lluvia. En cualquier otra situación sé que sería ponerse el chubasquero y para adelante. La tormenta no puede ser eterna pero mi cabeza dice basta. Aún no estoy fuerte mentalmente y en estas carreras es algo fundamental. 

Después de intentar dormir pese a los dolores que invaden tu cuerpo, nos levantamos para ver el desenlace final. En la vuelta 30 quedaban 4 atletas. A la salida, Guzmán Calderón salió disparado y ya nadie pudo seguirle. Completó el recorrido a ritmo de 4 el kilómetro. Simplemente alucinante. Sin duda, este formato provoca un desenlace único para el espectador.

La organización impecable. La carrera estaba ideada por Rafa Esteruelas que tristemente falleció antes de ver cumplido su sueño. Sin duda, sus compañeros y amigos han realizado un gran homenaje y estaría super orgulloso. Aquí tenéis un recluta más. Sin duda, apuntada en mi calendario anual.

En cuanto a mi, me voy con la sensación de haber podido hacer mucho más. Otra vez, la mente pudo con mis piernas. En el momento en el que estoy, sabía que esto iba a pasar pero de lo que estoy seguro es que si hay un lugar donde puedo conseguir las ansiadas 24 vueltas, ese es Alcañiz.

Ahora toca afrontar la época de disfrutar de las montañas y dejar los dorsales a un lado. Correr sin presión y solo por amor. Eso si, las kilometradas no me las quita nadie.

¡GRACIAS PRIMO, VA POR TI!

Tiempo: 15:00:00
Kilómetros realizados: 100

                                                      BANDA SONORA DE LA CARRERA







jueves, 2 de abril de 2026

VI FESTIVAL ULTRAFONDO BURJASSOT

En mitad de la euforia post Maratón de Barcelona, mientras escribía la crónica y con las sensaciones a flor de piel, me dejé llevar por un impulso que muchos reconoceréis. Abrí una nueva ventana emergente en el ordenador y con paso firme, sin titubeos, rellené un formulario de inscripción. Así, en cuestión de segundos y sin posibilidad de retroceder, tenía un nuevo reto: "VI Festival de Ultrafondo de Burjassot". 

Tenía apenas dos semanas para prepararme. El esfuerzo en Barcelona fue muy intenso pero enseguida volví a los entrenamientos para intentar acelerar la recuperación muscular, siempre de forma progresiva. Además, a día de hoy, siento que el atletismo es lo único que me llena. Buscando la felicidad a base de kilómetros. ¿Felicidad o evasión? No lo sé, yo solo quiero correr. Usaremos la terapia "GUMP". Aquí el amigo Forrest estuvo corriendo tres años, dos meses, catorce días y dieciséis horas. Veremos cuanto tiempo estoy yo. De momento, nos vamos a Burjassot.

Las modalidades a elegir eran muy variadas. Desde 48 horas hasta 50 kilómetros. En mi euforia descontrolada, alguna neurona tuvo un poco de raciocinio y decidí participar en los 100km. Es una prueba que me dio una gran alegría en 2021, cuando conseguí el Récord de Aragón en el Campeonato de España pero que luego solo he recibido un batacazo tras otro. Mi gran némesis.


Lo que me gusta a mi un buen FESTIVAL

Sabía que no llegaba en la mejor forma física posible. Sabía que la única vez que me ha salido bien ha sido porque llevé una preparación especifica para esa competición. Sabía que con los entrenamientos de una maratón no es suficiente. Lo sabía todo pero no me importaba nada. Mi objetivo era firme. Salir a intentar mejorar mi marca. Puerta grande o enfermería.

Cuando llegué el viernes los compañeros de la modalidad de 48 horas ya habían empezado. Me parece algo extraterrestre estar corriendo 2 días seguidos en un circuito cerrado. Mi mayor admiración y respeto. ¿Creéis que alguna vez competiré yo? No tengo pruebas, pero tampoco dudas...

La competición empezaba a las 8 de la mañana. Dos horas antes amanecía para desayunar con calma y preparar mi avituallamiento. Como no llevaba asistencia y me gusta tenerlo todo bien organizado, me hice una plantilla en una cartulina donde tenía ordenado lo que tenía que tomar cada 5 kilómetros. Agua, geles, isotónico e hidratos en polvo iban a ser mi menú del día. Así no tendría que perder tiempo en buscar o pensar lo que me tocaba tomar en cada momento. El método Marie Kondo aplicado al running. Indispensable para mi bienestar mental.


La familia del Ultrafondo

Mi mayor inquietud era el circuito. 1 kilómetro repartido en 2 rectas de 500 metros con un leve desnivel. Casi imperceptible al principio pero según avance la carrera, seguro que será determinante. Además, un giro si que se suaviza al realizarlo en una rotonda pero al otro lado nos espera un cambio brusco de 360 grados a través de un cono. Estoy acostumbrado a circuitos de 5 kilómetros y 20 vueltas. Aquí me esperan la friolera de 100. Modo hámster activado.

Como viene siendo habitual, la carrera empieza rapidísima. Da igual que se trate de una 5k o de ultrafondo. Los atletas salen al máximo. Después de varias vueltas obtengo el por qué. El grupo de cabeza está buscando la mínima para el Campeonato del Mundo (06:47:30). Mi guerra era otra. Tengo que ir a ritmo de 4:20. Al principio muy cómodo, diría incluso que el circuito me está gustando. La recta con el desnivel favorable da la sensación que solo te tienes que dejar llevar. Como siempre, me costó entrar en calor pero según avanzaban los kilómetros, los ritmos los iba mejorando incluso sin querer. A 4:11 y con bastante comodidad. Me notaba muy fuerte. ¿Seguirá la buena racha?

Cuando llevábamos 2 horas de competición, el calor empezaba a ser moderado. ¡Con lo fría que había arrancado la mañana! Cambié las gafas de sol por la gorra. Tengo una edad ya y mi madre me obliga a cuidarme la piel del rostro. Es esteticien, a obedecer. La piel es el reflejo de tu salud y nuestro escaparate al mundo.

Nos acercábamos a la distancia de maratón y mis sensaciones iban empeorando. Las piernas empezaron a acordarse de lo que hicieron hace 2 semanas. Cada vuelta costaba más y el giro brusco, un choque de realidad. La mente también fue cambiando el discurso. Ahora veía bien llegar al ecuador de la competición y echar el telón. 

Cuando pasabas por meta, el sistema de cronometraje te avisaba de cuantas vueltas llevabas. Según mis cálculos,  mi recuento era erróneo. A mi compañero Marc y otros atletas también les pasaba y se lo modificaron. Yo lo reclamé pero no obtuve resultados. Estoy seguro de ello porque iba siempre por delante de la primera clasificada femenina pero por megafonía a ella le cantaban más vueltas que a mi. No es algo que me preocupará en exceso porque había decidido parar cuando llegara a 50 kilómetros pero te va mermando poco a poco. Y así, cuando llegué a esa cifra según el marcador, puse fin a mi participación.


Pidiendo el VAR

No estoy triste. Ni mucho menos defraudado conmigo mismo. Sabía como venía y a lo que venía. Salí con un objetivo en mente pero consciente del escaso porcentaje de éxito al que me enfrentaba. Táctica kamikaze pero toda experiencia suma. Me voy muy contento por haberlo intentado. Me voy con una sonrisa pese a la derrota. Perder para aprender. Perder para avanzar.

Es mi primera participación en Burjassot pero se nota que en el Club de Atletismo Els Sitges se respira amor al Ultrafondo. Organización impecable. Es una pena que muchos atletas se fueran este mismo fin de semana al Campeonato de 48 horas que se celebró en Italia. Esperemos que poco a poco, cada vez seamos más en territorio nacional, nos tengan más en cuenta en la Federación y el Ultrafondo se consolide en nuestro país. 

¡GRACIAS PRIMO, VA POR TI!

Tiempo: 03:49:56
Clasificación general: Abandono

Kilómetros: 52

                                              BANDA SONORA DE LA CARRERA









lunes, 16 de marzo de 2026

MARATÓN DE BARCELONA

Como ya va siendo habitual, siempre arrancamos el año participando en una maratón. Últimamente siempre he elegido Castellón por logística. Buen circuito, poco desnivel, precio de inscripción reducido y cerca de mi casa. La edición anterior no obtuve los resultados deseados. Quería resetear y que mejor manera que hacerlo en el Campeonato de España. En 2026 tocaba ir al "Maratón de Barcelona".

Cambiar la estrategia tenía sus pros y sus contras. Entre lo positivo, sin duda, era que iba a tener un mes más de preparación para llegar lo mejor posible a la línea de salida. Siempre en manos de Fernando, mi entrenador, nos pusimos a trabajar. Había que darle una vuelta de tuerca a la preparación. Cambiar algo para intentar conseguir el ansiado SUB 2:35. Nos centramos en subir la intensidad en los días específicos, haciendo hincapié en sesiones de tempo a ritmo de competición. Por otro lado, lo íbamos a compensar con rodajes a ritmo más lento, priorizando la recuperación muscular. Las tiradas largas también iban a ser menos exigentes. En mi cabeza, hacer menos kilómetros, me daba miedo por si iba a llegar con poco volumen. Por otro lado, hacer los rodajes a 4:45 sabía a gloría. Yo a muerte con Fernando. 

Las semanas de preparación fueron avanzando positivamente. Recalcar que también he cambiado la ubicación de los entrenamientos. Me saqué el bono anual del Estadio Corona de Aragón (CAD) y los días de tempo e interválicos los he realizado en pista. He puesto mucho énfasis en la técnica de carrera y la movilidad articular antes de cada sesión. Uno que se va haciendo viejo y hay que cuidarse más...

Las dos últimas semanas me hicieron llegar a Barcelona con la moral muy alta. Ritmos muy rápidos conseguidos sin sufrir más de la cuenta. Así hay que llegar al día indicado. Con sensaciones de comerte el mundo. Los nervios son buenos pero controlados. No te tienen que nublar la mente. Los problemas del día a día, aquellos que te quitan el sueño, intentar dejarlos aparcados durante 3 horas. Te lo mereces, una vez acabe la carrera, te aseguro que volverán a aparecer. FOCUS.

Ya en los prolegómenos se nota que estás en una competición diferente. Gente por todos lados. ¡Somos 32000 atletas! Menos mal que al participar en el Campeonato de España tenemos reservado el primer cajón. La salida fue una autentica locura. A mi lado se cayó un atleta y provocó un tumulto del que me salvé por los pelos. Seguidamente la jungla. Un sálvese quien pueda en toda regla. Adelantamientos por todos lados, gritos, empujones. Increíble secuencia. Con lo tranquilo que estoy yo en mis maratones familiares. Con todo lo que os estoy costando, transcurrió un largo tiempo hasta que conseguimos asentarnos en un ritmo constante. 

Cuando lo das todo, no puedes exigirte más...

La idea es ir a 3:36 pero costaba mantenerlo. Entre la multitud, que hacía que el GPS se fuera de vareta y los constantes cambios de ritmo a tu alrededor, un servidor se sentía bastante perdido. Poco a poco la cosa se fue poniendo en su sitio. Las largas avenidas ayudaban a ello. El GPS no se me recuperó en toda la carrera pero una vez que mi cuerpo se asentó, supe trabajar sin reloj. Tanto entrenar a TEMPO me ha venido de perlas. Eso si, marcando 3:39. Tenía miedo de ir demasiado rápido. Aquí si desobedecí a mi entrenador.

Los kilómetros fueron pasando y cada vez me sentía más cómodo. En el apartado de nutrición también hemos modificado alguna cosilla. 2 horas antes de la salida me tomé un sobre de nitratos para favorecer la basculación sanguínea y un poco antes de empezar, un shot de cafeína para aportar energía extra. Seguro que también fueron culpables de mis buenas sensaciones.

Lo que más me ha ayudado en Barcelona ha sido la cantidad de atletas. En otras competiciones, a los pocos minutos ya estás corriendo en solitario. En la ciudad condal estás todo el rato acompañado. Es verdad que no conseguí asentarme en ninguna "grupeta" pero siempre tenías a alguien a tu lado. Yo me centré en mi ritmo. Si veía que algún atleta me favorecía, me ponía a su estela pero en cuanto ya no me cuadraba, tiraba para adelante. Estaba en adelantamiento constante.

Cuando voy a estos ritmos y compartiendo asfalto con otros compañeros siempre me da la sensación que estoy fuera de lugar. Veo a los atletas de mi alrededor y todos son super delgados. Mira que intento adelgazar pero siempre llego a un tope del que no consigo bajar. Igual si me quitara las cervecitas y los aperitivos de forma drástica algo rascaba pero tengo otra fisionomía completamente diferente. Nunca tendré los brazos de Yago Rojo. Cada uno tiene que jugar con sus bazas e intentar hacerlo lo mejor posible.

Fotos de Marathon Live

En cuanto al recorrido, a mi me ha encantado. Es verdad que tiene algún tramo con pendiente pero enseguida se puede compensar con rectas tendidas donde poner ritmo crucero. A mi me pones avenidas interminables y me haces el atleta más feliz del mundo. Sobre la animación, otro 10. Salvo en algunas zonas como la Avenida del Litoral, el resto es un bullicio constante de gente. La verdad que Barcelona reúne todos los requisitos para conseguir una gran marca.

Se acercaba el kilómetro 30. Tengo que seros sincero. Mi mayor tirada larga había sido de 27. Sentía un miedo irracional de que llegados a este punto, mi cuerpo colapsara. Por eso creo que fui reteniendo un poco durante toda la carrera. Llegamos a la Avenida Diagonal con el viento soplando en nuestra contra con bastante intensidad (31km). Dije, aquí caigo. Aguanté como pude y en cuanto giramos y el aire se volvió nuestro aliado, me puse las gafas de póker y ¡All in! Tocaba ir con todo. Hemos venido a jugar y a estas altura ya es hora de arriesgar.

¡Aprieta que llegas!

Junto a un atleta extranjero, formamos dupla y pusimos un ritmo intenso, haciéndonos relevos. Cada vez me sentía mejor. Dejé el reloj a un lado, no quería obsesionarme. Voy a dar todo lo que pueda y el cronometro ya dictará sentencia. Los últimos kilómetros fueron brutales. Me gritaban ¡Vamos Jorge! por todos lados. Yo creo que es porque cuando sufro, empiezo a sonreír. Me pasa como a Kipchoge. El público diría mira este chico que agradable, vamos a animarle. Lo que no saben es que voy al límite más extremo. 

Vi el Arco del Triunfo y a esprintar como si fuera mi vida en ello. Iba tan centrado en exprimirme cual limón que ni disfrute de la entrada. Me llevé el premio al más flipado pero la marca lo merecía. 02:34:46. Quien sabe si se va a volver a repetir algo así. Con lo que me gusta a mi el postureo pero ni para eso me dio. Increíble mañana vivida en Barcelona. Las sensaciones durante toda la carrera han sido inmejorables. El trabajo ha dado sus frutos y como siempre, me tengo que quitar el sombrero con mi entrenador. Otra vez ha sabido dar con la tecla. 

Mi sueño durante estos últimos años era ser SUB 2:35. Siempre dije que cuando lo consiguiera, me iba a retirar de buscar marcas personales. Sería mi último baile. Como todos sabéis, la preparación es muy exigente y uno ya va cumpliendo años. Nada más acabar, llamé exultante a Fernando para decirle lo conseguido. Me felicitó pero enseguida me dijo que estaba para 2 minutos menos seguro. ¡Zasca! No sé si fue el viento, los desconcertantes primeros kilómetros o por ir guardando más de la cuenta. Lo que si se es que igual me toca retrasar la jubilación un año más. La aventura continua...


¡GRACIAS PRIMO, VA POR TI!

Tiempo: 02:34:46
Clasificación general: 236

Participantes: 31652

                                                      BANDA SONORA DE LA CARRERA






domingo, 23 de noviembre de 2025

24 HORAS EN PISTA OLOT

 Se está acabando 2025. Ha sido un año muy exigente con una gran cantidad de kilómetros en las piernas. Quizás sea la temporada donde más volumen he metido, por eso, queda ya poca gasolina en el deposito pero hay que gastar la última baza que me queda. Vamos a cerrar el telón participando en las "24 horas en pista de Olot".

El día siguiente de mi abandono en la "Spartathlon" empezó el arrepentimiento. Estaba muy disgustado por haberme rendido antes de tiempo cuando estaba completamente preparado para llegar a Esparta. Mi cabeza me dejó solo. La única manera de quitarme esa sensación no era otra que volver a Grecia. La mala noticia es que tenía que volver a hacer la marca mínima para clasificarme y ¡Se me acababa el tiempo! Tenía que conseguirlo antes de año. Mis compañeros me hablaron de una competición que se hacia por primera vez en noviembre. No lo dudé. Miré mi calendario de trabajo. Perfecto, no curro. Inscrito. Sencillo.

Así me presenté la semana antes de viajar a Olot con escasa preparación. La verdad que la temporada se me está haciendo larga y ya no estoy para muchos alardes. ¿Igual es mejor llegar algo fresco? Me autoconvencía mientras preparaba otra vez la maleta de supervivencia del corredor de Ultrafondo. La única norma que hay: Tu mete de todo por si acaso.

Mirar que delicia de sitio

La verdad, solo por correr en las pistas de Olot, merece la pena ir. Está considerada una de las más bonitas del mundo. Su integración con la naturaleza es espectacular. Naturaleza y tartán se fusionan en uno para regalarnos una obra de arte.

No me había fijado en los inscritos pero nada más bajar a las pistas empecé a ver caras conocidas por todos lados. Siempre somos los mismos valientes (o descerebrados, según se mire) en esta disciplina. Monto con calma mi avituallamiento mientras nos ponemos al día con los compañeros. Todo tiene un aroma familiar muy sano, desde la organización hasta los acompañantes. Es como si fuera la quedada de los sábados con los amigos.

Recordar lo que venía a buscar aquí. Necesito la marca mínima para optar a participar en la Spartathlon. La forma de conseguirlo es hacer 120 km en 12 horas o 180 km en las 24. Mi idea es clara. Intentar conseguirlo en 12 horas y si no llego, no me quedaría más remedio que seguir toda la noche hasta conseguir cumplir los 180 kilómetros que piden.

La cuenta se hace rápido. Para conseguirlo, tengo que ir a un ritmo de 6 minutos el kilómetro. A priori parece fácil pero estate tu así 12 horas. Te aseguro que no tiene nada de sencillo. Mi idea es hacer como la hormiga, acumular kilómetros al principio para cuando vengan los momentos difíciles tener un buen colchón. Si lo consigo, luego ya tendré tiempo de hacer la cigarra. La teoría la tengo, a ver como aplico la practica...

Hemos tenido suerte y de momento el día es perfecto. Empezamos a dar vueltas a un ritmo alegre y disfrutando del entorno. La primera hora hago 11km. La segunda, 22km. Todo va genial. Voy alternando momentos en solitario con alegres conversaciones con los compañeros. Javi Lozano, un fijo en estas lides. Yo creo que ha estado en todas las competiciones en las que yo he participado y siempre es un verdadero placer compartir pista con él. Marc, ya coincidimos en varias ocasiones haciendo de liebres en maratones. Javier y Víctor, espartanos donde los haya. Germán, el cerebro de la "Backyard Benabarre". Toda una lista de ilustres invitados.

Cuando llevamos 4 horas y media, consigo llegar a los 50 kilómetros. Hasta ahora no había parado de correr. Todos del tirón. Soy consciente de que no puedo seguir ese ritmo. Sería inmolarme. Es hora de cambiar de estrategia. Mi nueva misión: Correr media hora y andar una vuelta. Es una manera de descansar un poco pero sin dejar de sumar kilómetros.

Lo que más miedo me da es la soledad de la noche. Ahora a las 6 ya estamos a oscuras y se que va a ser un punto clave. Luchar contra mis miedos. La mejor manera que se me ocurre para combatirlos es la música. Cuando llevamos ya bastantes vueltas sin compañía de sol, decido sacar mi nuevo acompañante: Melendi. "Sin noticias de Holanda" es un disco de culto y no me bajo de este barco. Con la tontería, a ritmo de rumba se me ha pasado una hora volando. 

Siempre con una sonrisa

Me veo obligado a quitarme la música porque empieza a llover. De momento parece que es solo para asustar así que no cambio los planes. Cuando la intensidad empieza a ser importante, paro a cambiarme de ropa. Me pongo una camiseta térmica pero no uso chubasquero ni nada. Está lloviendo pero tampoco tengo la sensación de que me moleste demasiado.

Las horas van pasando, nos acercamos a los 100 kilómetros y mis cuentas para hacer la mínima se vuelven laberintos. Parece que me estoy enfrentando a la conjetura de Goldbach y prácticamente solo estoy sumando 2 + 2. Mi cerebro, ya de por si limitado empieza a ir justito. Los ritmos han bajado considerablemente. Busco referencias de los tiempos que llevo cada vez que paso por meta y solo hace que ponerme más nervioso.

Pido ayuda a los acompañantes para que me vayan cantando los kilómetros que llevo. Cuando quedan 2 horas, tengo que hacer 19. Estoy andando por la cornisa. No me puedo despistar. ¡Si ni siquiera he podido ir al baño para no perder tiempo!

Decido dar todo lo que me quede en la siguiente hora. Es el momento de arriesgar todo al rojo. Quiero, si puedo, no llegar a los últimos minutos pidiendo la hora. Me pongo a velocidad de crucero. En realidad voy a 5 pero mi sensación es que estoy volando. Sigue Tricas, sigue. Llego a la última hora y me quedan 8 kilómetros por hacer. Parece que lo he conseguido.

No obstante, no me quiero arriesgar. Ya no me fio de nada. Sigo corriendo hasta que llego a los 119km. Que alivio. Troto las 2 últimas vueltas y reto conseguido: 120km. No os creáis que me sobró mucho. Ahora descanso, tomo agua y sigo andando hasta que se cumple las 12 horas. En total: 120 kilómetros de sufrimiento y 800 metros de alivio.

Los compañeros me felicitan y me animan a seguir. Habría podido hacerlo pero en cuanto conseguí la mínima mi cerebro desconectó y dejó de mandarle las señales oportunas a mis piernas. Ya no podía correr más. Tampoco había ninguna necesidad. No íbamos a hipotecarnos los próximos entrenamientos por venirnos arriba. El único aliciente es que iba primero en la clasificación. ¿Y porque no seguiste? Pues igual me faltó ambición pero tampoco me arrepiento. Hice lo que dije que venía a hacer y me voy más que contento.

Paseíto mañanero con el ganador

Me fui a dormir y a las 9 de la mañana volví a la pista para ayudar a mis compañeros en sus últimas horas de lucha. Es hora de darles ánimos y conversación para tenerles entretenidos. Tras 11 kilómetros más para mi colección, llegaron las 12 del mediodía. Llegó el final. Una experiencia brutal en un marco incomparable. Cada vez me estoy enamorando más de esta disciplina. El ambiente que se respira aquí no se puede comparar con nada.

Dar la enhorabuena a la organización. En su primera edición han conseguido generar algo muy bonito. Todos los atletas nos vamos con una sonrisa en la cara y deseosos de volver. No hay mejor señal que esa para saber que habéis hecho un trabajo increíble. Yo me voy con el corazón lleno, la mínima bajo el brazo y con la sensación de que cierro un año con un halo de esperanza, porque el resto ha sido para olvidar. 2025 no quedará en mi recuerdo pero espero que el año que está por entrar si lo sea. Esparta, a la segunda va la vencida.

¡GRACIAS PRIMO, VA POR TI!

Tiempo: 24:00:00
Clasificación general: 12

Kilómetros: 131

                                               BANDA SONORA DE LA CARRERA




sábado, 25 de octubre de 2025

SPARTATHLON (246km 2823 D+)

Cuando empiezas a dar los primeros pasos en el ULTRAFONDO, siempre sobrevuelan por tu cabeza una serie de competiciones de obligada participación. Al principio suena utópico pero con mucho esfuerzo, poco a poco, ese sueño parece más factible. Después de muchas caídas y posteriores auges. Tras mucha paciencia, ese sueño se va a cumplir. Voy a ir a la SPARTATHLON.

Es la carrera más emblemática. El principio de todo. Te adentra en la historia de Filípides. Aquel valiente hemeródromo griego (Soldados que se dedicaban a correr) que fue desde Atenas a Esparta (246km) corriendo para avisar del ataque inminente de los Persas. Muchos siglos después, cada mes de septiembre, 400 valientes intentan emular sus pasos. En 2025 voy a ser uno de ellos.

El proceso es difícil. Primero tienes que conseguir una marca mínima muy exigente para poder optar a ir (180km en 24 horas), luego tener suerte en el sorteo y por último, abonar la abultada inscripción (1250€). Pese al susto inicial al escuchar la cifra, la inscripción incluye 6 días de hotel a pensión completa, transportes y eventos especiales varios. Hay que tomárselo como unas vacaciones...

Los 2 primeros días son de aclimatación. La delegación española nos alojamos en el Hotel Congo junto a otros países como México, Noruega o China Taipéi. Entre mucha comida, historias infinitas con mis compañeros, recogida de dorsales y algún entreno, nos presentamos el sábado a las 7 de la mañana en las faldas del Partenón. Por delante, 246 kilómetros para recorrerlos en un máximo de 36 horas.

La convivencia los días anteriores han calmado mis nervios. Los españoles hemos creado una familia increíble y eso me ha dado mucha seguridad. Solo por estar presente en un evento así, la salida es más una celebración que una carrera. Todo es felicidad.

Momentos previos. Foto de Spartathlon

Como era de esperar, todo el mundo sale corriendo bastante ligero, sin miedo al futuro. Los primeros kilómetros son para salir de Atenas ¡Que gigante es la ciudad! En subida constante, todos corriendo, parece que está prohibido andar y yo no voy a romper las reglas. Enseguida me encuentro a Víctor y a partir de aquí empezaría un largo binomio. 

Las primeras horas son bastante caóticas. El recorrido es por carretera y con tráfico abierto. El ruido es inmenso. A uno le cuesta acostumbrarse que camiones enormes te adelanten a dos metros de distancia. Víctor me va dando consejos mientras me aclimato a la situación. Llegamos al primero avituallamiento importante (Eleysina, 20km) a ritmo de 5 el kilómetro.

Me dice que va a bajar el ritmo pero parece que se le ha roto el reloj. Va incluso más rápido. Los avituallamientos son cada 4 kilómetros. A estas alturas vamos una grupeta bastante colorida. Italianos, polacos, franceses, americanos y españoles unidos en una misma misión. En los puntos de control nos esparcimos pero luego, como si tuviéramos un imán, volvemos a enlazar.

A partir del kilómetro 30 parece que el entorno se vuelve más benévolo, por lo menos visualmente. Vamos paralelos al mar Egeo, con unas vistas impresionantes y transitamos por carreteras más pequeñas por lo que el trafico disminuye también. ¡Bendito silencio! Solo interrumpidos por los cláxones de los aficionados.

Seguimos rodando a un ritmo alegre, bebiendo y reponiendo energías en todos los avituallamientos con paradas cortas pero necesarias. Sin duda, en esta carrera no hace falta llevar mochila ni accesorios. Tienes acceso al agua cada pocos minutos. En el punto de control de Megara (39km) me había dejado un gel. Mientras lo tomaba, estuve charlando con los voluntarios sobre mis tatuajes, incluso me pidieron fotos. ¡Y a mi que me gusta presumir! Soy un cuadro en movimiento y hay que lucirlo.

El maratón lo pasamos en 3:36. Muy rápido, nos auto avisamos pero seguimos sin el freno echado. ¿Nos estaremos inmolando? lo descubriremos más adelante...

En un momento dado, cuando iba con el argentino Santiago Trull (Ya compartimos vivencias en el 100k de Santander donde salió ganador), seguimos unas flechas amarillas mezcladas con cruces rojas. Indicaciones contradictorias cuanto menos. Iluso de mi, no me percaté. A los pocos minutos me empezó a dar mala espina. Paré. Miré a mis espaldas y no se vislumbraba ningún corredor. Retrocedí sobre mis pasos y efectivamente, nos habíamos equivocado. 2 kilómetros de regalo. ¡Como no vamos a hacer pocos!

Al tiempo, conseguí enlazar con mi compañero Víctor y proseguimos nuestra aventura, bajando el ritmo un poco. Nos acercábamos a uno de los puntos importantes de la carrera. El canal de Corinto (80km). Eso significaba que íbamos a dejar el mar atrás y adentrarnos en la meseta griega. Era hora de hacernos un selfi por lo conseguido hasta ahora, relajarnos, comer un poco de pasta y hablar con los acompañantes españoles.

Foto obligatoria

Una vez recargamos energías, volvimos a coger ritmo pero ya cada vez costaba mantenerlo. A partir de aquí en las subidas intentábamos andar. Nos íbamos haciendo la goma con otros compañeros. Ellos iban constantemente corriendo a un ritmo lento y nosotros alternábamos ritmos rápidos y caminar. El reloj estaba cerca de las 7 de la tarde, eso significaba que tocaba ir sacando el frontal. En cualquier momento el sol se escondería y empezaría el largo tramo nocturno.

Personalmente, mi cuerpo estaba bastante cansado. Tantas horas corriendo por el asfalto me estaban causando mella. Por suerte, antes de llegar a Halkeion (114km) había una subida de 1500 metros. La hicimos andando y esos 15 minutos de relax me salvaron la vida. Necesitaba un descanso para mis doloridas articulaciones. A partir de ahí volvimos a encontrarnos mejor y ya con la noche encima llegamos a Nemea (122km)

En este avituallamiento tenía cambio de ropa. La camiseta de la delegación española, de roja se había transformado en blanca de todas las sales perdidas por mi cuerpo. Nos lo tomamos con calma. Arroz, parada al baño y esperamos a Bernabéu que nos había alcanzado y estaba dándose un masaje. Aquí, con todos ustedes todo un referente español en la Spartathlon, a mi solo me que escuchar y aprender.

Proseguimos la ruta los 3 juntos, siempre al ritmo alegre que marcaba Víctor. En compañía, todo es mejor. Es verdad que la estrategia de Bernabéu es llevar los líquidos encima y no parar en todos los avituallamientos. Yo intentaba amoldarme a esa manera de actuar pero cada vez me costaba más. Me empezaba a descolgar y reenganchaba a duras penas hasta que al final los iba perdiendo de vista.

Al llegar a Malandreni (140km), me estaban esperando para seguir juntos pero yo necesitaba reconectar con la carrera. Las bajadas ya no las podía hacer corriendo debido al dolor de cuádriceps y cuando en una competición así no puedes avanzar en zonas con desnivel negativo, mal vamos. Necesitaba sentarme, reposar, ordenar mis ideas y proseguir, aunque fuera solo. Nos despedimos, deseamos buena suerte y nos vemos en Esparta.

La compañía, lo mejor

Hasta el siguiente punto de control lo hice prácticamente andando. Mi cabeza ya se había desconectado del juego. Había apagado la consola mental. Llegué a Lyrkeia (148km) bastante abatido. A partir de aquí empezaba la subida exigente hasta el Partenio. Mierda. Mientras escribo estas palabras me entra angustia. Punto y final. Mi cuerpo estaba dolorido, como es normal, pero mi mente es la que estaba derrotada. No supe gestionar los sentimientos. Me bloqueé y decidí abandonar. A las primeras de cambio me rendí. No supe sufrir y  aquí, esto se paga muy caro. Pese a las insistencias de todo el mundo: Novia, voluntarios, compañeros, no quise escuchar nada. Me escondí en mi mismo y tiré la toalla. K.O MENTAL.

Me arrepiento muchísimo de mi forma de actuar. Creía que llegaba fuerte mentalmente a la carrera pero está claro que no. En cuanto sentí los primeros problemas físicos, me derrumbé. ¡Parezco nuevo! Con todo lo que he pasado para conseguir llegar hasta aquí y ahora me hago esto. No tengo perdón. Bueno, tampoco vamos a tirarnos tantas piedras a nuestro propio tejado. Ya me he fustigado demasiado hasta que me he atrevido a escribir esta crónica. De todo se aprende. La próxima vez volveré más fuerte, más preparado y nadie me podrá parar, ni siquiera YO mismo.

Todo lo que vino después no hace más que reafirmarme en mi equivocada decisión. Ya me lo avisaron pero no quise escuchar. ¡No abandones!¡No te montes en el autobús de la muerte! Cuanta razón tenían. 8 horas de penitencia me pasé en ese bus hasta que me llevaron a Esparta. Os podéis imaginar el ambiente desolador del interior del vehículo. Un silencio sepulcral, solo interrumpido por el crepitar de las mantas de supervivencia. Fuera estaba cayendo el diluvio universal. Dentro, el diluvio lo llevaba cada uno dentro. Por lo menos me quedo con la compañía de Virginia, Una experimentada atleta argentina (Finisher en 7 ocasiones) que me enseñó a como enfocar la carrera la próxima vez que vaya. !Gracias por tus palabras!

Dar la enhorabuena a todos mis compañeros que acabaron o no. Sois todos superhéroes. Víctor, mi compañero de 140 kilómetros, contigo fue todo mucho más fácil. Buen tándem hicimos. Bernabéu, cuanto he aprendido y espero hacerlo en futuras ediciones. Santi, el otro aragonés, tenemos que quedar en Andorra para entrenar y volver el año que viene más fuertes. José Antonio, nuestro gurú del viaje, siempre velando por el grupo. Víctor, un enamorado del Ultrafondo, da gusto ver su pasión. David, es todo lo que representa la Spartathlon, su beso a Leónidas va a pasar a los anales de la historia. Marc, que decir de él, el español más joven en finalizar la carrera, ya me gustaría tener su fuerza mental. Josep, se quedó  a 26 kilómetros de llegar, lo diste todo y no se puede reprochar nada. Iván, cuarto en la general y un ejemplo a seguir. Mito. Sin olvidarme de los acompañantes. Nos hicisteis más ameno el sufrimiento con vuestro apoyo. Gracias. Gracias a todos.

Los últimos dos días en Atenas fueron un sentimiento agridulce. Disfrutando con mis compañeros de las comidas y cenas de gala pero con una tristeza interna que aún la sigo manteniendo. Ahora queda reponerse, volver a intentar conseguir la mínima y esta vez, SI que SI, llegar a Esparta como sea.

¡GRACIAS PRIMO, VA POR TI!

Tiempo: 17:46:19
Clasificación general: Retirado

Kilómetros: 148

                                              BANDA SONORA DE LA CARRERA





domingo, 22 de junio de 2025

II BACKYARD BENABARRE

 Acabada la temporada de asfalto, tocaba dejar la exigencia del reloj a un lado. Los ejercicios interválicos se quedan aparcados hasta final de año y ajustamos los ritmos a gusto del consumidor. Nos pasamos a la montaña. Para mi, el monte es diversión. Es disfrute. Es un paréntesis entre las rigurosas preparaciones de la maratón. No obstante, darle más prioridad al desahogo no significa dejar el compromiso a un lado. Seguimos con objetivos y la primera parada es: "II Backyard Benabarre".

Esta primera parada es solo una pequeña parte de la gran aventura que me espera en septiembre. Nos vamos a la SPARTATHLON. Es la carrera de Ultrafondo por excelencia. La madre de todas las competiciones. Quiero llegar lo mejor preparado posible. La planificación no va a ser tan exigente en cuanto a intensidad pero si en volumen. Para ello tengo que participar en competiciones donde sumar muchos kilómetros y que mejor lugar que en Benabarre.

A estas alturas, si me soléis seguir en mis andanzas, ya sabréis en que consiste la Backyard pero resumiendo de forma rápida: Es hacer un circuito de 6,7km hasta que no puedes más. Mi objetivo como en las 2 ocasiones anteriores es aguantar 24 vueltas. De momento he fracasado. ¿Lo conseguiré esta vez?

Nos presentamos en la pequeña localidad oscense un buen grupo de amigos. Jordi y Pablo, compañeros de equipo de ANDANDAEH más Jesús y Joaquín de los Kalandrakas. Además, compartiremos estancia con muchos más amigos (Kevin, Vlady, los hermanos Bailo, etc.). Es como correr en casa. Para más inri, el formato de la zona de descanso es muy especial. En un merendero cada participante se busca sus recursos. Mesas, carpas, tiendas de campaña inundan el bosque. Le da un aire mágico y festivalero muy especial.

Este año han cambiado los horarios. Arrancamos el viernes a las 21:00. A priori, parece mas benévolo, nos quitamos primero las horas de noche que siempre suelen ser las que más se atragantan. Yo llego con bastante antelación para preparar todo el tinglado, intentar descansar y cenar con calma.

 

Tocando en badajo...Foto de Mario Gascón

Con la puntualidad que exige esta disciplina, salimos en busca de la primera vuelta. Primero hacemos un recorrido más montañero. Nos lleva por un sendero entre naturaleza para volver por pista pero siempre envueltos en bosque. Un  continuo rompepiernas donde acumulamos 150 metros de desnivel positivo. En comparación a otras ocasiones donde siempre salgo a un ritmo alegre, esta vez opto por otra estrategia. Empiezo bastante comedido junto a mi amigo Pablo. Andando en bastantes ocasiones debido a la aglomeración que se forma en los estrechos senderos. Si te soy sincero, me estoy agobiando un poco pero se que a la larga es lo más aconsejable. Peor lo lleva mi amigo Jesús Bailo. Ganador de Ehunmilak y séptimo en el Tor des Geants. Imagínate lo que debe suponer para el ir a ritmos tan lentos pero como buen campeón, tiene que ser riguroso en el planteamiento si quiere ganar.

Acabamos la primera vuelta en 50 minutos. Un trago de agua y vuelta a empezar. Como ya ha caído la noche en Benabarre, nos tenemos que poner el frontal y cambiar al circuito nocturno. Esta vez nos dirigimos al centro del pueblo. Primero una larga recta por pista cómoda hasta llegar a las inmediaciones de la zona urbana. Tenemos que recorrer varios recovecos hasta salir a las calles asfaltadas. En el pueblo nos encontramos una gran animación, lleno de gente y carteles de ánimo. Con tanto público vas en volandas y así hasta volver al inicio. Sigo con Pablo de charleta hasta completarlo en 50 minutos. Puntuales a nuestra cita con el crono.

Es medianoche y todo sigue igual. Han abandonado bastante gente que serían vecinos del pueblo apuntados para colaborar pero aún sigue habiendo muchos supervivientes. Esto acaba de empezar. Vamos a un ritmo muy tranquilo, cambiando de compañeros de viaje según la vuelta. En mi caso, el estomago lo llevo bastante mal. No me ha sentado bien la cena ni los horarios vespertinos. Estoy acostumbrado a competir y entrenar por la mañana. Eso se nota. Como no son ritmos exigentes, confío en que se vaya solucionando con el tiempo pero parece que lleve una pandereta en la tripa. El sueño tampoco ayuda. Con lo que me ha gustado trasnochar toda la vida y ahora estoy que me arrastro por las esquinas. No llevo nada de buenas sensaciones.

En la cuarta vuelta cae en combate Jesús. El hastío le ha ganado la partida. A la siguiente vuelta, Jordi y Pablo le acompañan. Es su primera vez y creo que no han sabido gestionar las fuerzas mentales. Pueden hacer muchas más. En un abrir y cerrar de ojos, el campamento que habíamos montado se quedó huérfano. La fiesta se apagó. Solo quedábamos Joaquín y un servidor. Yo estaba muy negativo, la noche me estaba ganando la partida pero gracias a Joaquín seguía adelante. El estaba mejorando sus marcas y se le veía motivado. Somos un equipo. Hay que aguantar.

En la vuelta 8 le dije que teníamos que aguantar 2 horas más para llegar a las 10 y nos retirábamos. Quería motivarle y a la vez, buscar algo en mi que me hiciera empezar a disfrutar. Íbamos tranquilos los dos a cola del pelotón. Literalmente éramos los últimos. Me puse nervioso y aceleré pero fiel a mi cita, clavé la vuelta en 50 minutos.

Al final de la decima vuelta empezó a amanecer. Buscaba que los rayos de sol me resucitarán. Fueran mi salvación. Nada más acabar la vuelta, me fui a mi carpa y lo más rápido posible me cambié de ropa. Pantalón corto y camisetas de tirantes. Tenía que engañar a la mente. Confundirla. ¡Aquí no ha pasado nada! Volvemos a empezar de cero. Cuando llegó Joaquín, con el valor del trabajo bien hecho, se retiró a sus aposentos y me dejó solo ante el peligro. Por suerte, había renacido. Un nuevo Tricas estaba presente. 

Con la luz de la mañana y el regreso al recorrido diurno todo cambió. Estaba empezando a disfrutar. Cabeza contenta, cuerpo fuerte. Voy cambiando de compañeros en cada vuelta. Kevin, James, los hermanos Bailo. Siempre en la retaguardia guardando fuerzas, las pocas que iban quedando. Al final de cada circuito nos estaba esperando el cencerro que de forma orgullosa hacías sonar. Con ello, los ánimos incondicionales de Francesc, el speaker que me dio la vida. El año pasado ya le debí hacer gracia, llamándome TOP4 todo el rato. Lo que son las cosas. Como pueden cambiar en un año. La edición del año pasado llegaba siempre entre los primeros, de ahí el mote que me puso. Tuve unas sensaciones increíbles durante toda la carrera hasta que me retiré. Esta vez, cambié la estrategia por todos los consejos escuchados. Llevando ritmos mucho más lentos y las sensaciones han sido malas desde el principio. Lo que no ha cambiado son los gritos a golpe de micro de Francesc. Así da gusto llegar a meta. ¡GRACIAS!

¡Con mi BRO!

Cuando el calor estaba empezando a hacer de las suyas, me puse una meta. 15 vueltas. Son 100 kilómetros. Es un número redondo y muy bonito para finalizar la aventura. Me autoengañaba y lo edulcoraba todo para convencerme que la retirada era una buena opción. Es un sentimiento raro. Es como si tuvieras dos personalidades y una quiere manipular a la otra. Una quiere abandonar pero en verdad tienes físico y fuerzas para seguir. 

Al final de una vuelta, para seros sinceros, ya no me acuerdo ni cual era, después de cruzar la meta y cuando me iba moribundo hacia mi carpa, alguien se entrometió en mi camino. ¡ERA MI PAREJA! ¿Pero que haces aquí? No estaba en mis planes su presencia. Es más, estaba hablando con ella por WhatsApp como si estuviera en Zaragoza. Me había preparado una maravillosa encerrona. Ya tenía nueva compañera de festival después de tantas horas solo. Y no una compañía cualquiera, sino la mejor.

Ya tenía entrenadora mental para aguantar unas vueltas más. Así sin quererlo y después de las penurias de la noche, nos habíamos plantado cerca de mi mejor marca personal pero aún lejos de mi objetivo. Empezamos la vuelta 16. Es mediodía y el calor es matador. La parte de la pista hace una pequeña brisa que hace más llevadero el recorrido pero es adentrarnos en el sendero y llegar al mismismo infierno. Es como meterse en un horno. Al estar más cerrado, se forma un microclima que es difícil de sobrellevar. Las pulsaciones se me disparan incluso yendo a 7 minutos el kilómetro.

Acabada la vuelta, no estoy muy por la labor de seguir pero tanto Francesc como el público me obligan a seguir. Es una responsabilidad muy grande llegar al centro neurálgico donde todo el mundo te está vitoreando y decir que abandonas. Es una presión añadida a tus continuos titubeos mentales. 

Intentando hidratarme... 

En la carpa y mientras me como un bocadillo de nocilla, dejo caer que igual no salgo pero mi novia no está muy de acuerdo. Me echa la bronca, usa todas sus armas para que no me rinda. Yo me resisto. Creo que en el fondo necesito "amenazas positivas" para seguir en la lucha. Me cabreo, me hago de rogar y busco acuerdos contractuales. Estoy bastante limitado de físico pero claramente puedo continuar, solo necesito un poquito de dramatismo. Soy un peliculero, que le voy a hacer si trabajo en el mundo audiovisual.

Estamos en la vuelta 17. Ya he igualado mi mejor marca personal. ¿Me retiro? ¿Puedo seguir más? o mejor: ¿Quiero seguir más? Según me voy acercando a la meta lo tengo claro. Toco el cencerro, doy las gracias a todos por los aplausos pero me quito el dorsal. Mi aventura acaba aquí, 117 kilómetros después. 

¿Había podido seguir más? En ese momento yo creía que no, o eso quise pensar. Yo estoy seguro que el físico si que podía. La mente es la que no me lo permitió. En esta disciplina aún no he conseguido aprender a sufrir más de la cuenta. Llevo ya 3 competiciones y aún no he dado con la tuerca pero se que lo conseguiré. Tarde o temprano caerán esas 24 horas. Estoy seguro.

Dar las gracias a Germán y todas las personas que hacen posible esta carrera. Es una maravilla participar en este evento. Te sientes super querido y como si estuvieras en casa. Incluso una vez retirado, los vecinos nos invitaron a paella y carne a la brasa. Mi novia casi acaba empadronada en Benabarre. Así sin quererlo, he encontrado una fecha fija en mi calendario. ¡Nos vemos el año que viene! Ya os voy avisando, no me dejéis retirarme hasta que no haga 24 vueltas.

¡GRACIAS PRIMO, VA POR TI!

Tiempo: 17:00:00
Clasificación general: 14

Kilómetros realizados: 114

                                             BANDA SONORA DE LA CARRERA