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jueves, 8 de octubre de 2026

SPARTATHLON (246km)

 Otra vez volvemos a Grecia. Después de salir airoso del primer objetivo del año (Maratón de Barcelona), tocaba afrontar el segundo, el partido de vuelta con Leónidas. Regresamos a la "Spartathlon".

La preparación que conlleva una maratón es muy exigente. Lo disfruto mucho pero es una presión constante. Una lucha contra el reloj y los ritmos. Cuando me toca preparar una competición de ultrafondo todo cambia. Se vuelve más ameno y disfrutón. Aumento el volumen pero lo hago en un lugar idílico: la montaña. También hago sesiones por asfalto pero siempre de una manera más llevadera. No me exijo tanto, con eso, cuerpo y mente lo agradecen.

Esta vez no viajo solo a Grecia. Mi compañero de Andandaeh Jordi me acompaña. En el hotel nos juntaremos con el resto de la delegación española. La competición en si es muy importante pero lo que hace especial a esta carrera es la convivencia durante 6 días con otras personas con tus mismos sueños e inquietudes. Se forma una simbiosis difícil de explicar.

Centrémonos en la carrera. Aquí lo importante es saber gestionar bien los avituallamientos. Tienes 75 durante todo el recorrido y tu decides donde dejar las cosas que vas a necesitar. La organización ofrece agua y alimentos básicos pero el resto corre de tu parte. Además, debes de tener también en cuenta la ropa de recambio, prendas de abrigo y accesorios de iluminación para la noche. 

Los días previos la meteorología era bastante benévola. Solo llovía a partir del ecuador de la carrera. Para sorpresa de todos, cuando nos encontramos en la línea de salida, empezó a llover y no precisamente suave. ¡Empezamos bien!


Siempre positivos...de momento. Fotos de Facebook


Arrancamos bajo una lluvia intensa pero envueltos en la excitación que provoca arrancar la Spartathlon. Este año me propongo llevar un ritmo menos exigente pero los primeros kilómetros aquí nadie para. No se si es por la lluvia creyendo que cuanto más rápido vayamos, menos nos vamos a mojar, por el ímpetu del principio o simplemente mera temeridad pero ni cuando la carretera se inclina  nosotros andamos.

A mi me está costando meterme en la película. Llevo el estomago bastante revuelto y no consigo encontrarme cómodo. Además, el móvil me molesta bastante. Se me mueve demasiado cada vez que acelero el ritmo. Necesito ponerle solución. Al primer problema, después de visitar dos gasolineras con nulo acierto, en uno de los avituallamientos hay un baño portátil y queda arreglado. El hándicap del móvil es más complicado. Por suerte y después de mucho tiempo, consigo dárselo a una compañera de la delegación. Me he quedado sin conexión por si necesitaba usar el comodín de la llamada. Solo ante el peligro.

Las horas pasan y la lluvia sigue presente. Por momentos solo de manera testimonial. Otros, con una presencia abrumadora. Uno de los puntos clave es llegar al Canal de Corinto lo más fresco posible pero sin dormirte, los cortes de paso son bastante exigentes hasta aquí. Yo llego un poco justo físicamente. Me acuerdo de mi compañero Bernabeú, una eminencia en estas lides y decido darme un masaje gracias a los fisioterapeutas del avituallamiento. Aprovecho también para comer. Una parada en boxes casi impecable. Solo me ha faltado tener ropa de cambio y poder retomar SECO la competición.


China chana...

A partir de aquí bajo bastante el ritmo. En cuanto la carretera mira hacia arriba, un servidor se pone andar. El día se va acabando y en el C.P 29 tengo preparado todo lo que voy a necesitar para afrontar la noche: Frontal, pilas, luz reflectante, bandana. Llego, empiezo a buscar entre las bolsas y no consigo dar con ella. Una persona de la organización me dice que mi material se lo ha llevado otro corredor. ¡BOOM! Menudo cambio de guion. Todo esto, imaginaros con el cansancio acumulado, haciéndose de noche y con mi inglés obsoleto desde los 18 años. Empiezo a ponerme nervioso. No me entienden y por supuesto, no consigo adivinar que me quieren decir ellos. Por suerte, están varios compañeros españoles con un nivel de idiomas que en estos mismos momentos añoro desesperadamente. Teresa me deja un frontal de repuesto que tenía y la organización me dice que en el siguiente avituallamiento estará el mío.

¿Tu lo viste? Yo tampoco. Pasaron cuatro puntos de control y todos me decían los mismo, en el siguiente lo tendrás...Mi desesperación llegó a tal punto que ya lo di por perdido. A todo esto le sumamos que las pilas se me agotaron a la hora. Teniéndome que dejar unas de repuesto ¿Cuánto me duraran esta vez?

Este suceso fue el principio del fin. Estaba helado de frío, no había planificado bien la ropa de abrigo y mi único escudo era un chubasquero de plástico del bazar. El problema con el frontal me había desconcentrado y todos los pensamientos intrusivos se apoderaron de mi mente. En este tipo de competición tienes que venir muy bien centrado psicológicamente. Saber estar preparado ante cualquier imprevisto. Yo creía llegar en condiciones o igual me estaba autoengañando y no quería ver la realidad. El caso es que desde Nemea (123km) pasé de ser un corredor a una persona moribunda. Un espectro en tierras griegas.


Lo mejor, la compañía

Fui alargando el chicle, intentando evitar lo inevitable hasta que llegué a LYRKEIA en el kilómetro 148. En este avituallamiento tenía la ropa de abrigo. Me cambié, estuve seco por primera vez en 18 horas pero ni experimentando esa sensación de alivio conseguí revertir la situación. Las piernas podían pero la mente ya había decidido hace tiempo. Me tome mi tiempo por si un halo de luz me iluminaba pero al final decidí abandonar. Curiosamente en el mismo lugar que el año pasado. Diferentes circunstancias pero mismo resultado.

Ya no se si es una guerra perdida, si me estoy obsesionando o estoy bloqueado pero no consigo dar con la tecla para llegar a Esparta. Con todo el esfuerzo que hay detrás, el tiempo y dinero invertidos pero llega el día y Tricas se desvanece. No considero que no éste preparado ya que he hecho retos o competiciones bastante más complicadas. Estoy seguro que llego muy bien preparado a nivel físico pero en cuanto las cosas se complican todo se desmorona. He perdido la tolerancia al sufrimiento.

Lo bueno es que tengo años para revertir la situación. Me quedan muchas oportunidades por delante. Quizás lo mejor sería parar un tiempo, dejar en barbecho el sueño griego y volver cuando  de verdad siente que todo funciona bien. Tengo que ver el lado positivo.

La vida es así, tan peculiar y única. Pasas por muchos momentos malos, situaciones complicadas, días sin mas que pasan todos igual. Pero también vives días increíbles, experiencias únicas como la que he vivido en Grecia a pesar del resultado deportivo y a mi, por suerte, estos últimos años la vida me ha regalado momentos, viajes y días sin más inolvidables y al final, con eso es con lo que te tienes que quedar.

Acabamos temporada, toca resetear y buscar nuevos objetivos. Grecia sigue ahí presente. Tarde o temprano sé que llegaré a los pies de Leónidas. Quizás no era mi momento pero lo será.

¡GRACIAS PRIMO, VA POR TI!

Tiempo: 18:00:00
Clasificación general: Abandono

Participantes: 400

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martes, 21 de abril de 2026

BACKYARD ALCAÑIZ

Una vez acabada la exigente preparación de la "Maratón de Barcelona", toca empezar a disfrutar de otra manera. Más calmado, más lento, más alocado. Tocaba volver a mi prueba fetiche en los últimos años. Nos vamos a la Backyard Alcañiz.

Desde que avisaron de la primera edición de esta prueba, un servidor y mi equipo Andandaeh, la marcamos en el calendario. Era si o si. Es cierto que esta modalidad se me resiste. Cada vez que participo, me doy de bruces contra la realidad. A simple vista, parece fácil completar un recorrido de 6,7km en una hora e ir acumulando vueltas una tras otra. Vengo de mantener 42km a 3:37, aquí el ritmo va a ser a 7 el kilómetro. Además, tengo mucha experiencia en carreras de larga distancia pero siempre acabo sucumbiendo. Llega un momento que mi mente colapsa y se rinde. De momento vamos BACKYARD 4 - TRICAS 0.

Vamos mentalizados de conseguirlo en esta edición. Mi reto es completar 24 vueltas, o lo que es lo mismo: 168km. Vamos sin presión, eso puede jugar a nuestro favor...o no. 

Nos desplazamos a Alcañiz, concretamente al Camping de la Estanca. Esta vez vamos equipados como un equipo profesional, con nuestra propia carpa. Mientras montamos toda la parafernalia, el ambiente que se respira es espectacular. Quizás sea lo que más me engancha de esta modalidad. La camaradería y la ilusión de todos los participantes es increíble. Aquí somos tod@s iguales.


La manda siempre junta. Fotos de Corriendo por la Sierra

Empezamos a las 9 de la mañana. Ya desde los primeros compases y aprendiendo de anteriores competiciones, me pongo a un ritmo muy tranquilo junto a mis compañeros Oscar y Jordi. Es incluso más lento que un trote de calentamiento. Las primeras sensaciones siempre son raras. Hay que intentar ir lo más lento posible. ¡Todo lo contrario al atletismo!

Es momento de rencontrarte con viejos amigos y hacer nuevos. Entre risas y conversaciones, completamos la primera vuelta en 50 minutos. Hemos roto el hielo. Esta primera hora sirve para conocer el recorrido y hay que decir que es espectacular. El desnivel es casi nulo. A simple vista, es el lugar perfecto para conseguir las 24 vueltas.

Segunda vuelta la hago con mi compañero de la Spartathlon, Víctor. Fantaseamos con el final de la carrera y nuestras posibles estrategias. Tengo que explicar que no estamos en una BACKYARD al uso. Está limitada a 30 horas como máximo y si a la última vuelta llegan varios atletas, estos se la jugarán al sprint final. Después de correr 200 kilómetros, que se decida todo así. ¿Puede ser más épico?


Sufriendo Feliz

La tercera vuelta acompaño a Blasco, mi compadre de aventuras pirenaicas. El va muy mentalizado de no pasarse de Z1. La verdad que aquí las pulsaciones no son un problema. En cambio el calor si es determinante. Empiezan las horas criticas y la temperatura causa estragos. Poco a poco voy transformándome en un cangrejo. 

Van cayendo las vueltas poco a poco y con la precisión de un reloj suizo. Todas a 49 minutos. Al llegar a la zona de descanso tienes tiempo suficiente para refrescarte, comer algo e incluso descansar las piernas. Cuando quedan 3 minutos para volver a empezar, la organización mediante un pitido te va avisando que el tiempo se te acaba. Al principio, ese sonido es divertido, luego se va tornando en enemigo.

Al llegar a la vuelta 10, de los 9 compañeros que habíamos empezado, solo quedamos 4. Los juegos del hambre. Es hora de ir haciéndose mini objetivos. De esta manera suele ser más factible. Además, nos acercamos a la noche y tendremos que sacar el frontal. Otra barrera psicológica importante.

Vuelta 12, ya oscureciendo, empieza una partida nueva. La carrera se vuelve más solemne. Ya no se habla tanto. Cada atleta se centra en su punto de luz. Con Víctor, comentamos que nos da mucha pereza tener que afrontar las horas nocturnas. Mi objetivo de momento es 15 horas. Llegados a ese punto me volveré a preguntar: ¿Tricas, que hacemos?

Espartanos en Teruel

Vuelta 15, todo empieza normal. Piernas frescas y cabeza estable. A mitad de recorrido aparecen las primeras gotas. Luego los primeros rayos y al poco empieza una tormenta eléctrica de película. En mitad de la nada, con los rayos pareciendo que caen a pocos metros, la situación se pone peligrosa. En el kilómetro 3 me agobio y subo el ritmo. Solo quiero llegar a la carpa. Mi zona de confort. Mi hogar. Llego incluso el primero. Vuelta en 43 minutos.

Una vez sentado y viendo el percal, decido poner punto y final a la aventura. De piernas voy super bien pero no tengo ganas de sufrir bajo la lluvia. En cualquier otra situación sé que sería ponerse el chubasquero y para adelante. La tormenta no puede ser eterna pero mi cabeza dice basta. Aún no estoy fuerte mentalmente y en estas carreras es algo fundamental. 

Después de intentar dormir pese a los dolores que invaden tu cuerpo, nos levantamos para ver el desenlace final. En la vuelta 30 quedaban 4 atletas. A la salida, Guzmán Calderón salió disparado y ya nadie pudo seguirle. Completó el recorrido a ritmo de 4 el kilómetro. Simplemente alucinante. Sin duda, este formato provoca un desenlace único para el espectador.

La organización impecable. La carrera estaba ideada por Rafa Esteruelas que tristemente falleció antes de ver cumplido su sueño. Sin duda, sus compañeros y amigos han realizado un gran homenaje y estaría super orgulloso. Aquí tenéis un recluta más. Sin duda, apuntada en mi calendario anual.

En cuanto a mi, me voy con la sensación de haber podido hacer mucho más. Otra vez, la mente pudo con mis piernas. En el momento en el que estoy, sabía que esto iba a pasar pero de lo que estoy seguro es que si hay un lugar donde puedo conseguir las ansiadas 24 vueltas, ese es Alcañiz.

Ahora toca afrontar la época de disfrutar de las montañas y dejar los dorsales a un lado. Correr sin presión y solo por amor. Eso si, las kilometradas no me las quita nadie.

¡GRACIAS PRIMO, VA POR TI!

Tiempo: 15:00:00
Kilómetros realizados: 100

                                                      BANDA SONORA DE LA CARRERA







sábado, 25 de octubre de 2025

SPARTATHLON (246km 2823 D+)

Cuando empiezas a dar los primeros pasos en el ULTRAFONDO, siempre sobrevuelan por tu cabeza una serie de competiciones de obligada participación. Al principio suena utópico pero con mucho esfuerzo, poco a poco, ese sueño parece más factible. Después de muchas caídas y posteriores auges. Tras mucha paciencia, ese sueño se va a cumplir. Voy a ir a la SPARTATHLON.

Es la carrera más emblemática. El principio de todo. Te adentra en la historia de Filípides. Aquel valiente hemeródromo griego (Soldados que se dedicaban a correr) que fue desde Atenas a Esparta (246km) corriendo para avisar del ataque inminente de los Persas. Muchos siglos después, cada mes de septiembre, 400 valientes intentan emular sus pasos. En 2025 voy a ser uno de ellos.

El proceso es difícil. Primero tienes que conseguir una marca mínima muy exigente para poder optar a ir (180km en 24 horas), luego tener suerte en el sorteo y por último, abonar la abultada inscripción (1250€). Pese al susto inicial al escuchar la cifra, la inscripción incluye 6 días de hotel a pensión completa, transportes y eventos especiales varios. Hay que tomárselo como unas vacaciones...

Los 2 primeros días son de aclimatación. La delegación española nos alojamos en el Hotel Congo junto a otros países como México, Noruega o China Taipéi. Entre mucha comida, historias infinitas con mis compañeros, recogida de dorsales y algún entreno, nos presentamos el sábado a las 7 de la mañana en las faldas del Partenón. Por delante, 246 kilómetros para recorrerlos en un máximo de 36 horas.

La convivencia los días anteriores han calmado mis nervios. Los españoles hemos creado una familia increíble y eso me ha dado mucha seguridad. Solo por estar presente en un evento así, la salida es más una celebración que una carrera. Todo es felicidad.

Momentos previos. Foto de Spartathlon

Como era de esperar, todo el mundo sale corriendo bastante ligero, sin miedo al futuro. Los primeros kilómetros son para salir de Atenas ¡Que gigante es la ciudad! En subida constante, todos corriendo, parece que está prohibido andar y yo no voy a romper las reglas. Enseguida me encuentro a Víctor y a partir de aquí empezaría un largo binomio. 

Las primeras horas son bastante caóticas. El recorrido es por carretera y con tráfico abierto. El ruido es inmenso. A uno le cuesta acostumbrarse que camiones enormes te adelanten a dos metros de distancia. Víctor me va dando consejos mientras me aclimato a la situación. Llegamos al primero avituallamiento importante (Eleysina, 20km) a ritmo de 5 el kilómetro.

Me dice que va a bajar el ritmo pero parece que se le ha roto el reloj. Va incluso más rápido. Los avituallamientos son cada 4 kilómetros. A estas alturas vamos una grupeta bastante colorida. Italianos, polacos, franceses, americanos y españoles unidos en una misma misión. En los puntos de control nos esparcimos pero luego, como si tuviéramos un imán, volvemos a enlazar.

A partir del kilómetro 30 parece que el entorno se vuelve más benévolo, por lo menos visualmente. Vamos paralelos al mar Egeo, con unas vistas impresionantes y transitamos por carreteras más pequeñas por lo que el trafico disminuye también. ¡Bendito silencio! Solo interrumpidos por los cláxones de los aficionados.

Seguimos rodando a un ritmo alegre, bebiendo y reponiendo energías en todos los avituallamientos con paradas cortas pero necesarias. Sin duda, en esta carrera no hace falta llevar mochila ni accesorios. Tienes acceso al agua cada pocos minutos. En el punto de control de Megara (39km) me había dejado un gel. Mientras lo tomaba, estuve charlando con los voluntarios sobre mis tatuajes, incluso me pidieron fotos. ¡Y a mi que me gusta presumir! Soy un cuadro en movimiento y hay que lucirlo.

El maratón lo pasamos en 3:36. Muy rápido, nos auto avisamos pero seguimos sin el freno echado. ¿Nos estaremos inmolando? lo descubriremos más adelante...

En un momento dado, cuando iba con el argentino Santiago Trull (Ya compartimos vivencias en el 100k de Santander donde salió ganador), seguimos unas flechas amarillas mezcladas con cruces rojas. Indicaciones contradictorias cuanto menos. Iluso de mi, no me percaté. A los pocos minutos me empezó a dar mala espina. Paré. Miré a mis espaldas y no se vislumbraba ningún corredor. Retrocedí sobre mis pasos y efectivamente, nos habíamos equivocado. 2 kilómetros de regalo. ¡Como no vamos a hacer pocos!

Al tiempo, conseguí enlazar con mi compañero Víctor y proseguimos nuestra aventura, bajando el ritmo un poco. Nos acercábamos a uno de los puntos importantes de la carrera. El canal de Corinto (80km). Eso significaba que íbamos a dejar el mar atrás y adentrarnos en la meseta griega. Era hora de hacernos un selfi por lo conseguido hasta ahora, relajarnos, comer un poco de pasta y hablar con los acompañantes españoles.

Foto obligatoria

Una vez recargamos energías, volvimos a coger ritmo pero ya cada vez costaba mantenerlo. A partir de aquí en las subidas intentábamos andar. Nos íbamos haciendo la goma con otros compañeros. Ellos iban constantemente corriendo a un ritmo lento y nosotros alternábamos ritmos rápidos y caminar. El reloj estaba cerca de las 7 de la tarde, eso significaba que tocaba ir sacando el frontal. En cualquier momento el sol se escondería y empezaría el largo tramo nocturno.

Personalmente, mi cuerpo estaba bastante cansado. Tantas horas corriendo por el asfalto me estaban causando mella. Por suerte, antes de llegar a Halkeion (114km) había una subida de 1500 metros. La hicimos andando y esos 15 minutos de relax me salvaron la vida. Necesitaba un descanso para mis doloridas articulaciones. A partir de ahí volvimos a encontrarnos mejor y ya con la noche encima llegamos a Nemea (122km)

En este avituallamiento tenía cambio de ropa. La camiseta de la delegación española, de roja se había transformado en blanca de todas las sales perdidas por mi cuerpo. Nos lo tomamos con calma. Arroz, parada al baño y esperamos a Bernabéu que nos había alcanzado y estaba dándose un masaje. Aquí, con todos ustedes todo un referente español en la Spartathlon, a mi solo me que escuchar y aprender.

Proseguimos la ruta los 3 juntos, siempre al ritmo alegre que marcaba Víctor. En compañía, todo es mejor. Es verdad que la estrategia de Bernabéu es llevar los líquidos encima y no parar en todos los avituallamientos. Yo intentaba amoldarme a esa manera de actuar pero cada vez me costaba más. Me empezaba a descolgar y reenganchaba a duras penas hasta que al final los iba perdiendo de vista.

Al llegar a Malandreni (140km), me estaban esperando para seguir juntos pero yo necesitaba reconectar con la carrera. Las bajadas ya no las podía hacer corriendo debido al dolor de cuádriceps y cuando en una competición así no puedes avanzar en zonas con desnivel negativo, mal vamos. Necesitaba sentarme, reposar, ordenar mis ideas y proseguir, aunque fuera solo. Nos despedimos, deseamos buena suerte y nos vemos en Esparta.

La compañía, lo mejor

Hasta el siguiente punto de control lo hice prácticamente andando. Mi cabeza ya se había desconectado del juego. Había apagado la consola mental. Llegué a Lyrkeia (148km) bastante abatido. A partir de aquí empezaba la subida exigente hasta el Partenio. Mierda. Mientras escribo estas palabras me entra angustia. Punto y final. Mi cuerpo estaba dolorido, como es normal, pero mi mente es la que estaba derrotada. No supe gestionar los sentimientos. Me bloqueé y decidí abandonar. A las primeras de cambio me rendí. No supe sufrir y  aquí, esto se paga muy caro. Pese a las insistencias de todo el mundo: Novia, voluntarios, compañeros, no quise escuchar nada. Me escondí en mi mismo y tiré la toalla. K.O MENTAL.

Me arrepiento muchísimo de mi forma de actuar. Creía que llegaba fuerte mentalmente a la carrera pero está claro que no. En cuanto sentí los primeros problemas físicos, me derrumbé. ¡Parezco nuevo! Con todo lo que he pasado para conseguir llegar hasta aquí y ahora me hago esto. No tengo perdón. Bueno, tampoco vamos a tirarnos tantas piedras a nuestro propio tejado. Ya me he fustigado demasiado hasta que me he atrevido a escribir esta crónica. De todo se aprende. La próxima vez volveré más fuerte, más preparado y nadie me podrá parar, ni siquiera YO mismo.

Todo lo que vino después no hace más que reafirmarme en mi equivocada decisión. Ya me lo avisaron pero no quise escuchar. ¡No abandones!¡No te montes en el autobús de la muerte! Cuanta razón tenían. 8 horas de penitencia me pasé en ese bus hasta que me llevaron a Esparta. Os podéis imaginar el ambiente desolador del interior del vehículo. Un silencio sepulcral, solo interrumpido por el crepitar de las mantas de supervivencia. Fuera estaba cayendo el diluvio universal. Dentro, el diluvio lo llevaba cada uno dentro. Por lo menos me quedo con la compañía de Virginia, Una experimentada atleta argentina (Finisher en 7 ocasiones) que me enseñó a como enfocar la carrera la próxima vez que vaya. !Gracias por tus palabras!

Dar la enhorabuena a todos mis compañeros que acabaron o no. Sois todos superhéroes. Víctor, mi compañero de 140 kilómetros, contigo fue todo mucho más fácil. Buen tándem hicimos. Bernabéu, cuanto he aprendido y espero hacerlo en futuras ediciones. Santi, el otro aragonés, tenemos que quedar en Andorra para entrenar y volver el año que viene más fuertes. José Antonio, nuestro gurú del viaje, siempre velando por el grupo. Víctor, un enamorado del Ultrafondo, da gusto ver su pasión. David, es todo lo que representa la Spartathlon, su beso a Leónidas va a pasar a los anales de la historia. Marc, que decir de él, el español más joven en finalizar la carrera, ya me gustaría tener su fuerza mental. Josep, se quedó  a 26 kilómetros de llegar, lo diste todo y no se puede reprochar nada. Iván, cuarto en la general y un ejemplo a seguir. Mito. Sin olvidarme de los acompañantes. Nos hicisteis más ameno el sufrimiento con vuestro apoyo. Gracias. Gracias a todos.

Los últimos dos días en Atenas fueron un sentimiento agridulce. Disfrutando con mis compañeros de las comidas y cenas de gala pero con una tristeza interna que aún la sigo manteniendo. Ahora queda reponerse, volver a intentar conseguir la mínima y esta vez, SI que SI, llegar a Esparta como sea.

¡GRACIAS PRIMO, VA POR TI!

Tiempo: 17:46:19
Clasificación general: Retirado

Kilómetros: 148

                                              BANDA SONORA DE LA CARRERA





lunes, 21 de abril de 2025

MARATÓN DE ZARAGOZA

Seguimos la temporada. Suma y sigue. Vamos acumulando kilómetros con el único propósito de superarnos a nosotros mismos. Encontrar nuestra mejor versión. Ha llegado la hora de demostrarlo y que mejor lugar que en tu propia casa. Corremos en la Maratón de Zaragoza.

Como ya va siendo habitual, en mi ciudad quemo el último cartucho. Después de centrarnos en la Maratón de Castellón, si sale mal, siempre tenemos una segunda oportunidad  en la capital maña. Esta vez tocó cruz, no conseguí cumplir objetivos así que tocaba resarcirse a orillas del Ebro.

Como ya conté, en navidades tuve una lesión que me dejó fuera de juego durante 3 semanas. Eso provocó llegar muy justo a Castellón. Así fue. Las matemáticas no fallan. Perdí  y tocaba seguir entrenando duro unas semanas más. Así lo hice. Sumé una buena remesa de kilómetros extra y a volverse a poner en la línea de salida.

Amanecía una agradable pero ventosa mañana. Los autóctonos ya estamos acostumbrados. El cierzo siempre nos acompaña. Es algo que tenemos asumido. Seguro que es el único atleta que ha participado en todas las ediciones. Nos acercamos a la plaza del Pilar y nos ubicamos en nuestro cajón. A primera vista no hay muchas caras conocidas. Las fechas este año no han acompañado y la participación de élite ha bajado salvo los africanos contratados por la organización. En féminas si destaca la presencia de Laura Méndez, olímpica en Tokio. 

Salimos y nos vamos posicionando. Mi objetivo es intentar hacer 2:35. Una de las peculiaridades en maratones más familiares son las conversaciones los primeros metros entre corredores. ¿A que ritmo vas a ir? ¿Qué marca quieres hacer? Oigo que Laura quiere hacer 2:40. Se que ir en su grupo sería una gran baza, sobre todo para chupar cámara en la retransmisión de Aragón TV. Mira que me gusta a mi un buen salseo pero esta vez había que intentar ir más rápido. Me adelanto y enseguida me quedo solo. En mitad de la nada. Solo el cierzo y yo.

Vaya 2 monumentos... Fotos de Barrel

Los primeros kilómetros van pasando cómodos. Abandonado pero feliz. Voy viendo caras conocidas entre el público y eso siempre anima. De momento, todo va viento en popa. El recorrido, salvo pequeños cambios, se ha consolidado estos últimos años por lo que me lo sé de  memoria. El principio me gusta bastante. No opino lo mismo de la zona de la Expo. Me parece bastante desangelada. ¿Pero sabéis qué? Te guste o no , te toca pasar así que nos ponemos a ello.

Noto que el grupo de Laura va unos metros detrás. ¿No sería buena idea esperarles y correr en grupo? Ir en solitario tanto tiempo va mermando las fuerzas. Está totalmente estudiado que se gastan muchas más energías pero se ve que hoy estaba en plan llanero solitario. Seguí mi encrucijada hasta el kilómetro 20. Es la parte donde rodeamos el Parque del Tío Jorge. Siempre se me atraganta esta zona. No se que tendrá pero es de mala digestión.

Al paso por la avenida del Puente del Pilar empiezo a oír unos gritos que me resultan familiares pero no lo asocio a nadie. Estoy pasando por una zona bastante desconocida. Me acerco y ahí estaban mi hermana y sobrinos. ¡Más familiares no podían ser! Les saludo y prosigo con mi aventura. Ya me voy notando el paso de los kilómetros. Algo no anda bien. De vuelta al centro y al paso por el Puente de Hierro donde se ubica toda mi familia, paso con una gran sonrisa pero más grande era la fatiga. Hagamos que parezca que todo va bien...

La Virgen del Pilar dice...

A orillas del Ebro ya me adelantan los compañeros que llevaba detrás con anterioridad. Me intento enganchar en vano. Sus ritmos ya me parecen inalcanzables. Vuelvo a pasar por donde mi familia y aunque intento disimular, mi  desencajada figura me debió delatar según me comentaron a posteriori.

Sigo con mi vía crucis. Sobre el kilómetro 28 y al pasar el túnel de Cesáreo Alierta, viendo que dos parciales se me habían ido por encima de 4, decido parar. ¡CORTOCIRCUITO TOTAL! No me había pasado en la vida en una maratón. Se me pasó por la mente abandonar y no lo dude un segundo. Cero capacidad de sufrimiento. Arrinconado en el asfalto vi pasar a Laura y su grupo. Ma agarré a un pequeño hilo de esperanza y retomé el camino.

Nada más lejos de la realidad, a escasos 1000 metros y mientras me estaba tomando un gel para coger energías, decidí parar del todo. Querer y no poder. Es todo un reflejo de la pelea interna que llevaba. Vi pasar a mi compañero Kevin. Le dije: -¡Hasta aquí hemos llegado!-. Frustrado y cabeza gacha me fui andando hacia la meta. Me estaban esperando los familiares. Esta vez no van a disfrutar de mi entrada triunfal, toca hacerlo por la puerta de atrás.

Esta claro que se me ha hecho muy larga la temporada. Igual ya no estamos para tantas semanas de entrenamiento. Tengo que jugarme mi baza a un único pico de forma o espaciarlos en más tiempo. O quizás solo ha sido un mal año. O tal vez haya llegado a mi tope. Tantas preguntas y ahora mismo todas las respuestas son negativas. Dejaremos reposarlo y hacer un pensamiento de forma más cabal.

De momento, lo que toca ahora es un cambio de chip. Una nueva aventura me espera ¿Quizás la más grande que he vivido? No lo sé, pero seguro que disfruto mucho del camino. Me espera nada más y nada menos que la SPARTATHLON. 


¡GRACIAS PRIMO, VA POR TI!

Tiempo: ABANDONO

                                              BANDA SONORA DE LA CARRERA










jueves, 26 de septiembre de 2024

BACKYARD INFINITE RACE VAL D'ARAN

 Así como quien no quiere la cosa, después de un verano más que movidito, llegó septiembre. Mi radar se volvió a activar y busqué algún lugar donde llenar mi vacío competitivo. Navegando por la red, navegando en internet, navegando yo, te encontré: BACKYARD INFINITE RACE VAL D'ARAN.

Voy a empezar la temporada como acabe la siguiente. Dando vueltas en un recorrido de 6,7 kilómetros hasta que no pueda más. Viajamos desde la Backyard de Benabarre hasta la de Val D'Aran y tiro porque me toca.

En junio me quedé totalmente enamorado de esta desconocida modalidad deportiva para mi. Fue muy exigente, dejándome totalmente exhausto, derrotado y llegando al límite pero como esto de sufrir nos encanta, solo pensaba en volver a repetir. 

Viajé con mi pareja a la pequeña localidad de Salardú del pirineo catalán. Un lugar mágico. La primera impresión es que era un marco incomparable para realizar la carrera. Rodeados de verde, montañas y con un aroma a libertad espectacular.

Las previsiones meteorológicas no eran nada halagüeñas. Se esperaban muchas lluvias. De momento, amanecíamos encapotados pero secos. Lo que viene a ser las mejores condiciones para correr. A ver cuanto nos dura...

La organización pone el polideportivo como zona de operaciones. En este lugar se encuentra tanto la zona de salida y meta, como el avituallamiento y la zona de descanso personal. Después de dejarme todo mi material minuciosamente organizado, ya estoy listo para empezar. Lo reconozco, tengo un toc con el orden pero si veo todo en su sitio, mi mente estará más tranquila y por ende, mi cuerpo responderá mejor.

A las 9 da comienzo la aventura. Como siempre, me dejo llevar por la emoción y pongo un ritmo alto siguiendo al primer corredor. Me digo que esta vuelta será de reconocimiento y luego ya iremos ajustando los tiempos. Nada más empezar me doy cuenta que no va a ser un día nada fácil. Salimos directamente subiendo una cuesta por el pueblo para desembocar en otra aún más exigente, ya pisando camino. Volvemos a Salardú y de ahí una rápida bajada hasta el vecino pueblo de Unha. Lo cruzamos siempre en ligero ascenso para salir a un camino que nos unirá con la tercera localidad: Gessa. Aquí daremos unas vueltas por sus calles para cerciorarnos de su belleza para volver al pueblo inicial. En la mencionada Salardú cruzaremos un bosque con bajada trepidante y puente colgante incluido. Llegaremos al parking del polideportivo. Con la miel en los labios, nos desvían para hacer un último bucle por su casco histórico y por fin, llegamos a meta.

Disfrutando. Fotos de la Organización

Primera vuelta completada en unos 40 minutos. Ponemos nota. Nivel de dureza: 8. A partir de ahora habrá que gestionar fuerzas. Saber donde andar y en que lugar apretar. Es todo estrategia. No hay que dar puntada sin hilo si no quieres pincharte y acabar antes de tiempo.

La segunda y tercera vuelta las invierto en marcarme parciales. 7 minutos el principio de la subida por el camino. 20 al llegar a Gessa. En 36 minutos debo pasar por el puente colgante y en unos 44 llegar a meta. De esta manera voy sabiendo si estoy llevando un ritmo correcto y además, tengo 15 minutos para descansar.

El tiempo fue aguantando bien hasta el final de la sexta vuelta. Ya empezaron a hacer acto de presencia las primeras gotas. De momento no les temo mucho, me aprovisiono con un chubasquero pero apenas me lo pongo. Me da mucho calor y la lluvia no es muy persistente. Llego a meta, es la hora de comer. La organización nos deleita con unos macarrones con queso y tomate que me saben a gloria bendita. Me había preparado mi propio arroz, lo guardaré para más adelante. A lo que nos preparamos para salir, la tormenta nos está esperando.

La competición cambia completamente. Me visto para la ocasión y salimos a la guerra naval. A los 5 minutos ya estoy empapado completamente. El impermeable que debía ser "el bueno", está totalmente calado. Llego al pabellón como una bayeta pasada de uso. Lo bueno de estar bajo techo es que te puedes quitar la ropa y secar el cuerpo mientras estás descansando. Si nos llega a salir el día así en la Backyard de Benabarre, hubiera sido un problema muy grande.

Disfrutando mojado

Nos pegamos 3 horas bajo un manto de agua constante. Es tontería cambiarme de ropa porque al momento iba a estar calado otra vez. Además, la bajada que da al puente colgante se ha convertido en un lodazal. Es extremadamente peligrosa. En una curva, salí recto y gracias a un árbol que me paró sino acabo en el rio. Mientras mis extremidades se van arrugando cada vez más, pido clemencia al dios Zeus. Parece que me hace caso y nos da un respiro. Dejamos chubasquero a un lado y lo cambiamos por un fino cortavientos.

En la siguiente vuelta noto dolor en mis plantas del pie. Es la misma sensación que sentí en la Ehunmilak en la que al final me tuve que retirar. Llevaba los pies tan ablandados que se me estaban empezando a agrietar. ¡PELIGRO! Por suerte, en esta modalidad tenemos la posibilidad de revertir la situación. Cambio de calcetines y zapatillas. Pies secos, pies contentos.

Cuando llevamos 9 horas de carrera (60km) empieza el modo nocturno. Es hora de que salga a jugar el factor mente. ¡Calienta que sales! Ahora es más importante el cerebro que las piernas. ¿Seré capaz de gestionarlo bien?

Con la caída del sol y el terreno en peores condiciones, los ritmos bajan. Cada vez hay menos tiempo para descansar. Voy hablando con varios compañeros para hacer las vueltas más amenas. Se ha quedado una noche muy buena. Aunque haya bajado la temperatura no es un problema. Al descansar en un sitio cerrado no te llegas a quedar frío. 

Otro de los bastiones en este tipo de competiciones es la compañía. Saber que al final de cada vuelta te está esperando una persona es indispensable. La persona que me aguantaba pacientemente a mi no podía ser mejor. Mi pareja, armada de paciencia, me recibía con una sonrisa y el más cálido de los arrumacos. El acompañante te anima, te mantiene entretenido y no te hace pensar de más. En estos lares, pensar, lo menos posible.

Nos plantamos en la catorceava vuelta (94km). Mi mente se empieza a desmoronar y lo peor de todo: Mis parte intimas. El escozor empieza a ser TOP. Llevar tantas horas mojado no está ayudando nada. Me impregno en vaselina y polvos de talco cada poco tiempo. ¡Lo intento todo! Es mi talón de Aquiles en las carreras de ultrafondo. Siempre lo sufro y no consigo encontrar la solución. ¿Algún sabio consejo en la sala?

Disfrutando del paisaje

Llegamos a la 15. Mi récord está en 17. Está tan cerca y a la vez tan lejos. Quiero pero no puedo. Me resigno. No puedo más. La que está decidida a no abandonar es mi chica. Me insiste, usa audios de mi familia para convencerme, se enfada, me hecha la bronca. Pasa por todas las fases posibles para hacerme cambiar de opinión pero yo lo tengo más que decidido. Cuando apenas quedan 2 minutos, hace la última intentona: - ¡Yo no te voy a acompañar a ver como dices que abandonas! -. Y se sienta alejada de mi. ¡Ostia, esto va en serio! - Pienso en mis adentros. Cabreado como un mono digo: - ¿Quieres que corra, pues corro? -. Me pongo los manguitos y salgo resignado a la línea de salida.

Es fundamental tener a alguien así a tu lado para no dejar que te rindas cuando sabe que aún puedes dar un poco más. También es inevitable enfadarte sin sentido. Como si fueras un niño. Llevas 15 horas corriendo sin parar y el cerebro lo tienes hecho una esponja. Es como dicen en el fútbol, lo que pasa en el campo, se queda en el campo. Fuera, todos tan amigos. En nuestro caso, fuera es todo AMOR.

Como puedo hago la vuelta 16, bajando los ritmos considerablemente y compartiendo camino con Aritz Vazquez. Después de dos experiencias en Backyard he aprendido que no todo es lo que parece. Los corredores que parecen más fuertes las primeras horas, se acaban evaporando. Por contra, los que pasan desapercibidos son los mejores estrategas y los que se llevan la gloria. Llevaba observándolo en el polideportivo y sin duda era uno de mis favoritos. A estas alturas solo quedábamos 8 en liza.

Acabo la vuelta 16 y decido sacar la bandera blanca. Me rindo. Mi pareja después de verme destrozado la hora anterior, también parece estar de acuerdo. Me he quedado a 2 horas de superar mi mejor marca. Parece poco tiempo y asumible  pero creerme, no podía más. El desnivel acumulado (3100+), la meteorología y el estado de forma me han vencido. Conmigo se retiran varios compañeros. Solo quedan cuatro. Auténticos titanes que van a luchar hasta el final mientras yo, tieso como un palo, me retiro a mis aposentos.

Al final, mi apuesta fue la correcta. Aritz se llevó la victoria con 23 vueltas. Me encanta esta modalidad por la incertidumbre del resultado. En otros deportes puedes imaginar por donde van los derroteros. Aquí todo puede pasar pero con el tiempo te vas dando cuenta de como es la mejor manera de hacerlo. Me queda mucho que aprender y por supuesto que voy a intentar seguir mejorando. Algún día llegaré a las 24 horas. Lo prometo.

Dar la enhorabuena a la organización y voluntarios. Gente muy joven y con muchas ganas. Nos han tratado de maravilla y han creado todo un carrerón. Os auguro un futuro brillante. Tenéis una zona increíble y con vuestra pasión, solo os pueden pasar cosas buenas.

Por mi parte, cierro las carreras de ultrafondo (Igual cae un 24 horas, depende si me deja mi entrenador). Empieza la dura rutina del maratón. Cada vez somos más veteranos y tenemos menos margen de mejora pero disfrutamos intentándolo. Seguiremos rascando segundos mientras podamos.

¡GRACIAS PRIMO, VA POR TI!

Tiempo: 16:00:00
Clasificación general: 5

Kilómetros realizados: 107

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domingo, 23 de junio de 2024

BACKYARD BENABARRE

 No hay nada más peligroso que te ofrezcan planes nuevos en un momento de euforia, sobre todo en el mundo del deporte. Una vez acabado el Maratón de Zaragoza, me encontré en los vestuarios con mi compañero Jesús. Entre risas y exceso de endorfinas, me comentó una carrera que se iba a celebrar en junio y prometía ser muy divertida. Ni corto ni perezoso, me embarqué en una nueva aventura. Una nueva disciplina: la "Backyard Benabarre".

Había oído hablar de esta nueva modalidad pero la tenía un poco alejada de mi radar. En los últimos años se ha expandido mucho por territorio nacional y hoy en día es muy popular en el mundo del Ultrafondo. Consiste en un recorrido en bucle de 6,7 kilómetros que lo debes hacer en menos de una hora. Si no lo consigues, quedas eliminado. Termina cuando un único participante puede completar el sólo por lo menos una vuelta más que los demás.

A priori parece una tarea sencilla completar 7 kilómetros en un hora. La dificultad radica en conseguir hacer las máximas horas posibles. Entra en juego mucho la estrategia. Aquí no gana el más rápido, sino el que más aguanta. Mi objetivo era completar 24 horas, planificando hacer cada recorrido en unos 45 minutos. Así tendría 15 para descansar y avituallar.

Nos presentamos en Benabarre con Jesús, Joaquín y Esteban, compañeros del Kalandrakas. Es una carrera de autosuficiencia. Nosotros nos teníamos que llevar todo lo necesario para sobrellevar las horas y la estancia. Tienda de campaña, carpa, mesas y sillas. Ya que por edad, tristemente voy dejando atrás la etapa de festivales musicales, poniéndole imaginación, era como estar en el Iboga Summer Festival. Incluso me traje el vaso para entonarme. ¡El que no se consuela es porque no quiere!

El recorrido es en un lugar privilegiado. El Parque de San Medardo. Atravesando bosque por senderos y pistas. Bonito pero exigente. Acumulamos 120 metros de desnivel en cada vuelta. Veremos como van pesando en las piernas...

Empieza la aventura. Foto del Diario de Huesca

Arranca la carrera a las 9 de la mañana bajo una gran animación.. Pongo un ritmo rápido. Esta vuelta me la voy a tomar como estudio, luego ya aflojaré ritmos. Me voy percatando de las zonas de subidas y los diferentes puntos para aprendérmelos. Me junto con Marc Fernandez, compañero de aventuras y una eminencia en el Ultrafondo español. Aprovecho para pedirle consejos de como afrontar la carrera. Me dice: - ¡Lo primero que NO tienes que hacer es lo que estamos haciendo ahora! -. Pues empezamos bien.

Acabamos la primera vuelta en 42 minutos. Nada más llegar debes tocar un cencerro para verificar tu logro. Ejecuto la acción  y rápido a mis aposentos para descansar. Son las 10 de la mañana. Hace ya bastante calor. Opto por cambiarme de camiseta. Una de tirantes, pastilla de sales, agua y a reposar.

La segunda vuelta más de lo mismo. Voy en los primeros puestos con Marc. Se que debería ir más lento pero me siento muy cómodo. Esta vez marcamos 39 minutos. ¡Creo que nos hemos pasado!

En cabeza van siempre tres atletas del Club de Atletismo Pomez Barbastro. Luego vamos variando la posición los demás compañeros pero yo en un par de veces llegué cuarto y a partir de ahí, para el speaker pasé a ser TOP4. Sin quererlo, había conseguido un nuevo mote en mi lista.

Con el gran Francesc. Speaker TOP

Las vueltas pasaban y yo seguía marcando 42 minutos como un reloj. Cambiábamos la dirección del recorrido cada vuelta, así se hacia más ameno. Yo me había marcado 3 puntos de referencia. Si pasaba por ahí en los tiempos estipulados, todo iba en orden. Se que voy muy rápido. Las grandes expertos en esta modalidad estaban marcando parciales de 52 minutos. Soy consciente pero también creo que estaba más cómodo a ritmos más ligeros. Me hubiera saturado ir más lento. O eso creía yo.

En la vuelta 7 me entró un antojo irrefrenable. Hacia mucho calor y solo pensaba en eso. Nada más tocar el cencerro me fui directo a un bar que habían montado los estudiantes de Benabarre. Cervecita con limón bien fría y a descansar. ¡Me sentó de maravilla! Me prometí que si llegaba a la vuelta 10, me iba a auto regalar una cerveza normal. 

Cuando volvimos a salir, con el sol apretando y el reseco de la cerveza, llevaba la boca fatal. Igual no había sido tan buena idea. Vale que me quiera creer que estoy en un festival pero tampoco me tengo que venir arriba. A partir de ahora, me llevaré un bidón de agua en mano para ir refrescándome por el camino.

A estas alturas de la carrera, la participación había caído en picado. De los 170 que empezamos, solo quedaríamos unos 30. Mis compañeros Joaquín y Esteban también habían caído en combate. Habían pasado en un momento de atletas a ayudantes y yo que lo agradecí. La ayuda en estas carreras me voy dando cuenta que es indispensable. Llegar y tenerlo todo preparado es un aval muy importante para que tu solo te dediques a no gastar fuerzas. Yo solía tener 16 minutos. Parecen mucho pero entre pitos y flautas, se pasan volando. Descansar, lo que es descansar, poquito.

Al principio somos muchos...

Llegamos a la vuelta 12. Un punto de inflexión. Se deciden retirar bastantes participantes, entre ellos, mi compañero Jesús y los 3 atletas que iban todo el rato primeros. Eso significa que me quedo yo a la cabeza del pelotón. Tenemos que coger el frontal debido a que son las 9 de la noche. Dentro de poco empezará a anochecer. Es la últimas vuelta que hacemos por el recorrido original. Después, solo iremos por pista para evitar accidentes. Consigo acabar en primera posición. Ya se que no significa nada pero siempre hace ilusión.

La noche va cayendo y con ello la animación tanto en la zona de corredores, como la fiesta interior. Los kilómetros van pesando. Ahora nos toca hacer un trayecto de ida por pista y volver por el mismo sitio. Ante la soledad, siempre viene bien cruzarte con otros compañeros. Vuelvo a acabar primero y sigo manteniendo los parciales de 42 minutos.

El problema ahora radica en los descansos. Empieza a bajar la temperatura. Cuanto más tiempo estás parado, el cuerpo se enfría más. Otra vez caigo en la misma discusión interna. Ya se que podría ir más lento para paliar dicho inconveniente pero el cuerpo me pide ir "ligero". No se actuar de otra forma. De momento me funciona. ¡Vivamos el presente!

Cuando consigo llegar a la vuelta número 15, mis compañeros ya se han ido a la cama pero aparece Miren para suplirles. Como he dicho, la compañía es fundamental. Pese a la compañía, la noche hace estragos en mi. El frío, las rozaduras y lo más difícil de gestionar, la mente, están volviéndose un problema. Intento no pensar. Ser un autómata. Me dirijo a meta como el que va al paredón. Cuenta atrás y volver a empezar.

Acabo la vuelta 16. Por la noche siempre vamos en cabeza 3 compañeros. Nos vamos intercambiando las posiciones. Compartimos algunas palabras pero aquí la guerra es interna. Ya estoy hablando demasiado conmigo mismo. Introspección total. Acabo primero esta vuelta.

La vuelta 17 transcurre por los mismos derroteros. Escozor máximo en las zonas intimas y cerebro desquebrajándose. Sin embargo, sigo manteniendo los parciales. De físico voy bien. De todo lo demás, para reciclar. Al llegar a meta me obsequian con una longaniza de Benabarre. En cada vuelta hacían un sorteo de productos de la zona y después de 17 horas, por fin había sido el agraciado. A estas alturas, quedábamos 14.

Tenía 13 minutos para descansar, para pensar en mi futuro más inmediato. El regalo había sido un soplo de aire fresco pero mi mente estaba decidida a tirar la toalla. Me decía: - Aguanta hasta que seas TOP 10 y ya te retiras -. Enseguida cambiaba de opinión. No tenía lógica seguir. Miren me animaba a seguir pero con la prudencia de estar hablando con un guiñapo que no puede con su vida y empieza a desvariar.

Al final, sobran las palabras...

Avisan de que faltan 3 minutos para emprender la marcha. Quedan 2 minutos. 1 minuto. Me dirijo a meta. 3, 2, 1 y salimos. Al metro me detengo y digo a Germán, el organizador, que mi aventura acaba aquí. Es como Gran Hermano pero no hace falta que me haya echado la audiencia. Abandono yo. Me fastidia no avanzar más. No quedar entre los 10 primeros pero mi mente ha decidido. Fantaseaba con que el amanecer me diera energías renovadas pero aún quedaban 4 horas.

No puedo estar contento porque me había planteado aguantar un día. No ha podido ser. Igual era muy ambicioso sin saber donde me estaba metiendo. La noche me ha rematado. Igual si hubiéramos empezado a las 21:00, quitándonos las horas nocturnas al principio, la aventura tendría otro final. No lo sé. Es muy fácil hablar a toro pasado. Me quedo con lo positivo de haber descubierto la BACKYARD. Una modalidad que me ha encantado. Me ha puesto es su sitio, me ha derrotado pero no se como , salgo enamorado. ¡En los asuntos del corazón, no hay regla de dos!

¡GRACIAS PRIMO, VA POR TI!

Tiempo: 17:00:00
Clasificación general: 11

Kilómetros realizados: 115

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sábado, 20 de abril de 2024

XVII MARATÓN DE ZARAGOZA

Sigue avanzando la temporada a paso firme. Los kilómetros se van acumulando en las ya maltrechas piernas. No obstante, no hay tiempo para claudicar, toca correr en casa, toca disfrutar del "XVII Maratón de Zaragoza".

Al principio de la temporada, allá por noviembre, con mi entrenador fijamos la competición en la capital aragonesa como la fecha perfecta para cumplir objetivos. El punto final a una planificación intensa donde se viera reflejado todo el esfuerzo realizado. Por el camino, añadimos el Maratón de Castellón, únicamente como aliciente para saber si íbamos por el buen camino. Al final, todo salió mejor de lo esperado y cumplimos objetivos antes de tiempo.

Con esta premisa, afrontamos la parte final de la preparación para Zaragoza. Siguieron saliendo lo entrenos dentro de lo esperado pero la motivación había decaído. Era como si mi mente, al conseguir mejor marca personal en Castellón, se hubiera desconectado. Cuesta mantenerte concentrado tanto tiempo, por lo menos yo, rey del despiste. Con esto no quiero poner escusas, mi entrega siempre va a ser total.

Amanece el día perfecto. El cierzo nos da una tregua. Con eso ya somos felices a orillas del Ebro. Arrancamos y enseguida se limpia la carrera. Los grandes favoritos se distancian. El resto de mortales vamos formando una gran serpiente multicolor, cada uno buscando su ritmo. En mi caso, 3:40, incluso, si mi cuerpo me concediera permiso, ajustar a 3:38.

Con toda una Campeona de España. Foto del Maratón

Al primer paso por el puente de Hierro (2km) me junto con Lidia Campo, actual campeona de España de 10km en ruta. Hacía de liebre de la keniana Rita Jeptoo. Me dijo que si me juntaba con ellas, me llevaría hasta el kilómetro 15. Acepté como buen comensal. Espero que no se me atraganté la invitación. Además, como perro viejo que soy, sabía que al juntarme con la primera clasificada, iba a acaparar protagonismo en la retransmisión en directo por Aragón TV. ¡Oye, no todos los días uno puede compartir plano con dos campeonas!¡Que me quiten lo bailado!

Al principio el ritmo marcado era fuerte pero me mantuve pegado. Luego bajó. Lidia constantemente estaba mirando hacia atrás y dando palabras de animo a Rita, que iba haciendo la goma. Yo, tan pronto iba con el gancho o me ponía en cabeza. Le pregunté. Me dijo que su plan era ritmo de 3:32 con una proyección de 2:30 en meta. ¡Me asusté! -¡ A donde voy yo!-. Por suerte, enseguida añadió que se veía obligada a bajar el ritmo. No debía ser el día de Rita. -¡Suspiré aliviado!-.

Cerca ya de esos 15 kilómetros mencionados donde se iba a retirar la liebre, observé que mi ritmo global estaba en 3:41. Se me estaban escapando los parciales así que decidí saltar del barco y navegar en solitario. Cambiaba la película por completo. Ahora era único protagonista. Empiezo a ajustar ritmos y al paso por las Murallas aparecen, incombustibles como siempre, mi familia. Una ayuda extra para empezar con la remontada.

La familia siempre te saca una sonrisa...

A partir de aquí, una pelea a tres bandas, conmigo mismo, piernas y cerebro. Nadie más en el horizonte. Las sensaciones van siendo buenas con el paso de los kilómetros pero no todo lo deseables para conseguir objetivos. Me voy poniendo pequeños retos. El siguiente, llegar a la calle Echegaray y Caballero donde van a estar ubicados otra vez mi familia. Antes de ahí, me encontré a mi cuñado y a lo largo de todo el recorrido, multitud de gente conocida. A mi jefe y niños del Club de Atletismo San José, a compañeros de carreras y amigos que hacen todo mucho más fácil. Es una baza a favor el correr en casa.

Se acercaba el momento temido por todos los atletas. La subida del Paseo Cuellar (33km). A estas alturas, no iba a hacer marca personal y si tenía alguna duda, con las primeras rampas, quedó totalmente confirmado. El ritmo se desplomó. Cambio  de chip. Intentar acabar lo mejor posible en la clasificación. Al paso por el Parque Grande, pude observar los atletas que me precedían. Me puse manos a la obra. Sabía que solo había que llegar el kilómetro 37 y luego pies en polvorosa hasta meta.

Llegando al centro enlacé con José Pablo Salazar. Ya solo quedaban 2 kilómetros. A disfrutar de la algarabía y del ambiente festivo de las calles. Sonrisa en mano, afronté la calle Don Jaime. Nuestro baño de masas particular. Se te ponen los pelos de punta cuando pasas por sus extintos adoquines. Me quedé cerca de Damien Urcun pero ya me fue imposible contactar con él. Al final crucé la meta en octava posición y vislumbrando el fallido cronómetro de 02:37:13. Un sensación triste que enseguida se desvaneció gracias al gran Mariano Navascués que con micro en mano me recibió por todo lo alto.

De crack a crack...

Como he dicho, son sensaciones contradictorias. Sabía que ya llegaba un poco pasado de forma y motivación pero siempre tienes la esperanza de mejorar tiempos. No lo conseguí. Esta vez no pudo ser. Por esa parte no estoy satisfecho pero por otro lado, no deja de ser especial correr en casa y sentirme importante. Todos sabemos y somos conscientes que el nivel es más bajo que en otras maratones pero Zaragoza siempre tiene algo especial. Zaragoza siempre en mi equipo.

¡GRACIAS PRIMO, VA POR TI!

Tiempo: 02:37:13
Clasificación: 8
Participantes: 1600

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martes, 27 de febrero de 2024

MARATÓN DE CASTELLÓN (CAMPEONATO DE ESPAÑA MASTER)

Con los años, cada vez compito menos. Antes me inscribía a cualquier carrera y no disfrutaba de la preparación. Ahora soy más consciente de todo lo que rodea a conseguir un OBJETIVO. Me centro en ello y no hago esfuerzos sin recompensa. Llevaba sin ponerme un dorsal desde el TOR DE GEANTS, allá por septiembre. 5 meses después y después de mucho trabajo, vuelvo a una línea de salida, vuelvo al MARATÓN DE CASTELLÓN.

Como todos los inviernos, hablo con mi entrenador y damos forma a la planificación. Dudaba entre Castellón o Sevilla. Al final, por logística y presupuesto, me decanté por la primera opción. Ahora solo tocaba volver a la rutina de entrenamientos. Reencontrarme con los intervalos y las series. Es una relación que cuesta. Al principio todo son desavenencias y crispaciones pero según avanzan las semanas, os acabáis entendiendo, incluso en mi caso, me acabo enganchando. ¡Estoy IN LOVE con las series de 2000!

Llegó la hora del  maratón. Las sensaciones eran inmejorables. Me sentía más rápido que nunca y mi entrenador me lo había ratificado. Me dijo de ir a un ritmo de 3:40. Eso significaba bajar 3 minutos mi marca personal. Personalmente, lo veía un poco utópico pero yo me encomiendo a las sabias palabras de Fernando. Obedecer y correr.

Al ser Campeonato de España, el nivel iba a ser alto. Más posibilidades de hacer una buena grupeta y ver pasar los kilómetros algo más cómodos. Nada más arrancar, como siempre, todo el mundo sale pasado de revoluciones, yo intento ser fiel a los deberes marcados pero el primer kilómetro se me va a 3:30. ¡Menuda calentada para empezar!

¡Ante todo, disfruta de lo que haces! Foto de Canofotosports

Intento regular y no dejar llevarme por impulsos. Hacer mi carrera y olvidarme de los demás atletas. Eso hace que los primeros minutos vaya solo en mi odisea. Para añadirle más ingredientes al cocktail, el viento es intenso. Tengo que lidiar con él en las grandes avenidas por las que nos movemos. Acompañado hubiera sido más llevadero pero se ve que soy un bebedor solitario.

En el kilómetro 16 dejamos atrás la parte edificada y ponemos rumbo al Grao. 4000 metros en forma de recta interminable. Para unos, una bendición, para otros, el mismísimo infierno. Yo me limito a seguir concentrado. Me pongo como meta, alcanzar a un grupo de 3 atletas antes de llegar. Justo cuando volvían a hacer acto de presencia los edificios, conseguí contactar. Me dieron la bienvenida y me puse a su vera pero algo no iba bien. Llevaban un ritmo poco constante. Tan pronto aceleraban como frenaban. Yo, paranoico con el ritmo, cuando veía que íbamos más lento de 3:40, me ponía nervioso. Decidí saltar del barco y proseguir mi camino en solitario. Otra vez más...

Próximo destino: Otro grupo de 3 atletas que corrían en equipo. Eran master 40, ya los tenía fichados de la salida. Me parecían unos buenos compañeros para la parte final del maratón. Misma situación, misma solución. No me gustó el ritmo y seguí mi camino. ¿Estaré siendo poco conservador? ¿Acaso no me vendría bien un poco de compañía para acabar más entero? En estos momentos, no entendía de cábalas. Iba a piñón fijo, no había otra alternativa.

Volví a afrontar la recta que nos llevaba al centro de Castellón como en la ida. Más solo que la una. - ¡Y tan a gusto, oye! -.

Era el kilómetro 30 cuando nos metíamos otra vez bajo el refugio de las calles acompañadas por público. Es un aspecto a recalcar. La gran cantidad de gente que inunda las calles y los numerosos grupos de animación: Batucadas, Discomóvil, gente haciendo zumba, disfraces, aficionados de fútbol, una orquesta... Aunque sea durante unos segundos, todas estas personas te ayudan a dejar a un lado la fatiga. En el fondo, no somos realmente conscientes de lo importantes que son para conseguir nuestro objetivo. ¡GRACIAS!

¡Garrote!

No obstante, las fuerzas empezaban a flaquear, el viento era más intenso. Cuando te daba de cara, el esfuerzo extra era considerable. Lo que antes era una simple brisa, ahora era como empujar una pared. Tocaba apretar los dientes y tirar de rasmia. Kilómetro 33, 34, 35, iban cayendo como una losa. ¿Me habré pasado de rosca? Me temo que si...

Las sensaciones eran muy malas pero los ritmos los conseguía mantener. -¡Venga Tricas, coño! -. Me gritaba a mi mismo. Que todo ese esfuerzo durante meses no quede en vano. A lo lejos vi a un atleta de mi categoría (M35). Era el primero que veía en toda la carrera. Me dio un poco de energía extra para adelantarle. Ya no quedaba nada. Después contacté con una atleta africana y ya se divisaba la meta. El acelerón final. Veía el marcador, está tan cerca, lo consigo, ahora está lejos, no lo consigo, me da igual. Disfruto del momento. Al final 02:35:10.

¡Increíble! Menudo bocado le he dado a mi marca personal. Son cifras que no me imaginaba conseguir nunca. Las veía tan lejanas que ni se me pasaba por la cabeza. Esto solo quiere decir que con mucho esfuerzo y dedicación, se pueden conseguir cosas que no te esperas. Además, para agrandar más mi fantasía, al cruzar la meta, el atleta M35 que había adelantado me dijo que creía que había quedado tercero en el Campeonato de España de mi categoría. ¿QUÉ? Me sentía Bruno Hortelano en Dinamarca. No me lo podía creer. Tenía que cerciorarme bien antes de emocionarme. Miré por internet y si, MEDALLA DE BRONCE. ¡Esto ya es insuperable! Feliz se queda corto.

¡Un sueño! Foto del Periódico del Mediterráneo

En mi caso, un factor fundamental con respecto a otras preparaciones ha sido el manejo del ocio. Nutrición, descanso y deporte los he mantenido más o menos igual pero como ya todos sabéis, mi talón de Aquiles es la fiesta. Esta vez lo he regulado bastante, solo he salido un día durante toda la preparación y digamos que fue un "rodaje suave". No tiene mucho más misterio. Ya lo sabía pero no era consciente de la gran diferencia de resultados. El cuerpo es sabio, más sabio que yo...

No quiero acabar sin agradecer a tod@s los que han colaborado durante estos meses y han sido pieza clave. Mi pareja, la familia, Los compañeros de Andandaeh, mi nutricionista, los fisios, el gimnasio, mis niños del Club San José que tanto me motivan pero especialmente al gurú de todo esto: FERNANDO. Mi entrenador desde que tenía 10 años. Me ha visto crecer, descarrilarme, volverme a enderezar, hemos tomado chupitos, compartido competiciones de atletismo, bailes y carreras. Toda una vida. Estoy seguro que solo él sabe sacarme este rendimiento. Pese a que muchas veces le pitarán los oídos cada vez que me manda series de 150 metros, las hago sin rechistar. El tiene la formula secreta. Próxima parada: Zaragoza.


¡GRACIAS PRIMO, VA POR TI!

Tiempo: 02:35:10
Clasificación: 16
Clasificación Campeonato de España Master: 7 global /3º de mi categoría


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