martes, 13 de junio de 2023

100KM EN RUTA DE SANTANDER

Como es tradición desde hace ya 3 años, me gusta acabar la temporada de asfalto en el norte de la península y a lo grande. Para poner el broche final a unos meses increíbles, vuelvo a participar en "100km en ruta de Santander".

Ha sido un principio de 2023 muy positivo en cuanto a rendimiento. Pese a no cumplir el objetivo en la "Maratón de Zaragoza", si realicé mejor marca personal. Además, tras varios intentos fallidos, al fin conseguí el récord de Aragón en ultrafondo en la modalidad de 24 horas. Con este bagaje llegaba a tierras Cántabras: Sin ninguna presión pero con ganas de redondear un año fantástico.

Mi objetivo es intentar batir mi propia marca (07:33:56). Ya que tengo que desplazarme tan lejos, que el viaje no quede en balde. Como dice la famosa frase de Cruz y Raya: -¡Si hay que ir se va, pero ir pa ná es tontería! -. También es verdad que después de la competición de Ciudad Real, me he desinflado. El alcanzar el récord en las 24 horas me supuso tanto estrés, que una vez conseguido, mi motivación bajó. He seguido entrenando pero tengo dudas. No estoy seguro si me alcanzará...

Llegando a Santander nos estaba recibiendo un sol radiante. Según las predicciones, todo iba a cambiar al día siguiente: Cielos cubiertos y lluvia a lo largo de toda la jornada. No se que prefiero. Cuando vas a estar corriendo 8 horas, todo te viene igual de mal.

Tiempos de bonanza. Fotos de Atletismo en Cantabria

Este año, la competición no acoge el Campeonato de España por lo que la participación es menor. Además, no vienen grandes nombres como otros años pero que eso no quite merito ni compromiso a los que nos ponemos en la línea de salida. Es posible que no se vean grandes marcas pero podéis estar seguros que vamos a ponerle más ganas aún e intentar dar todo el espectáculo que nuestro cuerpo nos deje.

Se da comienzo a la prueba y como siempre, los de la modalidad de 50km salen disparados. Mi estrategia de carrera es subir un poco el ritmo medio con respecto a otros años. Voy a intentar rodar a 4:25. En esta disciplina siempre es complicado las primeras horas de carrera. Te encuentras muy cómodo físicamente y eso te da pie a querer ir más rápido pero.....¡ERROR! Más vale que te pares a pensar un poco y recapacites. "Es mejor prevenir que curar". Este dicho llega a su máxima expresión en días como hoy. 

Yo, como soy más simple que el mecanismo de una cuchara, hago caso omiso de las líneas rojas del Ultrafondo. Sin querer hacerlo, voy rodando en 4:20. -¡5 segundos más rápido no son nada! - Me digo mientras voy acumulando kilómetros. A mi favor, he de decir que iba en segunda posición y eso siempre es un aliciente irrefrenable.

Al llegar a los 30 kilómetros las sensaciones no eran tan buenas y el sol caía con fuerza sobre el parque de las Llamas. Otro gran acierto de la Agencia Estatal de Meteorología. Mi hidratación era la planificada y en una parte del recorrido teníamos esponjas para refrescarnos. Aún así, no conseguía plantar batalla al calor. Me estaba ganando con suma facilidad.

En el kilómetro 40 las piernas ya iban tiesas, aún así seguía manteniendo el ritmo. Siempre espoleado por mi puesto en la clasificación. Deseaba orinar pero lo intentaba alargar lo máximo posible. Como si de una estrategia de Formula 1 se tratase, no quería entrar aún en boxes. Las alarmas se encendieron y tuve que parar en el 42. Vi que era un número muy apropiado en esto del atletismo. Un número místico que me iba a proporcionar energías renovadas...

¡Vaya por dios! No acerté. Una vez retomé la carrera, las sensaciones ya no eran las mismas. Seguía en los ritmos previstos pero me sentía más pesado e incomodo. Las altas temperaturas no ayudaban. Al pasar por el avituallamiento ya alerté a mis padres de mi situación. Quería por lo menos llegar a hacer 50 kilómetros. Una vez entró este pensamiento en mi cabeza, no hubo marcha atrás. Se apoderó de mi mente y ésta lo transfirió al cuerpo. Fui menguando la velocidad hasta el punto de parar y andar. Me adelantaron tanto el tercer clasificado como mi amigo Javi Lozano. Me animó a seguir pero la decisión ya estaba tomada. En cuanto entras en bucle negativo, yo creo que es casi imposible remontar. O por lo menos, no he aprendido a hacerlo.

Al volver a pasar por meta decidí tirar la toalla. Mi combate había finalizado. En cuanto vi que los ritmos bajaban y mi objetivo se tornaba imposible, opté por la retirada. Me quedaban aún 50 kilómetros por delante. No veía necesario cargar con un esfuerzo extra al cuerpo siendo que no iba a poder conseguir mis propósitos.

¡Derrotado!

Además, en 6 días tengo un reto personal con el que estoy muy ilusionado. Voy a ir corriendo desde mi ciudad a mi amado pueblo. De Zaragoza a Vinuesa. O lo que es lo mismo: 188 kilómetros. Viendo que ya era imposible conseguir el récord que buscaba en Santander, lo mejor era guardar fuerzas. ¿Igual es una excusa que me autoimpongo para enmascarar el fracaso? No lo sé, el poder de la mente es muy curioso.

Al finalizar la prueba, Javi, que es perro viejo en estas lides, me comentó que debía de haber intentado acabar. Hubiera sido un pulso a la fuerza mental. Aunque no hubiera ganado la carrera, la victoria la habría conseguido conmigo mismo. Igual tiene razón. De todo se aprende y a mi me queda mucho camino por recorrer en esta disciplina. Prometo ser buen alumno. ¿Lo conseguiré?

¡GRACIAS PRIMO, VA POR TI!

Tiempo: 03:49:49
Clasificación general: Retirado

Kilómetros: 50

                                               BANDA SONORA DE LA CARRERA




1 comentario:

  1. Segun tus párrafos nos atreveríamos a dar algún consejillo pero una, para a pensar y es que la mente, no hace el mismo caso andando que sacrificando cada zancada en esta “Ruta Santander”… A veces lamentablemente no podemos empatizar con vosotros, sentir lo que sentís, después de 40km y por descontao (a lo Aragones) que tenéis un gran poder con y/o sobre vuestra Psique.

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