jueves, 8 de octubre de 2026

SPARTATHLON (246km)

 Otra vez volvemos a Grecia. Después de salir airoso del primer objetivo del año (Maratón de Barcelona), tocaba afrontar el segundo, el partido de vuelta con Leónidas. Regresamos a la "Spartathlon".

La preparación que conlleva una maratón es muy exigente. Lo disfruto mucho pero es una presión constante. Una lucha contra el reloj y los ritmos. Cuando me toca preparar una competición de ultrafondo todo cambia. Se vuelve más ameno y disfrutón. Aumento el volumen pero lo hago en un lugar idílico: la montaña. También hago sesiones por asfalto pero siempre de una manera más llevadera. No me exijo tanto, con eso, cuerpo y mente lo agradecen.

Esta vez no viajo solo a Grecia. Mi compañero de Andandaeh Jordi me acompaña. En el hotel nos juntaremos con el resto de la delegación española. La competición en si es muy importante pero lo que hace especial a esta carrera es la convivencia durante 6 días con otras personas con tus mismos sueños e inquietudes. Se forma una simbiosis difícil de explicar.

Centrémonos en la carrera. Aquí lo importante es saber gestionar bien los avituallamientos. Tienes 75 durante todo el recorrido y tu decides donde dejar las cosas que vas a necesitar. La organización ofrece agua y alimentos básicos pero el resto corre de tu parte. Además, debes de tener también en cuenta la ropa de recambio, prendas de abrigo y accesorios de iluminación para la noche. 

Los días previos la meteorología era bastante benévola. Solo llovía a partir del ecuador de la carrera. Para sorpresa de todos, cuando nos encontramos en la línea de salida, empezó a llover y no precisamente suave. ¡Empezamos bien!


Siempre positivos...de momento. Fotos de Facebook


Arrancamos bajo una lluvia intensa pero envueltos en la excitación que provoca arrancar la Spartathlon. Este año me propongo llevar un ritmo menos exigente pero los primeros kilómetros aquí nadie para. No se si es por la lluvia creyendo que cuanto más rápido vayamos, menos nos vamos a mojar, por el ímpetu del principio o simplemente mera temeridad pero ni cuando la carretera se inclina  nosotros andamos.

A mi me está costando meterme en la película. Llevo el estomago bastante revuelto y no consigo encontrarme cómodo. Además, el móvil me molesta bastante. Se me mueve demasiado cada vez que acelero el ritmo. Necesito ponerle solución. Al primer problema, después de visitar dos gasolineras con nulo acierto, en uno de los avituallamientos hay un baño portátil y queda arreglado. El hándicap del móvil es más complicado. Por suerte y después de mucho tiempo, consigo dárselo a una compañera de la delegación. Me he quedado sin conexión por si necesitaba usar el comodín de la llamada. Solo ante el peligro.

Las horas pasan y la lluvia sigue presente. Por momentos solo de manera testimonial. Otros, con una presencia abrumadora. Uno de los puntos clave es llegar al Canal de Corinto lo más fresco posible pero sin dormirte, los cortes de paso son bastante exigentes hasta aquí. Yo llego un poco justo físicamente. Me acuerdo de mi compañero Bernabeú, una eminencia en estas lides y decido darme un masaje gracias a los fisioterapeutas del avituallamiento. Aprovecho también para comer. Una parada en boxes casi impecable. Solo me ha faltado tener ropa de cambio y poder retomar SECO la competición.


China chana...

A partir de aquí bajo bastante el ritmo. En cuanto la carretera mira hacia arriba, un servidor se pone andar. El día se va acabando y en el C.P 29 tengo preparado todo lo que voy a necesitar para afrontar la noche: Frontal, pilas, luz reflectante, bandana. Llego, empiezo a buscar entre las bolsas y no consigo dar con ella. Una persona de la organización me dice que mi material se lo ha llevado otro corredor. ¡BOOM! Menudo cambio de guion. Todo esto, imaginaros con el cansancio acumulado, haciéndose de noche y con mi inglés obsoleto desde los 18 años. Empiezo a ponerme nervioso. No me entienden y por supuesto, no consigo adivinar que me quieren decir ellos. Por suerte, están varios compañeros españoles con un nivel de idiomas que en estos mismos momentos añoro desesperadamente. Teresa me deja un frontal de repuesto que tenía y la organización me dice que en el siguiente avituallamiento estará el mío.

¿Tu lo viste? Yo tampoco. Pasaron cuatro puntos de control y todos me decían los mismo, en el siguiente lo tendrás...Mi desesperación llegó a tal punto que ya lo di por perdido. A todo esto le sumamos que las pilas se me agotaron a la hora. Teniéndome que dejar unas de repuesto ¿Cuánto me duraran esta vez?

Este suceso fue el principio del fin. Estaba helado de frío, no había planificado bien la ropa de abrigo y mi único escudo era un chubasquero de plástico del bazar. El problema con el frontal me había desconcentrado y todos los pensamientos intrusivos se apoderaron de mi mente. En este tipo de competición tienes que venir muy bien centrado psicológicamente. Saber estar preparado ante cualquier imprevisto. Yo creía llegar en condiciones o igual me estaba autoengañando y no quería ver la realidad. El caso es que desde Nemea (123km) pasé de ser un corredor a una persona moribunda. Un espectro en tierras griegas.


Lo mejor, la compañía

Fui alargando el chicle, intentando evitar lo inevitable hasta que llegué a LYRKEIA en el kilómetro 148. En este avituallamiento tenía la ropa de abrigo. Me cambié, estuve seco por primera vez en 18 horas pero ni experimentando esa sensación de alivio conseguí revertir la situación. Las piernas podían pero la mente ya había decidido hace tiempo. Me tome mi tiempo por si un halo de luz me iluminaba pero al final decidí abandonar. Curiosamente en el mismo lugar que el año pasado. Diferentes circunstancias pero mismo resultado.

Ya no se si es una guerra perdida, si me estoy obsesionando o estoy bloqueado pero no consigo dar con la tecla para llegar a Esparta. Con todo el esfuerzo que hay detrás, el tiempo y dinero invertidos pero llega el día y Tricas se desvanece. No considero que no éste preparado ya que he hecho retos o competiciones bastante más complicadas. Estoy seguro que llego muy bien preparado a nivel físico pero en cuanto las cosas se complican todo se desmorona. He perdido la tolerancia al sufrimiento.

Lo bueno es que tengo años para revertir la situación. Me quedan muchas oportunidades por delante. Quizás lo mejor sería parar un tiempo, dejar en barbecho el sueño griego y volver cuando  de verdad siente que todo funciona bien. Tengo que ver el lado positivo.

La vida es así, tan peculiar y única. Pasas por muchos momentos malos, situaciones complicadas, días sin mas que pasan todos igual. Pero también vives días increíbles, experiencias únicas como la que he vivido en Grecia a pesar del resultado deportivo y a mi, por suerte, estos últimos años la vida me ha regalado momentos, viajes y días sin más inolvidables y al final, con eso es con lo que te tienes que quedar.

Acabamos temporada, toca resetear y buscar nuevos objetivos. Grecia sigue ahí presente. Tarde o temprano sé que llegaré a los pies de Leónidas. Quizás no era mi momento pero lo será.

¡GRACIAS PRIMO, VA POR TI!

Tiempo: 18:00:00
Clasificación general: Abandono

Participantes: 400

                                               BANDA SONORA DE LA CARRERA