martes, 21 de abril de 2026

BACKYARD ALCAÑIZ

Una vez acabada la exigente preparación de la "Maratón de Barcelona", toca empezar a disfrutar de otra manera. Más calmado, más lento, más alocado. Tocaba volver a mi prueba fetiche en los últimos años. Nos vamos a la Backyard Alcañiz.

Desde que avisaron de la primera edición de esta prueba, un servidor y mi equipo Andandaeh, la marcamos en el calendario. Era si o si. Es cierto que esta modalidad se me resiste. Cada vez que participo, me doy de bruces contra la realidad. A simple vista, parece fácil completar un recorrido de 6,7km en una hora e ir acumulando vueltas una tras otra. Vengo de mantener 42km a 3:37, aquí el ritmo va a ser a 7 el kilómetro. Además, tengo mucha experiencia en carreras de larga distancia pero siempre acabo sucumbiendo. Llega un momento que mi mente colapsa y se rinde. De momento vamos BACKYARD 4 - TRICAS 0.

Vamos mentalizados de conseguirlo en esta edición. Mi reto es completar 24 vueltas, o lo que es lo mismo: 168km. Vamos sin presión, eso puede jugar a nuestro favor...o no. 

Nos desplazamos a Alcañiz, concretamente al Camping de la Estanca. Esta vez vamos equipados como un equipo profesional, con nuestra propia carpa. Mientras montamos toda la parafernalia, el ambiente que se respira es espectacular. Quizás sea lo que más me engancha de esta modalidad. La camaradería y la ilusión de todos los participantes es increíble. Aquí somos tod@s iguales.


La manda siempre junta. Fotos de Corriendo por la Sierra

Empezamos a las 9 de la mañana. Ya desde los primeros compases y aprendiendo de anteriores competiciones, me pongo a un ritmo muy tranquilo junto a mis compañeros Oscar y Jordi. Es incluso más lento que un trote de calentamiento. Las primeras sensaciones siempre son raras. Hay que intentar ir lo más lento posible. ¡Todo lo contrario al atletismo!

Es momento de rencontrarte con viejos amigos y hacer nuevos. Entre risas y conversaciones, completamos la primera vuelta en 50 minutos. Hemos roto el hielo. Esta primera hora sirve para conocer el recorrido y hay que decir que es espectacular. El desnivel es casi nulo. A simple vista, es el lugar perfecto para conseguir las 24 vueltas.

Segunda vuelta la hago con mi compañero de la Spartathlon, Víctor. Fantaseamos con el final de la carrera y nuestras posibles estrategias. Tengo que explicar que no estamos en una BACKYARD al uso. Está limitada a 30 horas como máximo y si a la última vuelta llegan varios atletas, estos se la jugarán al sprint final. Después de correr 200 kilómetros, que se decida todo así. ¿Puede ser más épico?


Sufriendo Feliz

La tercera vuelta acompaño a Blasco, mi compadre de aventuras pirenaicas. El va muy mentalizado de no pasarse de Z1. La verdad que aquí las pulsaciones no son un problema. En cambio el calor si es determinante. Empiezan las horas criticas y la temperatura causa estragos. Poco a poco voy transformándome en un cangrejo. 

Van cayendo las vueltas poco a poco y con la precisión de un reloj suizo. Todas a 49 minutos. Al llegar a la zona de descanso tienes tiempo suficiente para refrescarte, comer algo e incluso descansar las piernas. Cuando quedan 3 minutos para volver a empezar, la organización mediante un pitido te va avisando que el tiempo se te acaba. Al principio, ese sonido es divertido, luego se va tornando en enemigo.

Al llegar a la vuelta 10, de los 9 compañeros que habíamos empezado, solo quedamos 4. Los juegos del hambre. Es hora de ir haciéndose mini objetivos. De esta manera suele ser más factible. Además, nos acercamos a la noche y tendremos que sacar el frontal. Otra barrera psicológica importante.

Vuelta 12, ya oscureciendo, empieza una partida nueva. La carrera se vuelve más solemne. Ya no se habla tanto. Cada atleta se centra en su punto de luz. Con Víctor, comentamos que nos da mucha pereza tener que afrontar las horas nocturnas. Mi objetivo de momento es 15 horas. Llegados a ese punto me volveré a preguntar: ¿Tricas, que hacemos?

Espartanos en Teruel

Vuelta 15, todo empieza normal. Piernas frescas y cabeza estable. A mitad de recorrido aparecen las primeras gotas. Luego los primeros rayos y al poco empieza una tormenta eléctrica de película. En mitad de la nada, con los rayos pareciendo que caen a pocos metros, la situación se pone peligrosa. En el kilómetro 3 me agobio y subo el ritmo. Solo quiero llegar a la carpa. Mi zona de confort. Mi hogar. Llego incluso el primero. Vuelta en 43 minutos.

Una vez sentado y viendo el percal, decido poner punto y final a la aventura. De piernas voy super bien pero no tengo ganas de sufrir bajo la lluvia. En cualquier otra situación sé que sería ponerse el chubasquero y para adelante. La tormenta no puede ser eterna pero mi cabeza dice basta. Aún no estoy fuerte mentalmente y en estas carreras es algo fundamental. 

Después de intentar dormir pese a los dolores que invaden tu cuerpo, nos levantamos para ver el desenlace final. En la vuelta 30 quedaban 4 atletas. A la salida, Guzmán Calderón salió disparado y ya nadie pudo seguirle. Completó el recorrido a ritmo de 4 el kilómetro. Simplemente alucinante. Sin duda, este formato provoca un desenlace único para el espectador.

La organización impecable. La carrera estaba ideada por Rafa Esteruelas que tristemente falleció antes de ver cumplido su sueño. Sin duda, sus compañeros y amigos han realizado un gran homenaje y estaría super orgulloso. Aquí tenéis un recluta más. Sin duda, apuntada en mi calendario anual.

En cuanto a mi, me voy con la sensación de haber podido hacer mucho más. Otra vez, la mente pudo con mis piernas. En el momento en el que estoy, sabía que esto iba a pasar pero de lo que estoy seguro es que si hay un lugar donde puedo conseguir las ansiadas 24 vueltas, ese es Alcañiz.

Ahora toca afrontar la época de disfrutar de las montañas y dejar los dorsales a un lado. Correr sin presión y solo por amor. Eso si, las kilometradas no me las quita nadie.

¡GRACIAS PRIMO, VA POR TI!

Tiempo: 15:00:00
Kilómetros realizados: 100

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jueves, 2 de abril de 2026

VI FESTIVAL ULTRAFONDO BURJASSOT

En mitad de la euforia post Maratón de Barcelona, mientras escribía la crónica y con las sensaciones a flor de piel, me dejé llevar por un impulso que muchos reconoceréis. Abrí una nueva ventana emergente en el ordenador y con paso firme, sin titubeos, rellené un formulario de inscripción. Así, en cuestión de segundos y sin posibilidad de retroceder, tenía un nuevo reto: "VI Festival de Ultrafondo de Burjassot". 

Tenía apenas dos semanas para prepararme. El esfuerzo en Barcelona fue muy intenso pero enseguida volví a los entrenamientos para intentar acelerar la recuperación muscular, siempre de forma progresiva. Además, a día de hoy, siento que el atletismo es lo único que me llena. Buscando la felicidad a base de kilómetros. ¿Felicidad o evasión? No lo sé, yo solo quiero correr. Usaremos la terapia "GUMP". Aquí el amigo Forrest estuvo corriendo tres años, dos meses, catorce días y dieciséis horas. Veremos cuanto tiempo estoy yo. De momento, nos vamos a Burjassot.

Las modalidades a elegir eran muy variadas. Desde 48 horas hasta 50 kilómetros. En mi euforia descontrolada, alguna neurona tuvo un poco de raciocinio y decidí participar en los 100km. Es una prueba que me dio una gran alegría en 2021, cuando conseguí el Récord de Aragón en el Campeonato de España pero que luego solo he recibido un batacazo tras otro. Mi gran némesis.


Lo que me gusta a mi un buen FESTIVAL

Sabía que no llegaba en la mejor forma física posible. Sabía que la única vez que me ha salido bien ha sido porque llevé una preparación especifica para esa competición. Sabía que con los entrenamientos de una maratón no es suficiente. Lo sabía todo pero no me importaba nada. Mi objetivo era firme. Salir a intentar mejorar mi marca. Puerta grande o enfermería.

Cuando llegué el viernes los compañeros de la modalidad de 48 horas ya habían empezado. Me parece algo extraterrestre estar corriendo 2 días seguidos en un circuito cerrado. Mi mayor admiración y respeto. ¿Creéis que alguna vez competiré yo? No tengo pruebas, pero tampoco dudas...

La competición empezaba a las 8 de la mañana. Dos horas antes amanecía para desayunar con calma y preparar mi avituallamiento. Como no llevaba asistencia y me gusta tenerlo todo bien organizado, me hice una plantilla en una cartulina donde tenía ordenado lo que tenía que tomar cada 5 kilómetros. Agua, geles, isotónico e hidratos en polvo iban a ser mi menú del día. Así no tendría que perder tiempo en buscar o pensar lo que me tocaba tomar en cada momento. El método Marie Kondo aplicado al running. Indispensable para mi bienestar mental.


La familia del Ultrafondo

Mi mayor inquietud era el circuito. 1 kilómetro repartido en 2 rectas de 500 metros con un leve desnivel. Casi imperceptible al principio pero según avance la carrera, seguro que será determinante. Además, un giro si que se suaviza al realizarlo en una rotonda pero al otro lado nos espera un cambio brusco de 360 grados a través de un cono. Estoy acostumbrado a circuitos de 5 kilómetros y 20 vueltas. Aquí me esperan la friolera de 100. Modo hámster activado.

Como viene siendo habitual, la carrera empieza rapidísima. Da igual que se trate de una 5k o de ultrafondo. Los atletas salen al máximo. Después de varias vueltas obtengo el por qué. El grupo de cabeza está buscando la mínima para el Campeonato del Mundo (06:47:30). Mi guerra era otra. Tengo que ir a ritmo de 4:20. Al principio muy cómodo, diría incluso que el circuito me está gustando. La recta con el desnivel favorable da la sensación que solo te tienes que dejar llevar. Como siempre, me costó entrar en calor pero según avanzaban los kilómetros, los ritmos los iba mejorando incluso sin querer. A 4:11 y con bastante comodidad. Me notaba muy fuerte. ¿Seguirá la buena racha?

Cuando llevábamos 2 horas de competición, el calor empezaba a ser moderado. ¡Con lo fría que había arrancado la mañana! Cambié las gafas de sol por la gorra. Tengo una edad ya y mi madre me obliga a cuidarme la piel del rostro. Es esteticien, a obedecer. La piel es el reflejo de tu salud y nuestro escaparate al mundo.

Nos acercábamos a la distancia de maratón y mis sensaciones iban empeorando. Las piernas empezaron a acordarse de lo que hicieron hace 2 semanas. Cada vuelta costaba más y el giro brusco, un choque de realidad. La mente también fue cambiando el discurso. Ahora veía bien llegar al ecuador de la competición y echar el telón. 

Cuando pasabas por meta, el sistema de cronometraje te avisaba de cuantas vueltas llevabas. Según mis cálculos,  mi recuento era erróneo. A mi compañero Marc y otros atletas también les pasaba y se lo modificaron. Yo lo reclamé pero no obtuve resultados. Estoy seguro de ello porque iba siempre por delante de la primera clasificada femenina pero por megafonía a ella le cantaban más vueltas que a mi. No es algo que me preocupará en exceso porque había decidido parar cuando llegara a 50 kilómetros pero te va mermando poco a poco. Y así, cuando llegué a esa cifra según el marcador, puse fin a mi participación.


Pidiendo el VAR

No estoy triste. Ni mucho menos defraudado conmigo mismo. Sabía como venía y a lo que venía. Salí con un objetivo en mente pero consciente del escaso porcentaje de éxito al que me enfrentaba. Táctica kamikaze pero toda experiencia suma. Me voy muy contento por haberlo intentado. Me voy con una sonrisa pese a la derrota. Perder para aprender. Perder para avanzar.

Es mi primera participación en Burjassot pero se nota que en el Club de Atletismo Els Sitges se respira amor al Ultrafondo. Organización impecable. Es una pena que muchos atletas se fueran este mismo fin de semana al Campeonato de 48 horas que se celebró en Italia. Esperemos que poco a poco, cada vez seamos más en territorio nacional, nos tengan más en cuenta en la Federación y el Ultrafondo se consolide en nuestro país. 

¡GRACIAS PRIMO, VA POR TI!

Tiempo: 03:49:56
Clasificación general: Abandono

Kilómetros: 52

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