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martes, 15 de septiembre de 2020

ANDORRA TRAIL (29 km 2500 D+)

Por fin llegó el momento. Tantos meses esperando volver a sentir la sensación de ponerme un dorsal, mascar la competición, disfrutar del ambiente, incluso de los nervios antes del pitido inicial. Todo ese conjunto de situaciones estaban a punto de reaparecer e iba a ser en "Andorra Trail".

Ante la situación que vivimos en el país, mis esperanzas de volver a competir en 2020 eran nulas. Después de 4 meses de intensa preparación preparando el "Maratón de Zaragoza", llegó la terrible noticia de la pandemia. Empezó el confinamiento y con ello, la suspensión de carreras. En mi caso, la citada maratón, Els Bastións, Ehunmilak y Tor de Geants entre otras. El panorama era tan desolador que fui perdiendo la motivación. Bien es cierto que mientras duró el encierro, hice mucho deporte. Había que matar el tiempo de alguna manera. 

Como contrapunto, dejé de cuidarme nutricionalmente. El tinto de verano y las patatas fritas campaban a sus anchas por mi casa. En mi caso, para entrenar, necesito un objetivo. En cuanto no tengo ninguno, mi seriedad se desvanece. Gracias a Etrail Zaragoza y su iniciativa de competir virtualmente en diferentes rutas, seguí entrenando de forma constante pero todos sabemos que no es lo mismo.

Un día, mi compañero Gorka me llamó y me habló de una carrera que sobrevivía en el calendario. No me tuvo que dar mucha información. Simplemente confirmé que no trabajaba ese fin de semana y le dije un SI rotundo.

¡Todo listo!

La carrera en si era: Andorra Trail. Una nueva modalidad de competición en parejas durante 2 etapas de exigente montaña. Tenía el aliciente de poder coger un pack completo que incluía 2 noches en un hotel con pensión completa. Era lo más parecido a unas vacaciones que íbamos a tener este verano. Triste pero cierto.

Debido a las medidas de seguridad e higiene, la comida post carrera se suspendió para evitar aglomeraciones en la zona de meta. En esta misma zona, la de salida y los avituallamientos era obligatorio el uso de mascarilla y desinfección con gel desinfectante. Además, la salida era escalonada. Una pareja cada 30 segundos.

Ninguno de los 2 llegamos en un momento de forma excelso, es más, todo lo contrario. Hablando de mi, con un exceso de 7 kilos de más en mi cuerpecito. ¡Y eso que no he tenido ni festivales ni fiestas patronales! Eso no importaba. La ilusión ganaba al físico esta vez. Este fin de semana no tocaba competir, tocaba DISFRUTAR.


Etapa 1: Escaldes-Engordany   -   Sant Julià de Lôria (29km 2500 D+)

Nos hospedamos en el Hotel Mola, al lado del famoso balneario de Caldea. Si venís a Andorra, que sepáis que no hay casi zonas de aparcamiento gratis. Tendréis que pagar por ello. La mejor solución, sacarte un bono de 3 días para reducir los gastos. Una vez hacemos todo los tramites de la recogida de dorsal, pronto a cenar y a la cama.

Nuestra hora de salida es a las 08:13:30. Estamos al lado de la salida y no hace falta madrugar mucho. Igual es porque es como si fuera la primera vez, pero los nervios no me han dejado descansar bien. Acudimos al buffet libre de desayuno y....¡Madre mía! Tengo que dejar pasar ante mi bandejas de huevos revueltos, bacon, donuts y demás manjares. Me centro por el bien del equipo.

Esta primera etapa es de las que no te deja indiferente su tramo inicial. Para romper el hielo, después de meses de inactividad, tenemos 9 kilómetros y 1630 D+. O lo que es lo mismo....Patapúm Parriba. Mi colega Gorka sale muy alegre en el tramo asfaltado de Escaldes. Se nota que también necesitaba sentir la competición.

Acabando la primera subida

Apenas unos metros de carretera y cogemos un desvío que nos introduce de lleno en la montaña. Primero por un camino empedrado y luego tierra. Desde el primer metro empieza el desnivel. Hay que dejar de correr y empezar a coger un ritmo vivo mientras andamos. En seguida pasamos a las primeras parejas. La emoción del principio nos ha podido. Cuando ya empezamos a sudar sin control y el corazón se acelera, nos damos cuenta que ésto va a ser duro. Aminoramos el paso y a sufrir.

Los primeros 4 kilómetros lleva la batuta mi compañero. A mi me cuesta más entrar en calor. Una vez llegamos a un descansillo, cojo yo los mandos del equipo y pongo una marcha más. No muy exigente pero constante. Aún nos quedan 5 km. Se nota nuestra poca preparación pero yo estoy disfrutando de volver a sentir ese gusanillo. Nos adelantan varias parejas. Hoy me da igual. Saludos y deseos de ánimo para todos. 

Poco a poco vamos dejando el espeso bosque atrás y con ello, la sombra. Por suerte, hace una mañana agradable y no se notan los estragos del calor. Al llegar al claro, es más fácil divisar la cumbre (Tossa de Braibal a 2643 metros) . Enseguida la veo y le digo a Gorka que casi lo tenemos. Falsa Alarma. ¿Nunca os ha pasado que estáis en la cima y cuando llegáis aún queda otro repecho? Pues esto mismo nos pasó 3 o 4 veces hasta que llegamos ya al punto geodésico. 

Una vez allí, disfrutar de las vistas, del reencuentro con los voluntarios y celebrar nuestra primera montaña en la era pandémica. Pasado el duro tramite inicial, ya solo quedaba lo más fácil. Si, 20 kilómetros, pero fáciles en comparación a lo vivido.

Mi primera meta en 7 meses

Primero cresteamos y en seguida nos ponemos a descender por una ladera un tanto técnica. Si en estos meses había perdido la forma considerablemente, imaginaros que ha pasado con mi destreza. Si antes parecía un pato mareado, ahora se puede confirmar que ya los soy. Gorka, más ágil en estas lides, se pone en cabeza mientras yo voy echando el culo a tierra más de una vez. 

Poco a poco llegamos al lago Azul, otra increíble panorámica que nos regala este país. A estas alturas ya nos ha adelantado mucho gente y llegando al avituallamiento, coincidimos bastantes corredores. La consigna es clara. Cada voluntario se encarga de rellenarte bidones y ofrecerte lo que tu quieras. Tu como corredor lo único que tienes que hacer es no tocar nada y una vez recibido lo que deseas, alejarte a un lugar espacioso. ¿Parece fácil verdad? Pues aún con todo, parece que hay gente que le cuesta entender. Los voluntarios y la organización perfectos. El suspendido es para nosotros los participantes.

Reponemos fuerzas y nos disponemos a afrontar el siguiente repecho. Las fuerzas ya empiezan a ir justas y la inactividad de los meses atrás va apareciendo en las piernas. Yo voy más fresco que mi compañero. Intento poner un ritmo rápido pero sin forzar. Cruzamos valles, vamos paralelos a riachuelos, bosques, explanadas donde el único acompañante es el sol. Una gran variedad de paisajes en el menú. En una de esas, a Gorka le dio por jugar al baloncesto y encestó su pierna en un agujero del suelo. Por suerte, fue un tiro limpio y todo quedó en el susto.

Llegados al último avituallamiento, en el refugio del Claror (18km) ya solo quedaba un pequeño escollo de 300 metros positivos y afrontaríamos un largo descenso hasta la meta. Llegar a la parte más alta cuesta, el calor ya empieza a hacer de las suyas pero lo conseguimos. Cogemos aire, Gorka se pone en cabeza y empezamos a descender. Al principio es un poco técnico por las piedras sueltas. Luego mejora. Empieza a discurrir por una senda muy rápida perfecta para dar rienda suelta a tus piernas...o lo que queda de ellas.

En mi reloj ya se acerca la distancia de los 29 kilómetros pero el pueblo se sigue sin divisar. Llegamos a una fuente donde están unos voluntarios y nos transmiten la información que no queríamos oír. Aún quedan 4 km. En muchas carreras pasa. No es lo mismo las distancia oficial a la real. Estamos ya acostumbrados pero sigue doliendo escuchar algo así. Además, nos comunican otra bonita noticia. Nos vamos a encontrar un último repecho antes de llegar a San Julià. ¡Bien!

Las sorpresas de los repechos finales son desmotivadores pero hoy estamos para disfrutar, recuerden. Que nadie nos quite la sonrisa. Cuando estamos a punto de llegar nos damos de bruces con una situación muy peligrosa. Nos encontramos con una compañera tirada en el suelo rodeada de otros corredores. Al principio pensamos que ha sido una caída pero enseguida nos damos cuenta que se trata de un golpe de calor. La chica lo está pasando mal. La asisten tapándole con una manta, poniéndola de lado e intentando que no se trague la lengua. Hablarle en todo momento y que siga despierta hasta recibir ayuda externa.

La actuación de los demás corredores fue estupenda. Nosotros nos quisimos acercar a la meta (Estábamos apenas a 1000 metros) para pedir ayuda. En ese momento ya subían voluntarios de la Cruz Roja para socorrerla. En situaciones así te das cuenta que correr en la montaña no es ninguna tontería. Hay que extremar las precauciones. Cualquier material obligatorio propuesto por la organización es algo que nos beneficia a todos. Acceder a los diferentes puntos de carrera es muy difícil. Tener unos mínimos conocimientos de primeros auxilios es fundamental. Hidratarse y comer tiene que ser una constante. Por fortuna, la consiguieron evacuar, hospitalizar y acabo todo en un susto. ¡Un abrazo compañera!

Llegamos a meta con el disgusto en el cuerpo aún. Ver algo así te da que pensar y lo analizas todo desde otro prisma.  Por motivos de seguridad, no nos podemos quedar en la zona de meta y vamos directamente el hotel donde nos ducharemos. Hemos quedado en las últimas posiciones pero eso hoy es lo de menos. Disfrutemos de nuestra estancia en Andorra, descansemos y mañana será otro día....


!Va por ti PRIMO! 

Tiempo: 06:53:02
Clasificación general: 23

Participantes: 32

    BANDA SONORA DE LA CARRERA





domingo, 29 de marzo de 2020

CineRunner: JONGENS


Título Original: Jongens
País: Holanda
Año: 2014
Dirección: Mischa Kamp
Guión: Jaap-Peter Endele, Chris Westendorp
Música: Rutger Reinders
Fotografía: Melle van Essen
Reparto: Gijs Blom, Ko Zandvliet, Jonas Smulders, Ton Kas, Stijn Taverne
Duración: 78 min. 


GÉNERO: Drama. Homosexualidad. Atletismo


SINOPSIS: Cuenta la historia de Sieger, un deportista y tranquilo muchacho de 15 años de edad que descubre el amor durante las vacaciones de verano. Sieger está entrenando en el nuevo equipo de atletismo para los campeonatos nacionales de relevos y conoce al fascinante e impredecible Marc.

LO MEJOR:Cuenta el tema de la homosexualidad de una manera normal y transparente, como tendría que ser. Al fin de cuentas, trata el descubrimiento del amor en la adolescencia, independientemente del sexo de los personajes. Por mucho que Holanda sea uno de los países más liberales, el tema de la homosexualidad sigue siendo complicado en todos lados. En esta cinta se muestra las indecisiones del protagonista sin ningún tipo de histrionismo.

En el apartado técnico, los planos están muy cuidados. Especial mención a los cenitales y primeros planos, tienen una composición digna de gran película. También me ha resultado muy graciosa una escena en la que intentan andar con las manos, curiosamente es mi pequeño reto de este año. ¡Que coincidencia!

Los personajes transmiten mucho. Es una de esas cintas en las que prima más los silencios que los diálogos. No siempre son necesarias las palabras.


LO PEOR: En relación al atletismo, poco que decir. Lo usan como hilo conductor entre los 2 personajes pero poco más. Son corredores de relevos, curiosa modalidad que nunca la había visto reflejada en una película.


No obstante, no refleja nada especifico de ella salvo algunos ejercicios de entrenamiento. Podían haber explicado un poco más, sobretodo para los amantes del "running".

Tampoco hay competiciones deportivas salvo en una de las últimas escenas. Eso si, siempre me causa expectación cuando ruedan una carrera. Estoy totalmente intrigado preguntándome si ganará o no. ¿No os pasa a vosotros?



RESUMIENDO: Película que usa el tema del atletismo para envolver la idea principal: Una historia de amor adolescente. Si la ves como ésto último, te gustará. Si buscas deporte y todo lo que ello conlleva (Competiciones, referencias, técnicas de carrera, etc), no hace falta que le des al PLAY. 







domingo, 17 de junio de 2018

V EDP SAN FERMIN MARATHON PAMPLONA

Si, ya lo se, tenéis razón. Dije que había terminado mi temporada de asfalto y ahora me iba a centrar en la montaña. Acumular desnivel sin conocimiento para llegar lo mejor posible al gran reto del año: Ehunmilak. Pues cambio de planes, dándole una vuelta de tuerca al dicho "la cabra siempre tira al monte", yo lo decidí cambiar por "la liebre siempre tira al asfalto" y es que me había salido una oportunidad que no podía dejar pasar. Hacer de liebre SUB3 en el "V EDP San Fermín Marathon Pamplona".

Todo empezó de camino a un entrenamiento más de montaña en la zona de el Frasno. Mi compañero Lorenzo me comentó que iba a hacer de liebre de 3:15 y que por los tiempos que yo manejaba, era posible que pudiera hacer podio y todo. ¡Ya la hemos liado! No me puedes decir esas cosas a mi que soy de corazón caliente y nula consciencia. Durante esa semana, el "run run" se había apoderado de mi y como todos podéis imaginar, al final decidí apuntarme.

Cuando se lo comenté a Lorenzo, el me contestó si mejor no prefería hacer de liebre SUB3. La organización se había quedado sin voluntarios y necesitaban a alguien. ¡Ya la ha vuelto a liar! Esta vez el "run run" apenas duró 20 minutos. Era una experiencia muy bonita que se me había brindado y no podía rechazarla.

A partir de ese momento empezaron las dudas y los nervios. Por tiempos en otros maratones no tendría que tener ningún problema pero hacia meses que había dejado de entrenar en serio en asfalto y era una responsabilidad muy grande si no lo hacia bien. Sentía los típicos nervios de mi primera carrera y con ellos me presenté en Pamplona.

La peculiaridad de este maratón es que se celebra en horario vespertino sobre un trazado de 4 vueltas al mismo circuito. Correr por la tarde me daba respeto porque mi cuerpo está acostumbrado a hacerlo a primera hora de la mañana. En cambio, el recorrido lo veía positivo. En la primera vuelta me podía estudiar el trazado y así poder mejorar en las siguientes, controlando los ritmos dependiendo del desnivel y los giros.

Nos juntamos en la linea de salida con el resto de liebres, cada uno venido de una esquina de la geografía española, entre ellos otro viejo conocido, Mikel, compañero de mis primeras batallas. Al mando de todos nosotros se encontraba Laura, organizadora de la carrera. Como curiosidad, decir que todas las liebres estaban duplicadas salvo yo. ¡Más leña al fuego para avivar la tensión!


¡Equipazo! Foto de DN Running

Ahora con las nuevas tecnologías es relativamente fácil llevar un ritmo. Te pones unas alarmas en el reloj que te van avisando si lo haces mal pero como todo en este mundo, las tecnologías fallan y digamos que mi reloj no es el mejor del mercado. No es muy fiable. Había hecho varios entrenamientos antes de la carrera de tiradas largas a 4:16 intentando ser lo más regular posible. Ya no podía hacer más, solo esperar que mis piernas respondieran durante 42 kilómetros.

La salida se da a la vez a cuatro distancias (10k, 21k, 42k y maratón de relevos) por lo que iba a ser muy rápida. Arrancamos y el primer kilómetro a 4:02 ¡Pues empezamos bien! En cuanto el cuerpo se aclimata, empiezo a enderezar el rumbo, los 3 siguientes los clavo a 4:15. Me siento muy cómodo aunque el reloj me indica todo el rato que voy más rápido de lo normal. Es muy difícil retener un ritmo mientras el cuerpo te pide ir más rápido.

Los primeros minutos estoy un poco desubicado con mi nueva misión pero poco a poco me voy soltando. El grupo es muy reducido y ya vamos entablando contacto con los demás corredores. Mis compañeros liebres ya me habían estado dando consejos y ya lo había vivido en persona cuando era yo el que seguía a las liebres. Es imposible contentar a todo el mundo. Cada corredor tiene unas características diferentes y para lo que uno es lo correcto, para el otro es todo lo contrario. Empiezo a oír los primeros comentarios: -Va muy rápido-, -Menudos cambios de ritmos hace-. Ya lo siento, soy nuevo en estas lides, intento hacerlo lo mejor posible.

Pese a los posibles tirones, realizamos los primeros 10 kilómetros con apenas 20 segundos de adelanto con el tiempo previsto (42:20). Ya me he aprendido el circuito y se donde ganar tiempo y en que lugar podemos permitirnos soltar el acelerador. Al paso por el ecuador de la carrera ya solo nos quedamos los componentes del maratón. Mirando las clasificaciones, he visto que los que participaban en la media han conseguido bajar de 1:30 en su mayoría. Me alegro de haber sido participe de su logro aunque les haya hecho sufrir un poco.

A estas alturas ya solo quedábamos 5: Luismi, un pamplonica con muchos seguidores. Jose Luis, un gallego que me prometía una mariscada si acababa conmigo. Joseba, que estaba preocupado por sus elevadas pulsaciones. Oscar, descontento por los avituallamientos y un servidor. Por momentos me recordaba a esas películas de terror que tanto me gustaban de pequeño. Varios protagonistas muy diferentes entre si que iban cayendo en las garras de un despiadado asesino. En este caso, el villano era el propio MARATÓN.


Los cuatro supervivientes. Foto de Diario de Navarra

El primero en caer fue Jose Luis. Intenté animarlo pero cuando al cuerpo se le acaba la gasolina, poco más se puede hacer. Mientras veía como se quedaba atrás, la opción de la mariscada se desvanecía. Tendré que ganármela, acudiendo a la primera edición del Maratón de Vigo, su ciudad natal.

Joseba y Oscar fueron desapareciendo poco a poco, paralelamente con la puesta de sol. Es posible que su combustible fuera la luz y con la ausencia de ésta, sus fuerzas menguaron. La película avanzaba muy rápidamente y con aún 15 kilómetros por delante, solo quedábamos Luismi y yo. La verdad es que hicimos un gran equipo. Ahora era cosa de dos y lo íbamos a a conseguir.

En todo momento intenté tenerlo motivado y el respondía muy bien. Llevábamos ritmo de SUB3 pero lo parte más dura estaba por llegar. En este tramo conseguimos contactar con una chica que estaba compitiendo por equipos. Le anime a que se uniera, si no se despegaba de mi, conseguiría llegar a meta antes. Y vaya si lo hizo, menudo carrerón se marcó. He intentado mirar su resultado final pero no lo he sabido encontrar en la clasificación. Me emocionó mucho que al finalizar me diera las gracias.

Al final de la tercera vuelta habíamos bajado un poco el ritmo pero aún teníamos margen de maniobra. Mis compañeros también me habían avisado de una peculiaridad a tener en cuenta. Tenía que hacer los cálculos con respecto a la medición de la carrera y no con la de mi reloj. Como os habrá pasado a todos, los puntos kilométricos casi nunca coinciden. Entre que mi cabeza no daba para más haciendo cálculos y que no había marcado en el trazado casi ningún kilómetro, yo ya no sabía por donde me daba el aire. 

Lo peor de todo es que Luismi empezaba a dar signos de debilidad. Había kilómetros que bajábamos mucho el ritmo. Lo bueno, es que habíamos reclutado a otro corredor para la causa, un componente de relevos del equipo "Gure". Cuantos más mejor. Intenté recuperar en las partes más favorables de la carrera pero las fuerzas estaban muy justas. Me debatía entre quedarme con Luismi o seguir con el otro compañero para hacer SUB3. Al final, aunque habíamos compartido toda la carrera, mi misión era llegar en un tiempo estipulado y tuve que subir el ritmo.

Los últimos kilómetros fueron una incertidumbre. Tenía ganas de ver el cronometro en la meta y ver si había cumplido. También me sentía orgulloso de la alegría que desbordaba mi compañero. Estaba radiante al ver los tiempos que iba a conseguir. Le dejé el protagonismo a él y sus compañeros para que cruzaran la meta juntos. Seguidamente, en un segundo plano, accedí yo a la plaza de toros que era donde finalizaba la carrera. Paré el tiempo en 02:59:09. ¡MISIÓN CUMPLIDA!


Con mis conejitos. Fotos de Pic2Go

Nada más cruzar, me esperé impaciente la llegada de mis compañeros de batalla para darles la enhorabuena. Luismi se quedó a tan solo 49 segundos de conseguirlo y los demás fueron llegando poco a poco. Después de un día dándole vueltas a la situación, aún sigo preguntándome se hice bien en no quedarme con él. Igual si lo hubiera hecho, habría conseguido ser SUB3. Nunca lo sabremos, pero me quedo con sus gratificantes palabras, diciéndome que había sido un placer correr conmigo.

Es una de las grandes experiencias que me llevo a la hora de hacer de liebre. Los gestos de cariño de los corredores por el trabajo realizado aunque en mi caso no haya conseguido que ningún maratoniano bajara de las 3 horas. Es algo que realmente te llena, incluso más que hacer determinadas marcas personales. Ahora entiendo por que mis compañeros liebres llevan tantos años ejerciendo como tal.

No quería acabar sin mencionar y dar las gracias a LAURA, la jefa de la manada. El trato que he recibido por parte de la organización y en especial de ella, ha sido fantástico. Me he sentido como un atleta profesional. Deseo todo lo mejor al San Fermin Marathon en próximas ediciones y ya saben que si lo desean, pueden contar conmigo cuando quieran.

!Va por ti PRIMO! 

Tiempo: 02:59:09
Clasificación general: 9

Participantes que acabaron: 185

                                     BANDA SONORA DE LA CARRERA









lunes, 5 de marzo de 2018

CineRunner: RIVALES


Título Original: Die Dasslers
País: Alemania
Año: 2016
Dirección: Cyrill Boss, Philipp Stennert
Guión: Cyrill Boss, Philipp Stennert, Chris Silber
Música: Karim Sebastian Elias
Fotografía: Philipp Peschlow
Duración: 174 min. 


GÉNERO: Drama. Biográfico. Deporte. Familia


SINOPSIS: Historia de los hermanos Dasslers que durante los años 20 empiezan a trabajar en el negocio familiar, una fábrica de calzado. con esfuerzo, lograron calzar a la selección alemana en los Juegos Olímpicos de Amsterdam en 1928 pero a partir de ahí comenzó el enfrentamiento entre los 2 hermanos. Tras la Segunda Guerra Mundial, la rivalidad se hizo definitiva. Rudolf acabaría fundando Puma y Adolf, Adidas. 


LO MEJOR: Es una mini serie de 4 capítulos donde podrás conocer la historia de la creación de dos marcas emblemáticas de calzado deportivo. Antes de desembocar en lo que son ahora, al principio empezaron especializándose en atletismo.

Es muy interesante ver como ha evolucionado el calzado hasta la locura de hoy en día. Toda la información que tenemos hoy (Upper, Drop,Clase de pisada, etc) que a veces nos desborda, antes era mucho más sencillo y la diferencia entre unas zapatillas y otras era simplemente la implantación de tacos.

Me ha gustado especialmente como explica los principios del uso de éste calzado por parte de los atletas profesionales. Al principio solo buscaban la mejora mediante las zapatillas y poco a poco se dieron cuenta que podían sacar dinero con ello. Ahí empieza el negocio de los patrocinios. Los contratos millonarios que ahora tienen figuras como Messi o Usaint Bolt tienen su origen en esta historia.

Centrándonos en el atletismo, podrás ver la intensa guerra que vivían las empresas porque los futuros atletas ganadores de medallas en los Juegos Olímpicos llevaran sus zapatillas. En eso se basaba el éxito o el fracaso.


LO PEOR: Me ha gustado mucho la serie. No tengo nada malo que reseñar. Se centra más en la historia familiar que en el atletismo en si pero siempre es interesante saber como empezó todo. De manera particular, cogí mucha manía al personaje que hace de Adolf Dassler, sin quererlo, han provocado que no quiera comprarme unas adidas en un tiempo.



RESUMIENDO:Con todo el boom que vivimos hoy en día en torno a las zapatillas. La gran cantidad de opciones que tenemos y la importancia que le damos para mejorar nuestros resultados, resulta muy interesante ver el origen de su creación. Todo aficionado a estas marcas disfrutará viendo su evolución. En la película "Prefontaine", que hablaré en un futuro post, también podemos ver el origen de la marca Nike.


martes, 6 de febrero de 2018

II TRAIL SANTA QUITERIA (24km 770 D+)

Me tocaba afrontar mi primer turno de noches en 2018. El lunes, fiel a mi tradición, me puse a buscar alguna carrera que poder hacer en mi modalidad "Ir sin dormir". Enseguida encontré varias posibilidades en Zaragoza, desde 5k hasta Cross pero siendo sinceros, para estas distancias prefiero irme a dormir. Amplié la búsqueda, el día 4 se celebra "Muelactiva Trail". ¡Que bien, 16 kilómetros y cerquita de casa!  Enseguida me inscribí. Al día siguiente me dio por mirar horarios, que raro, no había nada. La razón: Se celebraba el 4 pero....¡De marzo! Premio al empanado de la semana.

Rápido encontré la solución, el "II Trail Santa Quiteria" si que celebraba este domingo en la Almolda. Aunque ya había participado el año pasado, no dudé en repetir. Esta vez iban a ser 24 kilómetros y 770 metros de desnivel positivo.

Busqué compañeros con los que ir y ahí estaba él. Carl, compañero de ANDANDAEH me dijo que iba a participar junto a los "Corredores del Ebro" y me acoplé. Entre tanto monocromo rojo, le quise dar un toque azul al bodegón. Son colores que se complementan bien.

De mi participación en 2017 mis únicos recuerdos son el barro del principio y la tortilla de patatas al finalizar. Esta vez tampoco se quisieron perder el evento. Durante la noche estuve mirando constantemente las predicciones del tiempo. Por mucho que mirará, éstas no mejoraban. Cielos nublados, frío y lluvia eran los resultados.

La salida se dio ya mientras llovía. Refugiado en medio del gentío me resguardé del frío. La verdad que empezar así no es nada motivante. Confiaba en que la cosa mejorará según pasara el tiempo. A la vez se celebraba una modalidad de 10 kilómetros. La salida iba a ser rápida, tocaba no dejarse llevar por los ritmos de los primeros.

En principio, no tenía ninguna estrategia de carrera. Ir por sensaciones pero en la primera subida ya me di cuenta del estado de mi carrocería. Apenas había pasado una semana de mi participación en el "VIII Maratón de Tarragona". Las piernas cargadas, la falta de sueño, las adversidades climatológicas y sobretodo, que dentro de 2 semanas tengo el "Maratón de Castellón", hicieron que reaccionara. No era cuestión de mandar todo al garete. Me lo tomaría como la típica tirada larga de los domingos pero más divertida.

¡Bien ordenaditos!
Decidí echar el freno y tomar muchas precauciones. Cualquier resbalón tonto podía desencadenar en una torcedura y con ello, adiós al siguiente reto. El terreno estaba muy inestable. Varios barrancos que pasamos estaban llenos de barro y piedras resbaladizas. Había que estar bien atento.

Con estas circunstancias siempre me sucede algo que me hace perder mucha seguridad. Con el roce del viento frío se me empañan los ojos. Empiezo a llorar y no veo nada en las bajadas. Es una desventaja con la que tengo que lidiar y no se como solucionarla. Simplemente tengo que bajar el ritmo.

Así fueron pasando los kilómetros. La sensación de frío en vez de apaciguarse iba a más. Para colmo se me olvidaron los guantes y lo pasé realmente mal. Las manos no las sentía, incluso tenía que correr con ellas escondidas entre los sobacos. Una imagen digna de ver. Espero que no me haya captado ninguna fotografía en esta posición tan cómica.

Al final, llegué a la meta completamente empapado pero feliz por haber finalizado en plenas condiciones y sin sobresaltos. Ahora tocaba entrar en calor, una ducha reconfortante (aunque ya me tocó con agua fría), cambiarme y degustar el ansiado bocadillo de patatas que tanto recordaba de la edición anterior. No hay mejor bocado que aquel que degustas después de un trabajo bien hecho.

Con respecto a la carrera, un 10 para todos los voluntarios que lidiaron igual que los corredores, con el mal tiempo. La organización también acertó con el cambio de recorrido, éste es mucho más ameno que el de 2017. Para finalizar, unas cervecitas con los compañeros y a dormir como un bebe, que me lo he ganado. Próxima parada Castellón. 

Con los "Corredores del Ebro" ¡Má que majos!

!Va por ti PRIMO! 

Tiempo: 02:16:11
Puesto: 28
Participantes que acabaron: 227

                                     BANDA SONORA DE LA CARRERA




miércoles, 13 de diciembre de 2017

CineRunner: FAIR PLAY


Título Original: Fair Play
País: República Checa
Año: 2016
Dirección: Andrea Sedlácková 
Guión: Irena Hejdová, Andrea Sedlácková
Música: Miroslav Zbirka
Fotografía: Baset Jan Strítezsky 
Reparto: Judit Bárdos, Roman Luknár, Anna Geislerová, Ondrej Malý 
Duración: 100 min. 


GÉNERO: Drama. Deporte. Atletismo. Años 80. 


SINOPSIS: Anna pelea por clasificarse para los Juegos Olímpicos de los Ángeles. La joven se entrena día tras día bajo la supervisión de su preparador, hasta que gente de las altas esferas políticas descubren su talento y deciden acelerar su carrera. Así es como Anna entra a formar parte de un proyecto de investigación de esteroides anabolizantes ilegales auspiciado por el estado. La atleta no tardará en darse cuenta de lo que de verdad ocurre cuando empiece a padecer los efectos negativos para la salud que tiene la ingesta de tales productos.


LO MEJOR: Película que narra implacable el oscuro mundo del atletismo en los años 80 en los países del este. Deportistas que aman su deporte, sienten que no pueden vivir sin él pero que sus sueños los ven manipulados por los gobernantes con el único fin de ser los mejores del mundo, sin importar la forma de conseguirlo. Es increíble el poder que tienen sobre nosotros, a la par que carencia de principios. 

Técnicamente, es cine sin alardes pero contundente debido a su frialdad y la de sus interpretes. La atmósfera pretende representar la soledad del deportista frente a todo lo que le rodea (entrenadores, familia, etc.)

Deportivamente, refleja muy bien la forma de entrenar de años anteriores cuando aún no estábamos rodeados de tecnologías y la austeridad y la imaginación eran las protagonistas.


LO PEOR: A la vez que para unos puede ser un punto a favor, otros verán su ritmo pausado y lento, algo negativo. No es una película fácil de ver y si esperan escenas de competiciones deportivas, se equivocan de cinta.




RESUMIENDO: Relata una historia deportiva con trasfondo político. Película muy seria de las que te dejan un sabor amargo, por la crudeza de su mensaje. En estos momentos, que vivimos la eliminación de Rusia en las competiciones atléticas, su visionado es una buena elección tanto para adentrarnos en la historia reciente como para entender la encrucijada en la que se encontraban muchos deportistas. 





martes, 11 de julio de 2017

EHUNMILAK (168 km 11000 D+)

Todo empezó a principios de este año. Unos cuantos amigos nos habíamos apuntado al "Ultra Trail Mont Blanc" (171 km 10000 D+)  pero la mala fortuna nos acompañó, no salimos elegidos en el sorteo. La planificación del año se había desquebrajado así que había que volver a darle forma. La manera más sencilla era tirar de refranero español: un clavo saca otro clavo. Así que acabamos inscribiéndonos al "Ultra Trail Ehunmilak" (168 km 11000 D+).

Como ya podéis imaginar, una carrera de estas características lleva una preparación brutal. Por mi parte, en el tema de los entrenamientos estaba muy satisfecho, metiendo muchas horas y tiradas largas, aunque bien es cierto que había podido hacer más desnivel. El tema que me preocupaba eran mis problemas de estomago. De ahí que recurriera a una nutricionista y los resultados estaban siendo espectaculares.

Por todas estas razones, llegaba a la carrera lleno de confianza y con la sensación de haber echo los deberes. ¿Miedo? Si, mucho. ¿Respeto? Todo el del mundo pero con la sensación de que estaba preparado para afrontar y completar esta hazaña.

La carrera tiene su principio y final en la localidad guipuzcoana de Beasáin. Llegué el viernes por la mañana y ya se respiraba en sus calles ambiente festivo. Todo muy bien organizado, desde la señalización para llegar al aparcamiento habilitado para los participantes, la zona de recogida de dorsales y la abundante comida pre-carrera. ¡Esto pinta muy bien!

En la meta nos plantamos Gorka, compañero de ANDANDAEH, Paul, Pinilla, Jotse, Victor y Medina de Trail Running Zaragoza, Patxi de Corredores del Ebro y un servidor. La temperatura era muy alta pero nos esperaban predicciones de alerta amarilla en lluvias. En tantas horas de carrera teníamos que estar mentalizados para enfrentarnos a cualquier situación.


Instantes antes de la salida

La salida que se llevaba a cabo a las 18:00 fue rapidísima. Parecía que era una 10k. Toda la gente salió muy fuerte y yo seguí la estela de Victor, Jotse y Medina que corrían en la modalidad de equipos. Los primeros kilómetros en continua subida los hicimos corriendo hasta entrar ya en el sendero que nos dirigía hacia el monte. Aquí la gente empezó a andar y menos mal. El primer sofocón y el calor provocaba que estuviera sudando la gota gorda. Imprescindible la hidratación en esta zona.

Poco a poco y sin quererlo me fui distanciando de mis compañeros. Mis piernas funcionaban a la perfección y no iba a ser yo el que les dijera que pararan. Mientras duraron las horas de sol todo fue perfecto. Los avituallamientos estaban ubicados cada 10 kilómetros aproximadamente. En el tercero de ellos (Gorlako Gaina) se nos echó la noche encima. Tocaba ponerse el frontal, nos quedaban por delante 8 horas de oscuridad y la lluvia aún por aparecer.

En cuanto la noche se cerró y nos adentramos en los bosques la niebla hizo acto de presencia. Con la humedad que provocaba, hacia casi imposible la visibilidad. La luz del foco aún lo dificultaba más. No se veía más allá de 2 metros. Era muy difícil correr, tenías que estar muy atento al suelo para no tropezar pero a la vez mirar al frente en busca de las balizas, cualquier despiste podía provocar la caída o perderte. Para rematar la situación, ahí estaba ella, apareciendo cuando menos lo deseas: la lluvia. Me enfundé el chubasquero y a seguir con la odisea.

Fue una noche realmente bizarra. Constantemente me preguntaba si de verdad la gente ajena a estas carreras (Pensaba en familiares y amigos) es capaz de imaginarse por lo que pasamos. Yo creo que no. Ni explicándolo con el más mínimo detalle, es imposible hacerse una idea.

El momento más surrealista que viví fue bien adentrada la noche. Llevaba ya muchas horas en solitario cuando escuche un ruido, me giré y en la lejanía me estaban observando 2 ojos amarillos fijamente. Al momento otro ruido y.....por los menos 12 ojos me acechaban, únicamente se veía eso. Lo primero que pensé fue ¡LOBOS! ¡Voy a morir! y salí corriendo ladera abajo. Al minuto me topé con una valla y al otro lado había vacas durmiendo. Iluso de mi. Esto es el resultado de falta de sueño, soledad y mucha imaginación.

Lo que si quiero resaltar es la generosidad del pueblo vasco. Aquí hay una afición por el trail-running incomparable con el resto de comunidades. En mitad de la noche y bajo la lluvia te podías encontrar aficionados en cualquier lado. Desde familias a la puerta de su caserío ofreciéndote refrescos y flan casero hasta cuadrillas de amigos en una borda amenizando tu esfuerzo con música revitalizadora.

Una de las partes más complicadas de la carrera es la bajada a Azpeitia. Se lleva a cabo por una vieja calzada romana. La lluvia, el barro que se había formado y las resbaladizas rocas hacían muy difícil la progresión. Por momentos me sentía Pepe Viyuela, estaba más en el suelo que de pie. Muestra de ello, mis manos que llegaron al avituallamiento completamente marrones. Eso si, mis caídas fueron más cómicas que peligrosas. No tuvo esa suerte mi compañero Paul, que se hizo un esguince de tobillo y tuvo que retirarse. ¡Ánimo amigo! Ya tienes un nuevo reto para 2018.

A la salida de Azpeitia hay una subida importante. Lo ideal es alimentarse bien porque se hace larga la subida. Recuerda ir comiendo cada media hora y beber cada 15 minutos aunque no tengas sed, así aguantarás mucho mejor. Aunque sea de noche y no te apetezca tanto, no descuides este apartado, es fundamental.

En Tolosa (77 km) estaba la bolsa de vida. La bajada a esta localidad no es tan técnica. Lo que si tienes que saber es que una vez entras en el pueblo, tienes que cruzarlo completamente. Tendrás que hacer 2 kilómetros por sus calles. Te aviso para que no desesperes.

Llegué después de pasadas 13 horas. Había planificado una hora menos pero las condiciones nocturnas me habían retrasado. Lo primero que hice fue ir directo a la ducha. Necesitaba cambiarme de ropa y cambiar el chip. El Tricas que había entrado en Tolosa era muy negativo. La noche me había consumido y hacia falta un Tricas nuevo. Los pies me los noté muy arrugados debido a llevarlos tantas horas mojados pero no le dí más importancia. Me puse camiseta y calcetines nuevos, comí algo de pasta y seguí mi camino.

Oí a unos corredores decir que el siguiente tramo era muy sencillo. Para llevarles la contraria, a mi se me hizo muy duro, no por lo técnico sino por el sueño. Se ve que después de comer me entró la "modorra" como decimos en Aragón. Me iba durmiendo mientras andaba. Quería parar pero estaba lloviendo y no había ningún sitio donde resguardarme. Tiré de geles y barritas energéticas pero ni con esas. Yo creo que el punto de inflexión fue cuando en un momento dado, al fondo vi a mi tía Bego sentada en un muro. Pestañee y era una rama...que se parecía a ella. ¿Me podéis explicar como una rama se puede parecer a alguien? Yo tampoco lo se. Este suceso me hizo despertar de golpe.

Antes de llegar a Amezketa (98km) empecé a notar dolor en la planta del pie. Creí que serían ampollas así que seguí pero el dolor iba a más. Paré para descalzarme. Al ver el pie me asuste mucho. En mitad de la planta tenía una raja de unos 5 centímetros y varias pequeñas alrededor. No me había pasado nunca. Decidí ir andando hasta el siguiente avituallamiento con la idea de abandonar.

En Amezketa me estaban esperando unos amigos que nos habían venido a seguir durante toda la carrera. Entre ellos estaba Hector, gran experto en estas batallas, y me dijo que esas heridas eran normales, provocadas por la humedad y que ni se me ocurriera abandonar.


Con Hector, en Amezketa

Fui a la Cruz Roja y me dijeron que se me había cocido el pie por llevarlo tantas horas mojados. Afortunadamente la herida aún no era muy profunda. Me pusieron betadine, dejaron que se me secará el pie, luego vaselina y calcetín seco. No me quedaba más remedio que continuar pero mi mentalidad ganadora había cambiado completamente. Lo que me vino muy bien es que justo en ese momento llegaron mis compañeros Medina, Jotse y Alfonso. Estaban bastante tocados también pero por lo menos tenía amigos con los que afrontar el siguiente tramo.

Tramo que no es otro que la subida al Txindokiko, 1170 desnivel positivo en 7 kilómetros. El ritmo que llevabamos no era muy rápido debido a nuestras dolencias así que Victor, que estaba muy fuerte, decidió tirar para adelante. En ese momento nos quedamos 3, aunque realmente no sumábamos ni 1. Nuestros pasos eran cansinos, con la mirada agachada parecíamos pecadores buscando la penitencia. 

Realmente no se hacia cima, una vez que llegabas a las inmediaciones, empezabas a bordear la montaña. A esas alturas el viento era fortísimo, me costaba mantener el equilibrio. Me puse la chaqueta y empecé a incrementar el ritmo, pensando en ir lo más rápido posible para que se acabara cuanto antes el sufrimiento. Sin querer, dejé a mis compañeros atrás y me junte con Natxo, otro corredor que tenía los mismos problemas en los pies que yo. 

Una vez que coronamos, incomprensiblemente nos quedaba lo más duro. En la bajada sufríamos mucho. No podíamos pisar debido al dolor. Es super frustrante ver que vas más lento en las bajadas que en las subidas. Mientras descendíamos, como si de un oasis se tratara, vimos una caseta de la Cruz Roja. Paramos para que nos revisarán los neumáticos. Casualidad, estaba el mismo sanitario que me curó en Amezketa. Habían empeorado las heridas, me las volvió a limpiar y esta vez me las cubrió con vendas y gasas para mejorar la amortiguación. Pero ya me avisó que no tenía buena pinta y aún me quedaban muchos kilómetros. 

Así llegamos al avituallamiento de Lizarrusti (118 km) cruzando antes un sendero que me pareció la parte más bonita de la carrera. Parece que mi mente quería quedarse con un último bonito recuerdo. Al llegar a la localidad, tanto Natxo como un servidor decidimos tirar la toalla. Los voluntarios nos cortaron la pulsera con el chip y en ese mismo momento finalizó nuestra participación en este CARRERÓN. 

Mi primer abandono. Fue una decisión muy difícil de tomar. Aguante 20 kilómetros más después de la primera cura esperando un milagro que no llegó. Me quedaban 60 aún por delante y los hubiera tenido que hacer andando y poniendo en peligro mis pies. Daban lluvias para las siguientes horas y seguir podía parecer una temeridad. 

En ese momento me pareció una buena idea. 2 días después, empiezas a darle vueltas a la cabeza. ¿Y si hubiera seguido hasta Etxegarate donde estaba la bolsa de vida, descansar y hacer tiempo a que se curaran los pies? ¿Y si hubiera seguido andando, tenía tiempo suficiente aunque me hubiese costado 15 horas? Me frustra no poder ser FINISHER. Una carrera que la llevas preparando todo el año. Es el gran reto sobre el que gira toda la temporada. Llega el día y estás pletórico, vas como un tiro. Las piernas y el pecho funcionan perfectamente. La cabeza aguanta bien y el estomago, mi máximo rival, no ha dado problema alguno en 24 horas y que te tengas que retirar por algo ajeno, que no puedes controlar, JODE y mucho.


Con Gorka, dándole fuerzas en Mutiloa ¡Ya no te queda nada!

Seguramente, cuando pasen los días, vea la parte positiva y me quede con la experiencia vivida. Aprender de todo para así afrontar con más garantías la edición de 2018. No quiero acabar sin antes dar las gracias a todo aquel que me ha apoyado, he recibido muchas muestras de cariño. ¡GRACIAS!

Con respecto a la organización. Decir que ha sido impecable. Sin lugar a dudas, la mejor que me he encontrado. Es una carrera espectacular llevada a cabo por un sinfín de voluntarios, sanitarios de la Cruz Roja, aficionados con los que solo me puedo quitar el sombrero. A los que hay que sumar los amigos de Zaragoza que vinieron a seguirnos en carrera y se pegaron un palizón para animarnos durante tantas horas, lo vuestro también tiene mucho merito.

Y felicitar a todos los que consiguieron acabar la carrera en especial a mi compañero Gorka, todo un ejemplo de superación. Luchó hasta la extenuación para conseguir su objetivo, todo un ejemplo a seguir. A los que no pudimos finalizar, nos vemos el año que viene. Hemos perdido la batalla, pero no la guerra.


!Va por ti PRIMO! 

Tiempo: 24:08:21
Kilómetro del abandono: 118

Participantes: 384
Finisher: 214

                                          BANDA SONORA DE LA CARRERA