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domingo, 15 de mayo de 2022

24 HORAS ULTRAFONDO EN PISTA CIUDAD REAL

Tocaba poner nuevos retos en este 2022 y desde el año pasado tenía una espinita clavada que tarde o temprano tenía que intentar sanar. En principio no entraba en mis planes a corto plazo pero soy fácil de liar. Mi compañero Quique tiró la caña y yo piqué rápidamente. Sin darme cuenta estaba inscrito en "24 horas Ultrafondo en pista Ciudad Real".

Esta temporada no está siendo muy halagüeña en cuanto a sensaciones y preparación. Me cuesta sacar tiempo para entrenar en condiciones y mi motivación se mueve por otros derroteros más oscuros. No obstante, mi resultado en el "Maratón de Zaragoza" cambió mi percepción. Fue la chispa que me faltaba para reengancharme. Habían vuelto las ganas, la ideas alocadas.

En diciembre, mi primera participación en esta disciplina atlética en el "24 horas del Ultrafondo en pista de Can Dragó" fue todo un golpe de realidad. Mis expectativas eran muy altas debido al desconocimiento y la prueba se encargó de ponerme los pies en el suelo. Fue muy duro y aseguré que "no volvería jamás" pero ya sabemos que se trata de unas palabras malditas. Al igual que si nombras 3 veces "Bitelchús", éste aparece en tu vida, con solo que digas una vez: - ¡No vuelvo! -. Ten por seguro que repetirás carrera.

Iba con la seguridad de aprender de los errores. Más preparado mentalmente. En Barcelona, cuando llevaba 12 horas de competición, mi cabeza desconectó y decidí parar. Divagué toda la noche y volví a aparecer para terminar la prueba. En total, fueron 10 horas noqueado. Esta vez iba con los deberes hechos.....o eso creía yo.

Los minutos previos a la salida, la temperatura que hay en Ciudad Real es bastante alta. No es un recibimiento muy agradable, sabiendo que vamos a estar expuestos al sol durante 8 horas. Va a ser un factor determinante y habrá que saber como afrontarlo. Mi idea es ir a un ritmo tranquilo hasta que vaya disminuyendo la sensación de calor.


Tan cerca y tan lejos: Fotos de Carlos García Donas
Tan cerca y tan lejos. Foto de Carlos García Donas

Se da el pistoletazo de salida y mis sensaciones son las de la primera vez. Después de unas pocas vueltas me empiezo a preguntar: -¿Que hago aquí? Menuda liada, esto es surrealista! -. Enseguida cambio los pensamientos por el "modo autómata" que básicamente es NO PENSAR. Mientras doy vueltas sumergido en mi sosegado ensimismamiento , éste se ve interrumpido por Javier Lozano. Se pone a mi vera y me dice que porque voy tan tranquilo. ¡Ya la hemos liado! Si un atleta de ese calibre, toda una referencia en el Ultrafondo, me dice que voy despacio pues no me queda otra que acelerar.

Van cayendo las horas. Cada cierto tiempo paro en la zona de avituallamiento propio para ponerme crema solar. Soy muy blanquito y toda precaución es poca. La hidratación también es fundamental, tanto beber como refrescarse el cuerpo. El ritmo de carrera es correr 11/12 kilómetros la hora para ir haciendo un colchón de cara a la segunda parte de la competición.

Como intento ser un buen alumno, este primer tramo me voy juntando al mencionado Javier Lozano y a Nicolás de las Heras, que poca presentación necesita. Uno de los mejores atletas nacionales hoy en día. Su currículo habla por si solo. Además, tienen un particular forma de correr. Yo lo compararía con la fabula de la Cigarra y la Hormiga. Por un lado esta Javier, un atleta que va por sensaciones. Intercalando ritmos altos con otros más sosegados. Lo que le pide el cuerpo. Luego tenemos a Nico, que es hormiga 100%. El típico "martillo pilón", digamos que va a un ritmo más tranquilo pero que no lo varía nunca. Tiene una fuerza mental increíble. Yo soy demasiado Cigarra pero con ganas de cambiar.

Se iban acercando las 12 horas de competición y ya notaba que mi mente empezaba a flojear. La temperatura estaba pasando mucha factura y antes de que anocheciera decidí revertir la situación. Paré para ducharme buscando reiniciar cuerpo y mente. La verdad es que funcionó y volví a salir a pista con las pilas recargadas pero la noche me devolvió a la cruda realidad.


Peleando con mi mente

Ya cerca del ecuador de la carrera, mi mente ya estaba decidida a parar. Me venía a la mente la graciosa frase de Omar Montes: - Tengo la inteligencia justa para pasar el día -. Por lo que se ve, yo tengo las resistencia justa para aguantar 12 horas. Es mi limite. Paré, me comí un plato de arroz con caldo y me tumbe sobre una esterilla prometiéndome a mi mismo que solo sería media hora...

Acabado ese tiempo, me abrigué y regresé al ruedo pero caminando. Cuando llevaba varias vueltas así, mi fortaleza mental se desquebrajó. Me decía que para estar andando, mejor me paro. Que no tenía sentido estar así. Creía que traía este factor bien trabajado pero otra vez mi mente me jugó una mala pasada. Llegados a este momento es cierto que poco puedes hacer. Me retiré al gimnasio esperando descansar y recobrar la serenidad.

Ya tumbado sobre una colchoneta te vuelves a dar cuenta que  tampoco puedes conseguir dormir. El dolor físico es tan intenso que es imposible conciliar el sueño. Es un summum de sensaciones. No quieres correr porque deseas descansar pero esto tampoco lo puedes hacer. Una coctelera explosiva mental.

A las 3 de la madrugada y coincidiendo con el cambio de dirección, salgo a pista para completar la vuelta pero más por cumplir que por ganas. Doy unas cuantas vueltas andando y me vuelvo a refugiar. Esta vez opto por ducharme para ver si así mi cuerpo se relaja y consigo dormir. Nada más lejos de la realidad. La situación es la misma.

A las 6, acudiendo a la llamada del pistoletazo de salida de la modalidad de 6 horas, decido salir a pista con otra mentalidad. He llegado a un acuerdo conmigo mismo de no rendirme. Si hay que andar, pues se anda. ¡Y no se hable más!

Ya con la salida de sol parece que todo cambia. Estamos ante un nuevo panorama. Llevo andando 20 minutos pero de forma diferente. Más feliz y social. No así el resto de participantes que quedan en liza. El sistema de cronometraje falló a las 12 de la noche y aún no habían conseguido restaurarlo. Los atletas estaban corriendo a ciegas. No sabían que kilómetros llevaban ni la diferencia de vueltas entre unos y otros. Esta situación, sobre todo para los que se estaban jugando la victoria, era super frustrante. La organización hacia todo lo posible para mantener actitud positiva pero entiendo que debe ser muy difícil competir así.

En mi caso, era un mal menor. Todo atisbo de competir me lo había cargado yo solo durante la noche. Sin ninguna responsabilidad a mis espaldas, mi situación era diferente. Correr sin presión. Cuando el sol ya volvía a apretar volví a coincidir con Javier Lozano. El había estado descansando también pero seguía en la pomada. Se estaba jugando la victoria. Las diferencias no debían ser muy grandes entre los primeros pero era una competición a lo "ruleta rusa". 

Visto que mi carrera terminó hace horas, decidí ayudar a que un compañero acabara bien la suya. Me puse de liebre, marcándole el ritmo. Los primeros kilómetros fueron vertiginosos. Parecía que íbamos volando en la pista. Me sentía genial. Al final resulta que si habré descansado.


Con el gran Javier. Foto de Carlos García Donas

Marcamos unos parciales mucho mejores que los del principio de la competición. Yo creo que ver que le estaba ayudando, aún me daba más fuerzas. Me sirvió como motivación personal para no estar andando y esperando el final de la prueba sin más. El último maratón los hizo en 3:30. Yo cada cierto tiempo, paraba para volver a reengancharme una vez había recobrado las fuerzas. Y todo esto sin saber la clasificación.

Con esta incertidumbre se acabó la prueba. ¡Felicidad máxima! Había acabado muy contento y ya no me acordaba de las penurias nocturnas. Después de las celebraciones con público, atletas y organización en mitad de pista, nos fuimos a duchar.

Al salir, habían conseguido restaurar la clasificación y....¡Javier Lozano ganó! Apenas por 2 kilómetros de diferencia. Me hizo sentir mucho más feliz que mi propio resultado. En lo que a mi respecta, completé 165 km, completando 377 vueltas y acabando en 7ª posición. Primero de mi categoría, algo anecdótico ya que estábamos pocos en liza. Con sentimientos encontrados ya que acabé muy bien, bastante entero pero sabiendo que otra vez no he sabido lidiar con mi mente.

Vuelvo a la fabula de la Cigarra y la Hormiga. Se puede aplicar también a la carrera de forma general. Hay atletas que son de ritmos más altos pero que lo compaginan con periodos de descanso y luego están los que realmente me impresionan. Aquellos que apenas dejan la pista. Están las 24 horas batallando sin cesar. Increíble lo de atletas como José Luis, Patricia o Ana entre otros. Sin olvidarme de mi compañero Quique, su primera vez en estas lides y se merienda 170 kilómetros sin descansar. ¡Que cabecica la tuya!

Solo me queda decir que no hay 2 sin 3. Volveré más fuerte y prometo no volver a pisar  el gimnasio. ¡Voy a ser una HORMIGA!


¡GRACIAS PRIMO, VA POR TI!

Tiempo: 24:00:00
Clasificación general: 7

Kilómetros Acumulados: 165


                                                BANDA SONORA DE LA CARRERA











 


lunes, 29 de noviembre de 2021

MARATÓN DE SAN SEBASTIÁN

 Han sido meses muy complicados para los eventos deportivos pero poco a poco todo va volviendo a la normalidad. Las pruebas van reapareciendo en el calendario y en esta última parte del año se han aglomerado muchas en las ciudades más importantes. En principio no tenía pensado participar en ninguna de ellas pero un día recibí una llamada y no pude decir que no a tan suculenta oferta: Ser liebre del Maratón de San Sebastián

En 2019 ya pude ejercer dicha función. Las cosas no salieron tan bien como me hubiera gustado por diferentes motivos (Aquí os dejo mi primera experiencia en el Maratón de San Sebastián). Era la oportunidad de resarcirme.

Mi misión era liebre de SUB3. Una responsabilidad muy grande. Como ya sabéis, popularmente se dice que bajar de 3 horas en maratón es como subir en escalafón en esto del deporte popular. Llevaba varios años sin entrenar a los ritmos exigidos en estas lindes. Además, estoy preparando la prueba de ultrafondo 24 horas de Can Dragó y la preparación es totalmente diferente. Las dudas eran bastante palpables pero me agarré a mi experiencia y a algo que nunca falla: Cruzar los dedos.

Respaldados por los guerreros

Me presenté en Donostia con mi fiel compañero Lorenzo (Una liebre con solera) y Fran, nuevo adicto a esto de la distancia reina. Ya de camino en coche tuvimos que lidiar con un temporal de nieve y una vez llegamos a la capital, la lluvia fue una compañera inseparable. Se avecinaba una carrera épica.

Minutos antes de la salida, el agua caía ferozmente mientras las liebres nos resguardábamos en el esplendido estadio de Anoeta (Reale Arena). Con arenga incluida en manos de Josetxo, manos unidas, grito de guerra y salir al ruedo. 

Me puse en el cajón correspondiente con mi compañero Alberto. Es un corredor bastante veterano y conocido en la ciudad así que no podía estar mejor respaldado. Nos ponemos la mochila a la espalda con el banderín ondeante. 3, 2, 1 y a correr. Enseguida cogemos el ritmo deseado (4:15) pero al cabo de los pocos minutos estoy notando una molestia en la espalda. Algo me está rozando. Decido intentar arreglarlo pero lo que consigo es romper la mochila. Primer contratiempo. Decido coger el banderín con la mano y emular a Osaka en los Juegos Olímpicos de Tokio. Eso si, lo suyo fueron unos pocos metros y a mi me quedan 40 kilómetros.

Concentración antes de la batalla

La primera parte de la carrera voy muy concentrado. Con muchas dudas de poder ejercer bien mi trabajo porque siento las piernas muy pesadas. Me entran muchas dudas, además, estamos llevando un ritmo un poco más alto de lo normal (Unos 3 segundos por kilómetro). A la hora de carrera empezó a caer chuzos de punta. Nos hubiera venido muy bien llevar unos limpiaparabrisas en la cabeza. Además, la parte de la playa de la Zurriola el viento era intenso. Imaginaros la situación con mi banderín en la mano. Un mezcla de epicidad y club de la comedia.

Según me fui encontrando con viejos conocidos como Luis y Javi, mi confianza fue creciendo y con ello, se fueron disipando las dudas. Pasamos la media en 01:29:17. Habíamos conseguido unos 40 segundos de colchón para la parte final. Me hubiera gustado haber ajustado mejor los tiempos pero con la climatología que nos acompañaba, mantener un ritmo continuo se antoja más complicado. Lo siento por los corredores a los que les haya podido influir negativamente.

Pasado el ecuador, mi compañero se cambió por Ibon. Piernas nuevas para acompañar a las mías. Aunque a estas alturas, me sentía bastante seguro de todo. Siempre me cuesta entrar en calor. Ahora era cuando mejor me encontraba.

Ajustamos mejor los tiempos aunque el clima seguía siendo bastante desfavorable. Al volver a pasar por Zurriola, el banderín de mi compañero se lo llevó el viento. No podíamos tener más infortunios.....o si.

Con respecto al grupo, seguía bastante compacto. Es una gozada llevar a tantos corredores. En mis anteriores experiencias de liebre tanto en San Sebastián como Pamplona, el número de componentes era bastante más escueto. Es una motivación más el poder llevar a tanta gente a conseguir sus objetivos.

Una vez que volvíamos a pasar la avenida de Tolosa, sabemos que solo es girar y ya es todo tramo favorable hasta la meta. Justo cuando pasábamos por el túnel, la guinda final al pastel. A mi compañero Ibon, que me había relevado en llevar el banderín con la mano, se le cayó al suelo. Pensé: -¡Que ahí se pudra! -. Me arrepentí en el momento, retrocedí y lo rescaté. No os podéis imaginar lo que cuesta agacharse en una situación así. Un pequeño sofoco en forma de sprint y vuelta al grupo. 

Serpiente Multicolor. Fotos del Diario Vasco
Serpiente Multicolor. Fotos del Diario Vasco

Cuando pasábamos por la Concha, decidimos separarnos. Ibon se puso al frente con los participantes que estaban más fuertes y yo me descolgué para quedarme con los que iban con las fuerzas más justas. Aquí es cuando las piernas empiezan a fallar. Se por experiencia propia que cuando te vas descolgando del grupo, los segundos empiezan a caer como una losa. Este es el momento de poner todo lo que tienes en tu mano e intentar que no se hundan. 

La verdad es que todos se comportaron como unos titanes y aguantaron hasta el final. Apretando los dientes y con la mente fría, consiguieron bajar de 3 horas. Me siento muy orgulloso de todos ellos, como no se rindieron y superando todas las adversidades que el día nos había deparado. ¡Sois muy grandes!

Por mi parte, una experiencia increíble. Empecé con muchas dudas y respeto pero se fueron disipando conforme pasaban los kilómetros y veía tanta gente detrás de mi. Es una autentica gozada. Como corredor siempre había admirado el trabajo de las liebres (La de veces que hasta me han empujado para que no me rindiera) y el vivirlo desde el otro prisma es aún más emocionante.

Espero poder ejercer esta función en otras muchas competiciones y seguir disfrutando de este magnifico deporte como es el atletismo.

¡GRACIAS PRIMO, VA POR TI!

Tiempo: 02:59:10
Clasificación general: 228

Participantes finalistas: 1007

                                                      BANDA SONORA DE LA CARRERA




   


miércoles, 4 de noviembre de 2020

ULTRA SANABRIA (32,5 km 1640 D+)

 Llegamos a la tercera y última etapa. Físicamente me encuentro muy bien. Siempre he dicho que mi cuerpo se habitúa mucho mejor a las distancias largas. Si se hubieran realizado las 3 etapas seguidas, habría respondido bastante mejor. Soy de mecha larga y resistente.

No obstante, tenía ganas de que llegara este día. Me encantan las carreras de varios días pero Sanabria se me ha hecho especialmente dura. Esto es debido a las condiciones ajenas a la etapa en si. Tenía muchas ganas de estrenar mi coche nuevo pero no ha resultado tal como lo idealizaba. Mucho frío, cero descanso. Sin acceso a duchas y lavabos. Incomodidad general. Bien es cierto que vengo mal acostumbrado. En Andorra Trail, la inscripción era con hotel ,cena y buffet libre en el desayuno. ¡Cualquier comparación iba a salir perdiendo!

Puestos en materia, vuelvo a salir en el grupo de los favoritos. Esta vez voy a cambiar de táctica. Ayer salí como si de una 10k se tratara. Hoy voy a ser mucho más prudente, dosificar fuerzas e ir de menos a más. La salida es temprano. No ha amanecido aún. Debemos usar frontal para el primer tramo de carrera.

La primera parte es la "Senda de los Monjes" que completamos ayer pero en sentido contrario. Hoy toca descenso. La combinación bajada, noche y piedras no hace más que confirmar mi prudente táctica. Dejo que me vayan adelantando todos. Mi misión es no espatarrarme. 

Ya finalizando el trazado, empieza a salir el sol. Guardamos frontal y aparece el primer avituallamiento (5km) Es muy pronto y decido no parar. En estos momentos me encuentro con Manu Vilaseca. Coincidí con ella ayer, en las primeras rampas. Fue una de las artífices de mi pájara por intentar seguirla. Sabía que tenía nivel. Ahora llegaba el tramo de subida cronometrada. Siendo el último día, me apetecía ponerme a prueba. ¡No hay nada que perder! Decidí pegarme a ella como una lapa. Si lo conseguía, haría un tiempazo. Si no...bueno, si no lo conseguía...eso no me lo pregunté.

¡Que ganas de cruzar una meta!

Nos adentramos en un trazado muy técnico de rocas. Imposible llevar un ritmo constante. Debido a esto es por lo que aguantaba a su vera. Iban pasando los kilómetros y no parábamos de adelantar corredores. Yo me sentía muy bien de piernas y la mente cada vez estaba más fuerte. Lo que no acababa era la subida. En las 2 etapas anteriores, los tramos puntuables eran de unos 5 kilómetros como mucho. Aquí los habíamos sobrepasado hace tiempo. ¡Que ojo el mío! Voy y elijo el más largo para venirme arriba.

Por fin llegamos al final. Es una zona espectacular. Pozas, cuevas, parte de una presa abandonada. Con zonas así, es mucho más llevadero el sufrimiento. En el avituallamiento (15km) repostamos algo de fruta y a seguir. Ahora me encuentro con mi pequeño oasis particular, una pista bastante larga y llana. Activo mi modo asfaltero. Es aquella increíble sensación de venirte arriba, como decía el anuncio de Aquarius. No puedo dejar pasar la oportunidad y pongo pies en polvorosa. Sin querer, voy dejando a Manu detrás. No hay problema. En cuanto vuelva a endurecerse la carrera, me pillará de nuevo.

Inevitablemente, el momento pista se tenía que acabar en algún momento. Unos voluntarios me marcan girar a la derecha. El último ascenso de la etapa. ¡El último ascenso de la ULTRA! Con ese pensamiento lo afronto. Superado esto, ya solo será dejarse llevar. La subida es bastante incomoda. Hay mucho barro que se te pega a la suela de la zapatilla y el cansancio acumulado pesa incluso más. Por suerte, coincido con los corredores de otra modalidad y me voy agarrando a ellos. Son escasos metros pero me hacen estar en constante tensión competitiva. 

Se divisa el avituallamiento en la laguna de los Peces (24km). Llego como si fuera la meta. ¡Prueba superada! Tengo una conversación muy amena con voluntarios y organizadores. Les digo que me he quedado con ganas de más y me invitan irónicamente a que les ayuda a desbalizar mañana. Agradezco el detalle pero tengo prisa....

Bordeamos el agua por un sendero muy cómodo pero de corta duración. Enseguida desvío y a guerrear. Lo que antes dificultaba la subida, ahora es hacia abajo. Todo barro y charcos. Poco a poco, mi parte inferior del cuerpo va cambiando de color. Voy cogiendo un tono marrón oscuro. Tengo entendido que el barro viene muy bien para la piel, elimina impurezas. Así que decido meter el pie en todo barrizal que veo. Voy a llegar a meta con 10 años menos.

Al suelo en 3, 2....

Me vuelven a adelantar corredores. No pasa nada, mi misión es no caerme. Después de más de 7 kilómetros de bajada llegamos a Vigo de Sanabria. Había estado la tarde anterior y se que solo me quedaba recorrer un bonito sendero entre bosques y llegaríamos a meta. Me junto con un portugués que me hace de liebre. Ahora que caigo y recapacito, durante toda la mañana me he convertido en un polizón. Me he ido agarrando a todo aquel que se cruzaba en mi camino. Aún recuerdo aquellas gloriosas carreras en que yo llevaba el mando pero amigos: - ¡No estoy para más! -.

Llegamos a meta y las sensaciones son contradictorias. Muy feliz por haber finalizado pero el recibimiento es tan frío que no llegas a disfrutar del momento. Este maldito virus está cambiando nuestra forma de vida. Espero que lo podamos combatir pronto y volver a la normalidad. 

Por todo lo demás, ha sido una carrera increíble. Este deporte te hace conocer lugares que no imaginabas pisar. 600 kilómetros de viaje, incomodidades para descansar, mucho frío. Parecen muchos "contras" pero sin duda, poniéndolo todo en una balanza, las cosas positivas ganan por goleada. Larga vida a Ultra Sanabria. Si habéis sido tan valientes de sacar adelante la carrera en 2020, vuestro futuro es muy prometedor.

!Va por ti PRIMO! 

Tiempo: 04:02:22
Clasificación general: 33

Participantes: 100


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martes, 4 de febrero de 2020

X MARATÓN DE TARRAGONA

Ya tenemos ante nosotros un nuevo año. Arranca 2020 y en la agenda de todos empiezan a surgir nuevos y emocionantes retos. En mi caso, fiel a mi cita, empieza como siempre. Si algo funciona, para que cambiarlo. Damos el pistoletazo de salida en el "X Maratón de Tarragona".

He perdido la cuenta de mis participaciones en esta carrera. Para seros sincero, he tenido que mirarlo. Ya van 6. Cada una de ellas tiene algo especial. Esta edición, mi ilusión era poder hacer podio. Algo impensable si me hubieran preguntado esto mismo en mi primera vez, en 2015.

Hace 2 años conseguí finalizar cuarto. La edición anterior me encontraba preparando la "XXXV Maratón de Sevilla". Mi entrenador, aportando la cautela que a mi me falta, solo me dejó inscribirme en la modalidad de 30km. Posteriormente, por los tiempos realizados en la distancia reina, me di cuenta que habría podido estar muy arriba en la clasificación. Fueron sentimientos encontrados. Impotencia por no haber corrido los 42km pero sabiendo que era lo correcto si quería rendir bien en Sevilla...y así fue.

Desde es mismo momento, me puse como objetivo Tarragona 2020. Planificamos con Fernando una preparación más meticulosa. Todo empezó el 1 de noviembre. Centrándonos únicamente en llegar perfectos el día indicado. Dejamos a un lado cualquier competición extra o mis típicas escapadas a la montaña. La única pega fue mi participación en el  "XLII Maratón de San Sebastian". No era lo más indicado pero no podía dejar pasar la oportunidad de ser liebre SUB3 en una carrera tan importante. Otro de los factores a resaltar ha sido priorizar la calidad de los entrenos sobre la cantidad. Al fin y al cabo, la base ya la tengo.


Huyendo del Sol. Foto de Jordi Santacana

Me presenté en la linea de salida con 1047 kilómetros en mi haber y mucho trabajo específico de fuerza. La tranquilidad me acompañaba. No se si será por el yoga pero los nervios cada vez los voy dejando más atrás. Incluso dormí a pierna suelta la noche anterior.

Como siempre, la salida es bastante enigmática. Nos juntamos a la vez participantes de 5, 10, 21, 30 y 42 kilómetros. Si a eso le sumamos la dificultad para diferenciar los dorsales y el siempre egoísmo de muchos corredores que se ponen en primera linea únicamente para salir en la foto, el ritmo inicial es difícil de aplicar.

Mi estrategia de carrera la tenía clara. La "Táctica del Koala". Ponerme junto a un corredor con un ritmo en el que me sintiera bien y agarrarme a él como si fuera un eucaliptos. Nunca llevar la iniciativa y atacar, si fuera posible, solo al final. Estamos en un momento de mi preparación en la que me faltan kilómetros y donde estamos trabajando intervalos explosivos. Realmente, mi gran objetivo es el "XIV Maratón de Zaragoza".

El primer tramo de la carrera fue demasiado rápido. Me enganché a un compañero pero iba bastante fuerte (Resultó participar en la 30k). Lo tenía controlado visualmente pero decidí no pegarme por miedo a explotar. Los ritmos salían a 3:43. Parciales más rápidos que en Sevilla donde tengo mi marca personal. Aquí el desnivel es mucho mayor por lo que me entraron dudas de si estaba haciendo lo correcto. Como siempre, no se gestionar y seguí apretando.

En las curvas de 180º veía a 6 personas delante de mi pero no sabía a que modalidad pertenecían. Entre ellos estaba Hector Franco, zaragozano como yo y compañero de muchas carreras. Su nivel está inalcanzable así que ya había que descontar un hueco en el podio.

Cuando acabamos el primer bucle me encontré a toda mi familia. Todos ataviados con pancartas y al compás de vítores energizantes. Fue una explosión de algarabía en mitad de la soledad del corredor de fondo.


Los Pantojos

Nos encaminábamos a la bifurcación de las carreras de 30 y 42. En ese momento conseguí oír a una moto que decía - Estos son el tercero y cuarto" -. Refiriéndose al corredor que me precedía y a mi. Era justo en la pendiente de la Rambla Nova. En esos momentos me vino a la cabeza las palabras de mi entrenador: "Ponte a rebufo, nunca lleves la iniciativa". ¿Sabéis lo que hice?.....Efectivamente, ataqué. Siempre he pensado que llegados a este momento, es mejor no titubear. No dar síntomas de flaqueza aunque por dentro estés más tieso que el mueble-bar de Masiel.

Me salió bien, no me pudo seguir. Además, luego iba a afrontar la zona que desemboca en la playa. Es perfecta para recuperar fuerzas. Pese a las dificultades de poder procesar algo legible en la mente humana cuando llevas 32 kilómetros y encima el sol y viento te azotan por igual, sabía que salvo hecatombe, el tercer puesto estaba asegurado. 

Al entrar en el puerto había 2 caminos que causaban confusión. Con mi buen ojo, elegí el erróneo. Enseguida me avisaron, tuve que saltar un quitamiedos y rectificar la dirección. Un pequeño bache en el camino que no tenía que alterar mi motivación. Ésta no era otra que poder hacer podio en una gran ciudad.¡Que emoción! Sientes infinidad de sensaciones. Como he podido llegar hasta aquí, quien me lo iba a decir a mi, que alegría para todos los míos....Entre todas estas ensoñaciones, llegados al kilómetro 35, vi al segundo clasificado pararse en el avituallamiento para beber. Como si de una presa se tratase, olí sangre. Puse el botón de automático en mi mente y me dispuse a dar con él.

Las calles de Enric d'Ossó y President Lluis Companys son las más duras del trazado. En ese momento le di caza. Realmente iba muy fatigado. Tenía pinta de haberle visitado el hombre del mazo. Le di ánimos y seguí con mi misión. Era hora de no desconcentrarse. Estaba a punto de hacer algo grande y no podía cagarla.

Aquí apareció un aliado inesperado. Un motorista de la organización que ya me acompañaría hasta meta. Me fue dando palabras de aliento en todo momento. Así fue mucho más amena la recta que me separada de llegar a la calle Riu Segre, donde sabía que iba a estar mi familia. Le dije al motorista, ya verás como te vas a dar cuenta de quien son. A lo lejos empecé a divisar los carteles, alce las manos en señal de victoria y empezaron los gritos. Correr a la par que mi sobrino mientras me grita -¡TÍO, SEGUNDO! -, es una sensación genial.


I can't believe. Foto de Blanca de la Sotillo

Crucé la meta en 02:40:01. El tiempo es lo de menos. Aquí buscábamos podio aunque siendo sinceros, me he quedado a un solo minuto de la marca de Sevilla. Eso dice mucho del gran trabajo de Fernando, mi entrenador.

Tengo un pequeño GRAN equipo detrás de todo esto. Fernando, ya mencionado, sacando lo mejor de mi pero a la vez dejándome ser malo cuando me place. Fisioterapia Zaragoza y Patricia, que cuidan mi cuerpo tanto por dentro como por fuera y son los responsables de que funcione a las mil maravillas. Vivagym Actur, los grandes artifices de mi mejora en una de las capacidades que muchas veces solemos olvidar: la fuerza. Cuando no sepas que hacer, hazte unas sentadillas. Mis azulillos favoritos, los amigos de mi Club ANDANDAEH. Me hacen sentir como un campeón cuando la única diferencia entre ellos y yo, es que me intento moderar más con la ingesta de palmeras de chocolate. Por último, a mis "Pantojos". Con una familia así todo es mucho más fácil. Mi séquito particular. No lo cambio por nada.

Que decir del momento podio. Fotografías de los tres primeros clasificados con la cinta de meta. Compartir experiencia con el gran Hector Franco. Entrega de trofeos y hasta botella de cava mientras era apuntado por unos cuantos móviles. Sensaciones increíbles que me ha dado este gran deporte que es el atletismo. Seguiremos soñando. Hoy más que nunca, por ser el que me motivó a empezar......

................!Va por ti PRIMO! 

Tiempo: 02:40:01
Clasificación general: 2

Clasificación categoría: 1

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RECOMENDACIONES

  • Donde comer: Cal Mano, restaurante ubicado cerca de la Plaza del Font. Te alejas del bullicio de la propia plaza y además comerás estupendamente y sin agobios. El dueño, un trato inmejorable, a la par que sus platos. Quien se puede resistir al elegir en el menú la opción "Cordero como dios manda".




miércoles, 27 de noviembre de 2019

XLII MARATÓN DE SAN SEBASTIAN

Volvemos a las andadas. Como los últimos años, mi temporada finaliza con la participación en "Ehunmilak". Esta vez con más razón, al tercer intento, por fin pude completar la prueba. La satisfacción de un trabajo bien hecho junto a la sensación de vacío que te provoca realizar una prueba de tal calibre, hizo que desconectara por completo del mundo "running". Colgué la ropa deportiva y escondí las zapatillas. Lo cambié por sandalias y ropa festivalera. A su vez, dejé de comer verdura, dando paso a embutidos y "mierdas" varias. El único eslabón que me seguía manteniendo en contacto con la vida sana era mi inscripción en "Bocineros-Deiadar Xtreme". Éste se rompió enseguida, con la suspensión de la carrera....

Fueron pasando los meses, acumulando kilos en mi mochila. Para seros sincero, necesito estos meses para desconectar. Son totalmente reconfortantes. Siempre he sido un gambitero, eso no va a cambiar. Sin darme cuenta, el comienzo de la temporada se acercaba. No era consciente pero estaba ahí: "XLII Maratón de San Sebastian".

Como buen zaragozano, mi verano no acaba hasta que finalizan las fiestas del Pilar. Ese mismo lunes me puse en contacto con Fernando, mi entrenador. -¡Mister, ya estoy disponible! ¡Que sepas que peso 7 kilos más y solo me he limitado a trotes cochineros por el parque! -. Se limito a contestar: - Me lo imaginaba, son muchos años conociéndote -. Para que cabrearse si ya sabe como me pongo. Esta misma situación se la puedo adjudicar a Patricia, mi nutricionista. Cada mes de noviembre es como empezar de cero.

Mi cometido en la maratón era hacer de liebre SUB3. Sin duda, tengo esos ritmos en las piernas pero siempre entran dudas. Mi estado físico es un interrogante. Empezamos los entrenamientos con resultados bastante discretos. Imaginaros correr con una garrafa de agua en la espalda. Decidimos apuntarnos a la carrera "Vía Verde del Tarazonica" a modo de test. Consigo llevar el ritmo de maratón sin apenas sufrir. Las sensaciones son buenas y eso ayuda a mi autoestima.


¿Quien acompaña a la liebre?

Pasaron las semanas y me presenté en San Sebastian con la mochila aún cargada con 3 kilos de más pero con los bolsillos llenos de confianza. Dar las gracias a la organización, Juan Carlos y a Lorenzo por confiar en mi para una responsabilidad tan grande como es hacer de liebre en un evento de estas características. El trato ha sido increíble durante la previa. Te sientes participe de algo grande.

El día anterior a la prueba estuvo protagonizado por vientos huracanados y lluvia constante. Incluso nos venían noticias hablando de la posible suspensión. Por suerte, el domingo dio tregua. Llovió los minutos previos pero solo para asustar.

Debido a la cantidad de participantes, se decidió poner dos liebres SUB3 separadas por un minuto. Nos juntamos los compañeros antes del pistoletazo de salida. Saludos, deseos de buena suerte, sonrisas y sin querer....un invitado inesperado en forma de contratiempo. No disponemos de globos para que nos identifiquen los atletas. Se me apoderan los nervios pero decido seguir con el plan establecido.

Se da la salida y espero un minuto para pasar por el arco. Lo único que me identifica es un dorsal ubicado en mi espalda pero con tantos participantes es difícil de divisar. Intento ir avisando a los corredores que hay a mi alrededor. En el kilómetro 4 se incorporan las bicicletas de apoyo y todo se soluciona. En mi caso, más complicado, sigo manteniendo un ritmo acorde a bajar de 3 horas pero siempre creando un pequeño colchón, así afrontaremos la segunda parte de la carrera con más garantías.

Por las circunstancias de salida, estoy ubicado como primera liebre SUB3. Mi grupo es más reducido. Enseguida tomo contacto con las personas que quieren mantener el ritmo. Otros muchos, como es normal, prefieren dosificarse ellos mismos. 


Mi pequeño grupito. fotos de Luis Peralta

Los kilómetros pasan, mis sensaciones son buenas en todo momento. Ni rastro ya de lastre veraniego. Las 2 personas con las que mantengo más contacto, también se encuentran en plenas condiciones. Tanto su ritmo como su apariencia denotan serenidad. El recorrido también ayuda a planificar la carrera. Nuestro colchón es amplio y mis acompañantes me comentan que se encuentran muy bien. Decidimos mantener el ritmo y pensar que no tenemos tiempo de reacción, así el cuerpo no se relaja.

El último escollo pasa por la playa de la Concha en el kilómetro 38. A partir de ahí, todo bajada hasta desembocar en Anoeta. Un vez allí, solo con la inercia, el ritmo sale solo. Hector, que practica triatlón, decide adelantarse, exprimir lo último que le queda. Mateo me comenta que va muy justo. Le digo que tenemos tiempo de sobra y se olvide del reloj. Está pletórico de emociones, su anterior registro es 3:15. No se cree lo que esta haciendo. Está tan ensimismado que no es consciente que va incluso más rápido de lo normal.

Cuando llegamos a la pista de atletismo, le felicito y me descuelgo. Es su momento, que lo disfrute en solitario. Cruzo la meta en 02:58:52. Más rápido de lo planteado. Siento si he podido perjudicar a alguien, las dudas iniciales hicieron que saliese un minuto antes del ritmo de 3. Una vez ahí, decidí ayudar a los que se encontraban a mi alrededor. Me quedo con la satisfacción de poder ayudar a Mateo y Hector entre otros. Su abrazo es mi mejor recompensa.

Como nota final, en San Sebastian bajé de 3 horas por primera vez en 2016. Es una bonita manera de cerrar la historia. Acabándola ayudando a conseguir los objetivos igual que hicieron conmigo al principio de esta aventura. Esta ciudad tiene un gran maratón, si el tiempo lo permite, ideal para buscar tu mejor marca personal. No lo dudes.


!Va por ti PRIMO! 

Tiempo: 02:58:52
Clasificación general: 290

Participantes que acabaron: 2385

                                     BANDA SONORA DE LA CARRERA


 RECOMENDACIONES

  • Donde comer: San Sebastian es una ciudad cara pero si sabes buscar, puedes encontrar lugares más asequibles. En Bar Pello comerás bien ,abundante y a un precio razonable. Un gran descubrimiento al lado de la Concha
  • Donde dormir: La organización nos hospedó en Hotel Record. Trato inmejorable para el corredor y cerca de Kursaal.




lunes, 10 de junio de 2019

VI SAN FERMIN MARATHON PAMPLONA

Como no hay 2 sin 3, después de participar en el maratón de Sevilla y Zaragoza, tocaba completar el dicho. Pese a estar inmerso en la temporada de montaña, siempre se puede hacer una excepción si la razón es buena. La excepción: "VI San Fermin Marathon Pamplona". La razón, volver a hacer de liebre.

El año pasado me surgió la oportunidad de formar parte de la carrera gracias a mi compañero Lorenzo. Buscaban liebres de 3 horas y no lo dudé. Fue una experiencia muy bonita y gratificante. El trato por parte de la organización, espectacular. Me sentía un atleta profesional. La acogida por parte de los corredores, inolvidable. Solo tenía una espinita y esperaba quitármela esta edición. No conseguí que ningún participante de la maratón completara el recorrido en mi tiempo establecido.

El recorrido era muy parecido al de 2018. Es sobre un trazado de 4 vueltas. La novedad más importante recaía en la salida. En vez de la Plaza del Castillo, íbamos a salir desde la  Plaza de Toros, cerrando así una ruta circular. El inconveniente se presumía en la zona de salida. Al salir desde el mismo coso, se podían formar tapones.

La camada. Fotos de DN Running

La organización lo intentó paliar con unos cajones en la zona exterior e ir introduciendo a la gente en la plaza de forma escalonada. Hasta aquí todo perfecto si no fuera por el problema de siempre: El egoísmo del corredor. Por mucho que se quiera hacer bien, si nosotros no ponemos de nuestra parte, el conflicto nunca se solucionará. La gente se salta los cajones por el simple hecho de salir lo más adelante posible. Lo único que consiguen es molestar al resto de compañeros. Hay que pensar un poco más de forma global y no solo en un mismo. ¿Algún día lo conseguiremos?.....No lo creo aunque no pierdo la esperanza.

Cuando eres liebre y tienes que llevar un ritmo constante aún te das cuenta más de este problema. Si los 2 primeros kilómetros los pasas adelantando personas, algo falla. Además, los pasos por la Ciudadela son bastante angostos y se torna complicada la circulación. Por suerte, este año tenía compañero de aventuras. Javi, con el que iba a compartir las funciones de liebre, se encargó de abrirme camino durante este tramo.

Una de las alegrías de la jornada fue encontrarme con Luismi. La edición anterior compartí muchos kilómetros con él. Se quedó a tan solo 50 segundos de bajar de las 3 horas. En su día tuve muchas dudas de como actuar en cuanto le empezaron a flaquear las fuerzas. Al final decidí centrarme en mi misión de cumplir con el objetivo, dejando a Luismi a su merced. Posteriormente a la carrera, los remordimientos me acecharon. Tenía la sensación de haber actuado mal. Al verlo este año y viendo la alegría recíproca, las dudas se disiparon. Hoy lo íbamos a conseguir.

Los primeros kilómetros pasaron bastante amenos. Cambiándonos con Javi el porte de la bandera y conversando con los corredores "historietas de runners". Al final de la segunda vuelta (21km) y después de haber marcado el ritmo a los compañeros de la media maratón, ya solo nos quedabamos los valientes de la distancia reina. Eramos un grupo bastante grande en comparación al año anterior. Además, Javi había marcado un ritmo brutal, consiguiendo un colchón de un minuto para cuando vinieran las vacas flacas.

Uno de los que abandonaron el barco fue Luismi, no se sentía con fuerzas y decidió abandonar en este punto. Una lastima pero hay que hacer caso al cuerpo. ¡Al año que viene lo volvemos a intentar!

A partir del ecuador de la carrera, la noche va haciendo acto de presencia sobre las calles pamplonicas (La salida es a las 20:00). Estoy convencido de que es uno de los motivos por los que se baja el rendimiento. Yo lo siento en mis ciernes en las carreras de ultra distancia. El sol es energía y con su ausencia nos desplomamos. Poco a poco se fueron bajando los tripulantes del barco de las 3 horas.

Disfrutar es poco. Fotos de Carlota Pujades

En la entrada a la última vuelta solo quedábamos las 2 libres. Alberto, un atleta tan serio como concentrado. David, al que su respiración le delataba la fatiga y Maxim, repescado después de su fuerte salida. El primero en caer fue el último nombrado. Es muy difícil saber dosificar al principio y a Maxim le salió caro su ritmo inicial. Ya solo quedábamos 4.

Una vez que pasas el Parque de la Cuidadela, coincidiendo con el avituallamiento, hay 2 kilómetros muy cómodos en suave bajada. Es momento de recuperar fuerzas pero aquí David ya perdía ritmo. Vista la situación, decidí quedarme con él mientras Javi seguía marcando el ritmo a Alberto. Mi idea era que me tuviera como referencia aprovechando la zona cómoda en que nos encontrábamos, esperando recuperar las buenas sensaciones. Los recuerdos vividos con Luismi la edición anterior los tenía muy presentes y no quería que volviera a pasar.

Por mucho empeño que le puse, vi que era imposible que aguantara el ritmo y aún quedaban 5 kilómetros por delante. Me vi en el mismo problema que antaño y opté por idéntica solución aunque esta vez con un corredor aún en liza. Me pegué un  buen calentón para enlazar otra vez con mis compañeros y seguir con la misión de bajar de las 3 horas. Javi se encargaba del ritmo y yo de enlazar con Alberto, intentando mantenerlo motivado. Íbamos ya descontando los kilómetros y se agarraba a mi rueda como podía. El colchón de un minuto que habíamos conseguido se iba desvaneciendo peligrosamente.

Quedaban solo 3 kilómetros y ya nos tocaba callejear por el centro de Pamplona. Los cambios de dirección y el desnivel no ayudaban a mantener un ritmo constante, perjudicando a Alberto. Durante todos estos minutos estuvimos intentando hacer todo lo posible para llevarlo a meta a tiempo. La Plaza de Toros se acercaba y con ello, la incertidumbre de saber si lo íbamos a conseguir. Al llegar a este punto es imposible saberlo con certeza. Solo quedaba cruzar los dedos y esperar a ver el cronometro del arco final. Los nervios copaban mi cuerpo y........¡NO PUDO SER! Al cruzar la meta marcaba 03:00:35 como tiempo oficial, habría que esperar el tiempo real.

Me encanta que los planes salgan bien. Fotos de Run Page

Otra vez me invadía una sensación agridulce pero hoy más por la desilusión que puede llegar a tener Alberto al quedarse tan cerca que por mi labor realizada. Hasta el último metro di todo de mi para que lo consiguiera y solo una pequeña flojera final le separó del objetivo.

Otra vez he disfrutado de la bonita experiencia de ejercer de liebre y poder ayudar a los participantes. Hacerlo junto a Javi ha sido un placer. Nos hemos compenetrado muy bien, formando un gran equipo. Dar la enhorabuena a todos esos valientes que se pusieron como objetivo bajar de las 3 horas. Solo el hecho de planteárselo tiene mucho mérito.

Por último, dar las gracias a la organización por volverme a dar esta oportunidad. Me habéis tratado a las mil maravillas y el año que viene nos volveremos a ver aunque dejo una incognita en el aire. El maratón lo ganó Sergio Glaria con el que competí en "IX Media Maratón Estela Navascués". Igual es el momento de participar buscando nuevos objetivos. El tiempo lo dirá...


¡VA POR TI PRIMO!

Tiempo: 03:00:15
Clasifiación: 8
Categoría: 156

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domingo, 7 de abril de 2019

XIII MARATÓN DE ZARAGOZA

Tocaba poner punto y final a una larga temporada de asfalto. Unos meses de mucha exigencia que han conllevado infinidad de alegrías. La mejor manera de terminar era hacerlo en mi cuidad y rodeado de mi gente en la "XIII Maratón de Zaragoza".

Como ya os cité anteriormente, el buen sabor de boca que me dejó mi participación en la "XXXV Maratón de Sevilla" hizo que Fernando y yo decidiéramos alargar el estado de forma hasta Zaragoza, sabiendo las dificultades que conllevaba. Han sido 2 meses muy largos. Veía que haciendo los mismos entrenamientos, los resultados eran peores. Al fin y al cabo, el cuerpo no es una maquina. No puedes estar al 100% durante mucho tiempo seguido. Pese a todo, la ilusión seguía intacta.

La semana antes de la competición, mi mente estaba saturada. He llegado mejor física que psicológicamente. Incluso sentía dolores imaginarios que mi fisio Fernando se encargó de dilucidar. Eran excusas que me ponía, pequeños automatismos defensivos. La mayor ventaja que poseía era mi satisfacción de llegar con los deberes hechos. Mi marca la conseguí en Sevilla y ahora solo tocaba disfrutar.

La mañana amanecía fría, sin previsión de lluvia pero con el mensaje enigmático de "viento moderado". En esta tierra, es difícil descifrarlo. No me importaba. Yo, como corredor, no llego a ser supersticioso pero me puedo declarar un pelin maniático. Así que decidí hacer el mismo ritual que en Sevilla. Me levanté 3 horas antes de la carrera, desayuné y me volví a la cama una horita más. Por otro lado, en vez de ir hasta el guardarropa con la mochila para cambiarme al final, decidí salir directamente desde casa corriendo, transformándolo en el calentamiento previo.


¡Mi sombra solo tiene una pierna!

Fotos, abrazos, saludos, deseos de buena suerte y sin quererlo ya estábamos en primera fila de salida esperando el pistoletazo. Salí fiel al ritmo que habíamos planteado, 3:47. Mi GPS se quedó tarumba los primeros kilómetros, me tenía que fiar de mis piernas. Por suerte, después de tantos entrenamientos de series, he conseguido conocer mis ritmos sin necesidad de mirar el reloj. En seguida, se adelantaron los 3 favoritos: Agustín Moreno y los hermanos Puyuelo. Detrás quedábamos el grupo de mortales.

Siempre lo recalco. Lo mejor de correr en tu ciudad son los gritos de animo que recibes por todos lados. Incluso un compañero me dijo que de donde sacaba tantos admiradores. Será que cundo mucho. Enseguida nos adentramos en la zona de la Expo. Me pareció un autentico laberinto. Recorrido que desorientaba con tanta cinta, era difícil orientar el rumbo. Además, las circunferencias del suelo, al estar mojadas eran un peligro. Pos suerte, duró poco y volvimos a salir a la calzada. 

Con tanto oír mi nombre, me vine arriba y empecé a liderar el grupo de perseguidores. He de decir que era una sensación increíble ir cuarto en mi tierra. Echo la mirada atrás, allá por 2014 cuando me estrené en esta misma carrera y no doy crédito. Con la energía mental rebosando mi cuerpo y las piernas en perfecta conexión, fueron pasando los kilómetros y poco a poco me iba separando de los compañeros.

Con Fernando habíamos planificado la carrera. Sabíamos que a partir del 12 la cosa se endurecía. Seguía en solitario pero sentía el aliento de Ander en mi espalda. Era la parte dura, mi gasolina eran las caras conocidas que me encontraba. Los gritos de Quique, compañero de ANDANDAEH, palabras que salían del interior, denotaban orgullo y admiración. Estos pequeños detalles son los que marcan la diferencia. El mejor GEL del mercado. Fran, el capi, Escorihuela, Chevy, fueron tantos rostros conocidos que no consigo recordarlos todos. No me quiero olvidar de voluntarios y gente anónima, igual de importante. ¡Gracias a todos!


La familia lo es todo

Ya lo siento pero estoy aún muy emocionado. Sigamos con la carrera. Cuando llegamos al Parque Grande, después de una subida que "no jode pero atormenta" como decimos aquí, las piernas empezaban a pesar. Ander olió la sangre y me adelantó. Justo en este momento, nos perdimos y tuvimos que recular para volver a coger la dirección correcta. En este aspecto, tengo que recalcar que había muchas zonas que llevaban a confusión. Corrimos mucho tiempo con una bici de la organización acompañándonos pero aún así tuvimos varios percances. 

Intercambiando papeles, ahora era Ander el que se iba alejando poco a poco. Por suerte, siempre lo tenía a la vista. Posiblemente, fue lo que me salvó. Sin una referencia, no se yo si me hubiera dejado llevar por la fatiga. Me agarré a la ilusión de entrar quinto en la Plaza del Pilar y porque no, a la idea de una posible pájara de mis antecesores. El punto de inflexión se encontraba en el kilómetro 35. Justo cuando salimos a la Z-30 y tenemos que cruzar el río Ebro salvando un desnivel de 400 metros. A partir de ahí, entrada en la ciudad y aguantar como sea.

La verdad que no es un recorrido muy agradable. Hay subidas muy prolongadas, cambios bruscos de dirección y zonas confusas. Esto se arreglaría si los gobernantes pusieran un poco de su parte y accedieran a que la carrera discurra por el centro. El tranvía no es un servicio intocable. En otras ciudades se para unas horas y no pasa nada. Es más, provoca que la prueba adquiera más popularidad y con ello, beneficios económicos. Esperemos que poco a poco, entre todos, vayamos haciendo un Maratón acorde a la gran ciudad en la que vivimos.

Dicha mi propuesta aprovechando año electoral, vayamos al desenlace final. En el 37 accedemos a la zona de la ribera, cruzando el puente de Hierro el público es ya más abundante. Los gritos de - ¡Tricas, venga que tienes al cuarto cerca!-  vuelven a sonar. Mi mente quiere pero mis piernas no dan a más. Querer pero no poder, solo resistir. Sabía que entrando en la calle Echegaray y Caballero iba a estar situada mi familia. No podía reblar. Cuando aún me quedaban unos cuantos metros para llegar, empecé a escuchar gritos que me resultaban muy familiares nunca mejor dicho. Mi madre y mi hermana se desgañitaban. Para ellos también supone una ilusión enorme ver mi evolución. 


Pensando en la táctica. Fotos de Heraldo

Al girar y adentrarnos en la última pequeña subida, la calle San Vicente de Paul, me encontré a Victor Puyuelo en el suelo. Había tenido problemas físicos y tuvo que parar. Cambio de planes, pasaba a estar cuarto y con Ander a la vista. Intenté apretar pero él pensó lo mismo. Solo quedaba un kilómetro y era imposible recortar la distancia. Decidí disfrutar de los últimos metros y de la gente que había a mi alrededor. La entrada a la calle Alfonso con posterior desembocadura en la Plaza del Pilar es muy emocionante. Me paré para saludar a mi familia y disfrutar de la recta final.

Sueño más que cumplido. He terminado cuarto en la carrera más importante de mi ciudad. He sufrido, sería una irresponsabilidad decir lo contrario pero pesan mucho más los momentos alegres. He parado el crono en 02:41:23, para ser Zaragoza estoy más que satisfecho. Sin duda, es uno de los días más bonitos de mi pequeña historia en el atletismo. Todo ha sido perfecto, rodeado de amigos, familia y personas que puedo considerar parte de mi pequeño equipo técnico. Además rematado con una masaje de mi compañero Jose de Trail Running Zaragoza, sin duda, te auguro un gran futuro en esta profesión.

Para seros sinceros, también tengo un sentimiento agridulce. He acabado cuarto, mejor que cualquiera de los pronósticos que me podía hacer. Pero una vez conseguido, piensas que solo has quedado a 50 segundos del podio. ¿Y si hubiera sido más precavido en la primera parte de la carrera? No lo se, solo son pequeñas dudas de un gran soñador. Mientras tanto, pongo punto y final a mi temporada en asfalto y vuelvo a mi querida montaña. Volvemos a las andadas, hacer el cabra, disfrutar de los avituallamientos, deambular en la noche acompañado únicamente de tu frontal. ¡Adiós series, hola cuestas!

¡VA POR TI PRIMO!

Tiempo: 02:41:23
Clasifiación: 4
Participantes que han acabado: 998

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