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jueves, 26 de septiembre de 2024

BACKYARD INFINITE RACE VAL D'ARAN

 Así como quien no quiere la cosa, después de un verano más que movidito, llegó septiembre. Mi radar se volvió a activar y busqué algún lugar donde llenar mi vacío competitivo. Navegando por la red, navegando en internet, navegando yo, te encontré: BACKYARD INFINITE RACE VAL D'ARAN.

Voy a empezar la temporada como acabe la siguiente. Dando vueltas en un recorrido de 6,7 kilómetros hasta que no pueda más. Viajamos desde la Backyard de Benabarre hasta la de Val D'Aran y tiro porque me toca.

En junio me quedé totalmente enamorado de esta desconocida modalidad deportiva para mi. Fue muy exigente, dejándome totalmente exhausto, derrotado y llegando al límite pero como esto de sufrir nos encanta, solo pensaba en volver a repetir. 

Viajé con mi pareja a la pequeña localidad de Salardú del pirineo catalán. Un lugar mágico. La primera impresión es que era un marco incomparable para realizar la carrera. Rodeados de verde, montañas y con un aroma a libertad espectacular.

Las previsiones meteorológicas no eran nada halagüeñas. Se esperaban muchas lluvias. De momento, amanecíamos encapotados pero secos. Lo que viene a ser las mejores condiciones para correr. A ver cuanto nos dura...

La organización pone el polideportivo como zona de operaciones. En este lugar se encuentra tanto la zona de salida y meta, como el avituallamiento y la zona de descanso personal. Después de dejarme todo mi material minuciosamente organizado, ya estoy listo para empezar. Lo reconozco, tengo un toc con el orden pero si veo todo en su sitio, mi mente estará más tranquila y por ende, mi cuerpo responderá mejor.

A las 9 da comienzo la aventura. Como siempre, me dejo llevar por la emoción y pongo un ritmo alto siguiendo al primer corredor. Me digo que esta vuelta será de reconocimiento y luego ya iremos ajustando los tiempos. Nada más empezar me doy cuenta que no va a ser un día nada fácil. Salimos directamente subiendo una cuesta por el pueblo para desembocar en otra aún más exigente, ya pisando camino. Volvemos a Salardú y de ahí una rápida bajada hasta el vecino pueblo de Unha. Lo cruzamos siempre en ligero ascenso para salir a un camino que nos unirá con la tercera localidad: Gessa. Aquí daremos unas vueltas por sus calles para cerciorarnos de su belleza para volver al pueblo inicial. En la mencionada Salardú cruzaremos un bosque con bajada trepidante y puente colgante incluido. Llegaremos al parking del polideportivo. Con la miel en los labios, nos desvían para hacer un último bucle por su casco histórico y por fin, llegamos a meta.

Disfrutando. Fotos de la Organización

Primera vuelta completada en unos 40 minutos. Ponemos nota. Nivel de dureza: 8. A partir de ahora habrá que gestionar fuerzas. Saber donde andar y en que lugar apretar. Es todo estrategia. No hay que dar puntada sin hilo si no quieres pincharte y acabar antes de tiempo.

La segunda y tercera vuelta las invierto en marcarme parciales. 7 minutos el principio de la subida por el camino. 20 al llegar a Gessa. En 36 minutos debo pasar por el puente colgante y en unos 44 llegar a meta. De esta manera voy sabiendo si estoy llevando un ritmo correcto y además, tengo 15 minutos para descansar.

El tiempo fue aguantando bien hasta el final de la sexta vuelta. Ya empezaron a hacer acto de presencia las primeras gotas. De momento no les temo mucho, me aprovisiono con un chubasquero pero apenas me lo pongo. Me da mucho calor y la lluvia no es muy persistente. Llego a meta, es la hora de comer. La organización nos deleita con unos macarrones con queso y tomate que me saben a gloria bendita. Me había preparado mi propio arroz, lo guardaré para más adelante. A lo que nos preparamos para salir, la tormenta nos está esperando.

La competición cambia completamente. Me visto para la ocasión y salimos a la guerra naval. A los 5 minutos ya estoy empapado completamente. El impermeable que debía ser "el bueno", está totalmente calado. Llego al pabellón como una bayeta pasada de uso. Lo bueno de estar bajo techo es que te puedes quitar la ropa y secar el cuerpo mientras estás descansando. Si nos llega a salir el día así en la Backyard de Benabarre, hubiera sido un problema muy grande.

Disfrutando mojado

Nos pegamos 3 horas bajo un manto de agua constante. Es tontería cambiarme de ropa porque al momento iba a estar calado otra vez. Además, la bajada que da al puente colgante se ha convertido en un lodazal. Es extremadamente peligrosa. En una curva, salí recto y gracias a un árbol que me paró sino acabo en el rio. Mientras mis extremidades se van arrugando cada vez más, pido clemencia al dios Zeus. Parece que me hace caso y nos da un respiro. Dejamos chubasquero a un lado y lo cambiamos por un fino cortavientos.

En la siguiente vuelta noto dolor en mis plantas del pie. Es la misma sensación que sentí en la Ehunmilak en la que al final me tuve que retirar. Llevaba los pies tan ablandados que se me estaban empezando a agrietar. ¡PELIGRO! Por suerte, en esta modalidad tenemos la posibilidad de revertir la situación. Cambio de calcetines y zapatillas. Pies secos, pies contentos.

Cuando llevamos 9 horas de carrera (60km) empieza el modo nocturno. Es hora de que salga a jugar el factor mente. ¡Calienta que sales! Ahora es más importante el cerebro que las piernas. ¿Seré capaz de gestionarlo bien?

Con la caída del sol y el terreno en peores condiciones, los ritmos bajan. Cada vez hay menos tiempo para descansar. Voy hablando con varios compañeros para hacer las vueltas más amenas. Se ha quedado una noche muy buena. Aunque haya bajado la temperatura no es un problema. Al descansar en un sitio cerrado no te llegas a quedar frío. 

Otro de los bastiones en este tipo de competiciones es la compañía. Saber que al final de cada vuelta te está esperando una persona es indispensable. La persona que me aguantaba pacientemente a mi no podía ser mejor. Mi pareja, armada de paciencia, me recibía con una sonrisa y el más cálido de los arrumacos. El acompañante te anima, te mantiene entretenido y no te hace pensar de más. En estos lares, pensar, lo menos posible.

Nos plantamos en la catorceava vuelta (94km). Mi mente se empieza a desmoronar y lo peor de todo: Mis parte intimas. El escozor empieza a ser TOP. Llevar tantas horas mojado no está ayudando nada. Me impregno en vaselina y polvos de talco cada poco tiempo. ¡Lo intento todo! Es mi talón de Aquiles en las carreras de ultrafondo. Siempre lo sufro y no consigo encontrar la solución. ¿Algún sabio consejo en la sala?

Disfrutando del paisaje

Llegamos a la 15. Mi récord está en 17. Está tan cerca y a la vez tan lejos. Quiero pero no puedo. Me resigno. No puedo más. La que está decidida a no abandonar es mi chica. Me insiste, usa audios de mi familia para convencerme, se enfada, me hecha la bronca. Pasa por todas las fases posibles para hacerme cambiar de opinión pero yo lo tengo más que decidido. Cuando apenas quedan 2 minutos, hace la última intentona: - ¡Yo no te voy a acompañar a ver como dices que abandonas! -. Y se sienta alejada de mi. ¡Ostia, esto va en serio! - Pienso en mis adentros. Cabreado como un mono digo: - ¿Quieres que corra, pues corro? -. Me pongo los manguitos y salgo resignado a la línea de salida.

Es fundamental tener a alguien así a tu lado para no dejar que te rindas cuando sabe que aún puedes dar un poco más. También es inevitable enfadarte sin sentido. Como si fueras un niño. Llevas 15 horas corriendo sin parar y el cerebro lo tienes hecho una esponja. Es como dicen en el fútbol, lo que pasa en el campo, se queda en el campo. Fuera, todos tan amigos. En nuestro caso, fuera es todo AMOR.

Como puedo hago la vuelta 16, bajando los ritmos considerablemente y compartiendo camino con Aritz Vazquez. Después de dos experiencias en Backyard he aprendido que no todo es lo que parece. Los corredores que parecen más fuertes las primeras horas, se acaban evaporando. Por contra, los que pasan desapercibidos son los mejores estrategas y los que se llevan la gloria. Llevaba observándolo en el polideportivo y sin duda era uno de mis favoritos. A estas alturas solo quedábamos 8 en liza.

Acabo la vuelta 16 y decido sacar la bandera blanca. Me rindo. Mi pareja después de verme destrozado la hora anterior, también parece estar de acuerdo. Me he quedado a 2 horas de superar mi mejor marca. Parece poco tiempo y asumible  pero creerme, no podía más. El desnivel acumulado (3100+), la meteorología y el estado de forma me han vencido. Conmigo se retiran varios compañeros. Solo quedan cuatro. Auténticos titanes que van a luchar hasta el final mientras yo, tieso como un palo, me retiro a mis aposentos.

Al final, mi apuesta fue la correcta. Aritz se llevó la victoria con 23 vueltas. Me encanta esta modalidad por la incertidumbre del resultado. En otros deportes puedes imaginar por donde van los derroteros. Aquí todo puede pasar pero con el tiempo te vas dando cuenta de como es la mejor manera de hacerlo. Me queda mucho que aprender y por supuesto que voy a intentar seguir mejorando. Algún día llegaré a las 24 horas. Lo prometo.

Dar la enhorabuena a la organización y voluntarios. Gente muy joven y con muchas ganas. Nos han tratado de maravilla y han creado todo un carrerón. Os auguro un futuro brillante. Tenéis una zona increíble y con vuestra pasión, solo os pueden pasar cosas buenas.

Por mi parte, cierro las carreras de ultrafondo (Igual cae un 24 horas, depende si me deja mi entrenador). Empieza la dura rutina del maratón. Cada vez somos más veteranos y tenemos menos margen de mejora pero disfrutamos intentándolo. Seguiremos rascando segundos mientras podamos.

¡GRACIAS PRIMO, VA POR TI!

Tiempo: 16:00:00
Clasificación general: 5

Kilómetros realizados: 107

                                              BANDA SONORA DE LA CARRERA










lunes, 29 de abril de 2019

VII Mut Montsec Ultra Trail (98km 6000 D+)

Acabada la temporada de asfalto, tocaba fijar nuevos retos enfocados en la montaña. Ha sido una primera parte del año llena de alegrías, con mejor marca personal en el "XXXV Maratón de Sevilla" y un cuarto puesto en el "XIII Maratón de Zaragoza" pero siendo realistas, tenía ganas de volver a disfrutar de la naturaleza y la libertad que te da competir en carreras de trail. Como soy un poco burro, quise cortar por lo sano. Empezar a lo grande en la "Mut Montsec Ultra Trail".

Solo habían pasado 3 semanas de mi participación en Zaragoza. Entre medio, una semana de descanso, la festividad de Semana Santa y un maravilloso turno de noche. El resultado, solo 3 días de entrenamiento con desnivel. Así me presentaba en la linea de salida, con poco bagaje de monte en mis piernas pero con una solida base de kilómetros acumulados.

La carrera se celebra en Áger (Lerida) en el prepirineo catalán. Los días anteriores había planeado la carrera según el recorrido de otras ediciones. 48 horas antes, nos dimos cuenta que había cambiado. Ahora se hacía en orden inverso y eliminando una de las partes más emblemáticas de la zona: Las pasarelas de Montfalcó. Diversos motivos llevaron a ello. El más importante, la seguridad del corredor. Se debía pasar de noche y podía ser muy peligroso. Conociendo la ruta, aplaudo la decisión de la organización pero recomiendo encarecidamente a todo amante de la naturaleza (Que no tenga vértigo) visitar este paraje espectacular. Aquí os dejo un enlace para que os deleitéis:


Al eliminar esta zona, el desnivel era menor. No hay mal que por bien no venga. La salida se daba a las 23:00. Por delante teníamos 8 horas nocturnas así que mi estrategia era ir tranquilos mientras durará la oscuridad para luego, con el tanque de energía lleno, apretar lo que se pudiera. Tenía que ser consciente que era mi primera carrera de la temporada. Ser lo más cauto posible.

Arrancábamos desde el interior de la Colegiata de San Pedro. Se respiraba un áurea especial bajo el embrujo del edificio, acompañado de luces y música de alto voltaje. Una curiosa mezcla. 

Empieza la carrera, los primeros kilómetros son por una tranquila senda para ir entrando en calor. A las primeras de cambio, el primer contratiempo. Fiel a mi torpeza, no revisé bien las pilas del frontal, dándome cuenta en carrera que éstas estaban medio gastadas. No veía casi nada. Intentaba seguir la estela de algún corredor para aprovecharme de su luz pero enseguida me descolgaba. Tenía que estar muy atento al inestable terreno para no caerme. Corría más lento y además, no llegaba a orientarme bien. La señalización no la conseguía encontrar, provocando que me perdiera en varias ocasiones. ¡Vaya papeleta! Eran 16 kilómetros hasta el primero avituallamiento, ahí se encontraba mi salvación.

Perdido en la noche. Foto de Jordi Rullo

Llegados a él, se hizo la luz. Cambié las pilas del frontal y todo empezó a mejorar. Menudo alivio, ahora solo quedaba cruzar los dedos y que las nuevas pilas me duraran hasta el amanecer. Después de lo experimentado, mi precaución subió aún más. Me junté a una grupeta de corredores encabezada por un chico con el pelo muy largo y sujeto con una cinta. En las bajadas iba muy precavido así que me pareció un perfecto compañero de viaje. Además, me recordaba muchisimo a mi amigo Penumbra. Me imaginaba que era cualquiera de esas mil noches que hemos pasado juntos, yendo del Crápula a la Zeta. Las noches en carrera son muy largas, hay que buscarse distracciones para que pasen las horas más rápido.

Aunque en el recorrido quitaron las pasarelas de Montfalcó, el Congost de Mont Rebei seguía presente. Se trata de un desfiladero en el que está excavado en la roca un camino de apenas metro y medio de ancho. A un lado 500 metros de caída y al otro una cuerda en la que agarrarte. Por suerte, ya conocía la zona y la oscuridad te impedía ver el precipicio. Como se dice en mi tierra: -Iba con el culico prieto -. Este tramo duró poco y acabado, tocaba afrontar la primera subida exigente.

La ascensión es muy llevadera pero mis problemas con la orientación seguían intactos. La señalización con los banderines era un poco escasa, provocando que me alejara del camino correcto en varias ocasiones. Mis compañeros eran más avispados y gracias a ellos volvía a la senda correcta. Así fueron pasando las horas, disfrutando del caldo en los avituallamientos y sufriendo con la bajada de temperaturas. Los días de antes, planificando la parte nutricional con Patricia, nos alegramos al ver que había tortilla de patatas con pan de payés. Me imaginaba una jugosa tortilla casera hecha por los voluntarios pero la realidad fue que era precocinada. Como soy un mandado, me la comí igual y porque no decirlo, la disfruté como si fuera recién hecha.

El amanecer me pilló en una zona espectacular. Descendiendo por un bosque mientras se veía el pantano de Terradets y bajo la imponente presencia de los Pirineos. Seguro que todos los corredores pensáis igual. El momento en que se hace de día en una carrera es importantísimo. Es reconfortante y liberador dejar la noche atrás. Te llena de energía y la mente se limpia de todo pensamiento negativo.

Así me presenté en el kilómetro 60, en el avituallamiento donde se encontraba la bolsa de vida. En muchas carreras, esta parte coincide con una localidad. Hay un local donde poder cambiarte y comer relajado. En esta ocasión, era en mitad del camino, comiendo de pie y cambiándote ahí mismo. En estos detalles también radica la dureza de la prueba. Después de aprovisionarme, poníamos rumbo a la parte más dura del recorrido.

Pasarelas de Montfalcó
Unos primeros kilómetros por asfalto. Para los más puritanos, seguro que maldijeron esta zona. Para mi, supusieron un alivio. Acabado éste, nos introdujimos en un bosque. Aquí me agrupé con otros 2 corredores después de mucho tiempo en solitario. Una subida agradable que era el preludio de lo que nos íbamos a encontrar: Las 100 curvas.

Ante tal nombre, no puede deparar nada bueno. En la charla técnica nos dijeron que si estábamos aburridos, las contásemos. Yo, a la tercera ya me había perdido. Una subida constante de 100 curvas. Me río yo del Tourmalet. Empiezas ascendiendo y parece asequible pero en cuento llevas unos cuantos giros, se vuelve mareante. Parece que no termina nunca. Al final , acabas divisando una ermita y suspiras aliviado. Al final de la subida se encuentra un avituallamiento con únicamente unos bidones de agua. Al ver el edificio gritas - ¡Aleluya! -. Pero nada más lejos de la realidad. Las curvas siguen y la ermita queda atrás. Aún quedan 40. Recalcar que la construcción sobre una roca es impresionante, agudizándose más su belleza según se va alejando.

Acabada la ascensión, donde casi pierdo la cordura, todo lo que estaba por venir tenía que ser más asequible. En la charla nos informaron que la última subida era peor. Después de las 100 curvas, no me lo podía creer. Parece que solo hago hincapié en las subidas pero los descensos son parte importante de las carreras. En la que nos atañe, es el festival de las piedras. Un terreno muy inestable, lleno de piedras sueltas que pusieron a prueba mis tobillos. Si le sumamos mi técnica nula, el resultado fueron torceduras varias y dedos magullados. Me recordó a la "Ultra Trail Guara Somontano". 

En el penultimo avituallamiento me dijeron que iba el 12 en la clasificación. No me lo esperaba pero me sirvió para afrontar la última subida con un aliciente extra. ¿Porque no intentar ser top 10? Manos a la obra. En el horizonte tenía un corredor. Ya tenía un objetivo. Poco a poco me fui acercando a él hasta que conseguí enlazar. Los últimos kilómetros de ascensión eran por una pista. Era más alto y sus zancadas más grandes, se me fue alejando otra vez. Conseguí contactar justo en el último avituallamiento. Aquí ya solo quedaban 7 kilómetros de bajada.

Gloria bendita. Fotos de Carlos San Pedro
Fuimos juntos por la pista me dijo que yo iba muy rápido. Me fui alejando hasta llegar a una senda técnica. Aquí me volvió a adelantar. Estaba claro cuales eran nuestros puntos fuertes. Volvimos a pista y al cruzarnos nos reímos. Sabía que hasta la meta iba a ser este terreno. Aproveché mis cualidades en llano y me puse a ritmos de 4'. Es curioso como después de 95 kilómetros, el cuerpo puede responder así. 

En esta pista enlacé con otro corredor. Por respeto, me puse detrás de él con la idea de no adelantarle pero me dijo que pasara. Accedí encantado a su invitación y con ello, a la decima posición. Es solo una anécdota pero me hacia ilusión. Paré el cronometro en 14:35:15, casi 6 horas menos de lo que me había planteado. Es cierto que el desnivel no era el fijado en un principio pero las sensaciones han sido buenisimas. La idea de reservar fuerzas durante la noche fue todo un acierto.

La carrera me ha parecido muy dura por su terreno empedrado y las bajadas técnicas, mi talón de Aquiles. Visualmente es preciosa. Una pena pasar de noche el congost de Mont Rebei porque las vistas hubieran sido espectaculares. Por parte de la organización, felicitarles por la carrera. Siempre muy atentos al bienestar del corredor, esperándonos uno a uno en meta y avituallamientos para ver nuestras sensaciones. Por poner una pega, la señalización nocturna podría estar un poco mejor y eché en falta una camiseta técnica de obsequio para tener de recuerdo como en las demás Ultras. 

Empieza la temporada de montaña a lo grande. ¡Disfrutemos de lo que está por llegar!


!Va por ti PRIMO! 

Tiempo: 14:35:14
Puesto: 10
Participantes: 74


                                             BANDA SONORA DE LA CARRERA

lunes, 11 de marzo de 2019

CineRunner: 25 HORAS


Título Original: 25 Horas
País: España
Año: 2017
Dirección: Víctor Baena
Guión: Rocío González
Duración: 59 min. 


GÉNERO: Documental. Superación. Atletismo. Trail Running


SINOPSIS: Es un documental de retos y superación protagonizado por Mariano Navascués. Sin tener hábitos y rutinas de un deportista, afrontó su primera carrera de montaña de ultra distancia (102 kilómetros y 6100 metros de desnivel positivo) en la Ultra Trail Guara Somontano de 2015.


LO MEJOR: Es diferente al resto. Estamos siempre acostumbrados a ver documentales deportivos que se centra en grandes figuras, deportistas de élite. Esta vez está enfocado desde el punto de vista del corredor popular. 

Nos sentiremos más identificados con sus vivencias, anécdotas en carrera y todo el sufrimiento y sacrificio que conlleva para una persona normal afrontar una carrera de estas características. 

Personalmente, me ha encantado poder ver a tanta gente conocida. Soy de Aragón, corredor aficionado también. Si sois corredores los que me estáis leyendo, lo entenderéis. En este tipo de pruebas se crea una camaradería especial, difícil de explicar. Además, siempre solemos ser los mismos locos en todas las lineas de salida por lo que coincidimos muchas veces.


LO PEOR: Es una pena que casi no haya imágenes nocturnas. Durante estos tramos es donde se forja la verdadera fuerza mental del corredor de montaña. Horas y horas en absoluta oscuridad, acompañado únicamente por el haz de luz de tu frontal.



RESUMIENDO: No puedo ser imparcial ya que Mariano Navascués además de ser un gran comunicador, es compañero de trabajo y un tío GENIAL. Si eres corredor de montaña, de esos locos apasionados de las largas distancias. Te pones alarmas para estar atento a la apertura de inscripciones. Se te ilumina la cara solo con ver caldo caliente en un avituallamiento. Acabas diciendo: ¡Está va a ser la última vez! pero que al día siguiente, cuando desayunas con tus amigos, ya estás enfrascado en un nuevo reto. Si cumples todos estos requisitos, sin duda, te gustará.




jueves, 4 de octubre de 2018

ULTRA PIRINEU (110 km 6800 D+)

Se acabó el verano. Atrás quedan aquellos días de excesos en los que la única preocupación era no deshidratarme y no precisamente de agua. Vuelve a arrancar una nueva temporada. Mi cuerpo y mente aún no están preparados, sin embargo, aquellas inscripciones que hacemos al principio de año, aparecen cuando menos te lo esperas. En mi caso, emergió en el calendario la Ultra Pirineu.

Es una carrera de 110 km y 6800 desnivel positivo que transcurre por el pirineo catalán, con llegada y salida en la localidad de Bagá. Es una de las pruebas más emblemáticas y este año celebraba el décimo aniversario. Un servidor tenía que estar presente aunque mi estado de forma dejara mucho que desear. Por esta última razón, no había preparado la prueba ni con Patricia, mi nutricionista ni con Fernando, el fisioterapeuta que me arregla el chasis antes de todas las carreras. Estaba solo ante el peligro.

Al ser una prueba tan popular, tienes la fortuna de coincidir con los mejores atletas del momento. En la linea de salida te podías encontrar a Jordi Gamito (Tercero en UTMB), Javi Dominguez (Ganador de Tor des Geants) y Zaid Ait Malek (Campeón de España en Carreras de montaña). Este último, después de 12 años en España, lo quieren extraditar, por eso, uno de los lemas de este año es #Zaidsequeda. 

La parte negativa la encuentras en la gran cantidad de participantes. Los primeros 14 kilómetros son en constante subida hasta acumular un total de 2000 metros positivos. Se hacen unos tapones increíbles. Vas en constante fila india. En mi cabeza retumbaba todo el rato la melodía de los Lemmings. ¿Os acordáis? Eramos clavaditos. 


Descender no es descansar. Foto de Racephotos Sport

Después del primer sofocón, me di cuenta que mis fuerzas estaban justas. A mi me gusta siempre competir. Salir fuerte y luego aguantar como pueda. Esta vez el papel era diferente. Había que cambiar de chip. Iba a tomar la estrategia de Nibali en la Vuelta Ciclista a España. Me lo iba a tomar como una acumulación de kilómetros, en plan entrenamiento pero sin renunciar a dar espectáculo si lo ocasión lo permitía.

Cuando ibamos a llegar al punto más alto de la carrera, el refugio de Niu (2500m), vi que la última subida estaba abarrotada de público animando a los corredores, los cuales llegaban andando a duras penas. Aquí vi mi oportunidad para liarla un poco. Cuando llegué a la altura de la gente, empecé a acelerar como si de la meta se tratase. La gente enloqueció. Llegué con el corazón en la boca pero con la satisfacción de divertir al personal.

El primer gran escollo de la carrera estaba superado, ahora tocaba una larga bajada, con sus respectivos repechos, hasta Bellver (40 km). En este avituallamiento es imprescindible reponer energías, te espera un tramo de subida dividido en 3 fases con una duración de 25 km. Los dos primeros tramos se me hicieron bastante asequibles, llevaba un ritmo vivo y constante. Todo cambió al llegar a Aguiló (61 km). Me dijo un compañero que me abrigará, en esta zona hacía mucho viento. Me puse la térmica y empezamos a ascender. Habíamos dejado atrás la arboleda y avanzábamos por un pedregal sin resguardo alguno. De repente, era como si llevará cemento en las zapatillas. Llevaba un caminar muy pesado. La primera gran pajara del día apareció. En estos momentos, solo queda centrarte en tus pisadas y esperar a que pase el bache. Para mas inri, al llegar a la cima, se me acabó la batería del reloj. Sabía que quedaban 10 kilómetros de bajada hasta Gósol (74 km) pero me impacienta un poco no saber cuantos voy avanzando.


Ascender es sufrir. Foto de Racephotos Sport

Después del interminable descenso, al llegar al avituallamiento me espera la bolsa de vida. Tocaba cargar el reloj y cambiarme de ropa. Aunque parezca una tontería, esta acción te inyecta energía, tiene un efecto placebo. Si a esto le sumamos la presencia de mis padres, se puede decir que estaba como nuevo (es un decir...) Además, viendo el perfil de la carrera, lo que quedaba era "coser y cantar".

Iluso de mi, no era consciente de lo que me esperaba. Al poco de retomar la carrera, hubo que sacar  el frontal. La noche hacia acto de presencia y fue en ese mismo momento cuando se empezó a torcer la cosa. La oscuridad me cayó como una losa. La subida del refugio de Gresolet (88 km) que parecía una pequeña tachuela, se me atragantó más que cualquier otra anterior. Al llegar al avituallamiento de Vents (96 km) un corredor dijo que aún quedaba la "matahombres", palabras que no me ayudaron en absoluto. Tiré de un gel viniendo la que se me venía encima.

Embravecido por el mejunje, empecé a ascender el último pico que me separaba de la meta. Por sorpresa, vi que tenía que cruzar un río con bastante caudal pero no solo una vez. Varias fueron las ocasiones en que tuve que hacer malabarismos entre las piedras para no caer al agua. Sumando la poca visibilidad, este tramo se volvía muy peligroso, aunque tengo que reconocer que me pareció bastante divertido, saltando como Pepito Grillo de roca en roca.

Cuando haces cumbre, no es hora de festejos, aún te quedará un pequeño repecho de 20 minutos. A partir de ahí, 10 km descendiendo hasta llegar a Bagá. Ya no tenía ganas de correr pero era más grande el ansia por llegar que el dolor de piernas por lo que puse la directa junto a otro compañero que estaba igual de harto que yo. Varias fueron las anécdotas que me hicieron parar: Alumbrar a un compañero que se había quedado sin batería en el frontal, otra corredora con urgencias estomacales pidiendo pañuelos y por último, Graziana, con la que coincidí gran parte de la carrera y que acabó vomitando. Estábamos todos al filo de nuestras fuerzas. 

Para rematar, al llegar a una carretera creímos haber llegado pero un aficionado nos dijo que aún faltaban 5 kilómetros, la mayoría por asfalto. ¡Jaque mate! Al final llegué a meta en poco más de 20 horas. Con la satisfacción de haber acabado pese a mi poca preparación. Soy consciente que esta carrera si hubiera sido en primavera, la habría hecho en bastantes menos horas. Pero hay que ser consecuentes y pensar que todo suma. He podido participar en una de las carreras más importantes de España y con eso me quedo.


Pero al final tienes recompensa. Foto de Racephotos Sport

No quería acabar sin dar las gracias a mis padres. Esta vez hicieron un esfuerzo extra acompañándome, viéndose obligados a madrugar y trasnochar más de la cuenta. Encima lo primero que me preguntaron fue ¿Cuando tenemos la siguiente? Esto si que son "groupis" y no los de los Rollling Stones.


!Va por ti PRIMO! 

Tiempo: 20:22:26
Clasificación general: 178

Participantes que cabaron: 576

                                     BANDA SONORA DE LA CARRERA




 RECOMENDACIONES
  • Donde dormir: Hostal La Neu, en Castellar de N'Hug. Tu ve que dormir aquí porque ya estaba todo ocupado en Bagá y tuve mucha suerte. A parte de estar muy bien, con una gran desayuno incluido, en este pueblo vivió el gran KILIAN JORNET.
  • Donde cenar: Hostal la Muntanya, en el propio Castellar. Tienen un menú que no han modificado desde que lo crearon sus abuelos, fundadores del hostal. Calidad, cariño y cantidad perfectos para afrontar una Ultra. 
  • Que visitar: El nacimiento del río Llobregat. Es un rincón muy bello donde poder disfrutar de la naturaleza




martes, 10 de julio de 2018

Camino de Santiago Corriendo

Jaca - Artieda (42,6 km)

Empiezo a las 8 de la mañana. He descansado muy bien. Por suerte, he dormido solo en mi habitación y eso se nota. No tienes que lidiar con ronquidos y ruidos varios. Por la noche había estado lloviendo. En cambio, la mañana amanecía despejada y soleada. Se presagiaba un gran día para caminar....

Enseguida me di cuenta que no iba a ser tan espectacular como ayer. Íbamos bordeando continuamente la carretera. Incluso la teníamos que cruzar en varias ocasiones. Ésto ya me recuerda más a las etapas que había experimentado.

Para los que salís de Jaca, tener en cuenta que hay 15 kilómetros sin fuentes hasta Santa Cilia de Jaca. Son los primeros de la etapa pero no está de más ir prevenido.

A punto de llegar a Puente la Reina (21,4 km) te encuentras con la parte más bonita del día. Un bosque flanqueado por cientos de mojones que le dan un aura especial.


El Reino de los Mojones

Este momento mágico era la calma que precede a la tormenta. Cuando llegué a Puente la Reina todo se torció. Crucé el nombrado puente en busca de una tienda. Compré jamón y me paré a tomar una cerveza. Una vez acabado el descanso, proseguí mi marcha siguiendo las flechas amarillas que cruzaban el pueblo, una en cada señal de tráfico. Tenía que ir por el arcén de la carretera, con la inseguridad que eso conlleva. A la altura de un refugio de pescadores, las flechas indicaban coger un sendero. ¡Que alegría! Era por la sombra y en bajada. Empecé a correr alegremente hasta que después de 2 kilómetros me encontré de lleno con el sendero cortado en un desfiladero directo al río Aragón. ¡No me lo puedo creer, que está pasando!

Totalmente bloqueado, saqué el GPS del móvil para buscar mi posición. Efectivamente, estaba alejado de la ruta correcta. Lo peor de todo, es que al otro lado se divisaba Arrés, mi siguiente parada. Pensé en cruzar el río pero hice caso a los sabios consejos de "Dúo de Supervivientes" y opté por deshacer lo andado. Resultado: 12 kilómetros de propina.

A partir de aquí ya fue todo negativo. Aunque ya he corrido muchas veces distancias largas y estoy acostumbrado, la mente es muy poderosa. Cuando dice que NO, es imposible revertirlo. Alternaba caminar con pequeños arranques de "orgullo" pero duraban poco. Además, nos habíamos introducido en las horas más calurosas del día y no se divisaba ninguna sombra. 


El Gran MOJÓN

Pasado Arrés, me embarqué en una infinita recta, que para añadir más guasa al asunto, estaba llena de carteles indicándome: Modere su velocidad. Apenas me quedaba agua y no sabía cuando iba a encontrar. Para contrarrestar tan mala suerte, apareció en el camino un coche que entraba en una finca. ¡SALVADO! Me rellenó el botellín y a seguir.

Así fueron pasando los kilómetros hasta divisar Miones. Después de haberme refrescado la cabeza varias veces al pasar por el río, apareció la fuente de San Martín. Estaba tan fresca y tenía tanta sed que creo que tuve una sobrehidratación. Tenéis que tener en cuenta que tendréis 15 km entre las 2 localidades y el único sitio donde podréis beber es éste.

Con la tripa hinchada y sudando la gota gorda, llegué a Artieda. Nada más cruzar el cartel de bienvenida, me metí en un parque infantil y me deje caer al suelo. Misión cumplida. Una vez repuse energías, me dirigí al único albergue del pueblo. Tiene un horario de 11:00 a 16:00 y de 19:00 a 22:00 pero no os preocupéis si llegáis a otra hora, te podrás hospedar igualmente y más tarde pagar (10€) a los dueños. 


Vigilantes del Camino

Aquí ya se respira más el ambiente del Camino. Me junto con varios peregrinos para cenar y empiezan a aparecer las curiosas historias de cada uno. En la mesa estamos un paracaidista militar belga, un psicólogo jubilado y yo. La conversación se torna muy interesante cuando éste último nos empieza a explicar que los dolores que muchos peregrinos tienen en los pies, no es por el esfuerzo del camino en si, sino porque tienen problemas sin resolver en su vida personal. Da a entender que todo peregrino que tiene ampollas u otro dolor, el verdadero motivo por el que ha emprendido el Camino no es el que cree sino otro más profundo, una relación personal que se tambalea. Enseguida, el otro compañero le pregunta que él tiene dolores en la espalda y a que se debe en realidad. La cena no puede estar más entretenida. No obstante, se me queda una pregunta revoloteando en mi mente. Mi motivo de hacer el Camino es deportivo y no me duele nada de momento. ¿Tendré algún motivo oculto que no he descubierto?

Quiero remarcar la cena (10€) que nos ofrecen, me parece deliciosa. Igual es porque suelo comer de supermercado cosas sencillas y me las preparo luego en el albergue, entonces cuando ceno de verdad lo ensalzo demasiado pero creerme,  esa lasaña tardaré tiempo en olvidarla.

Decido poner punto y final al día mientras leo en la pequeña biblioteca que tienen en el albergue de este bonito pueblo. Artieda, un ejemplo de lucha y dignidad donde sus vecinos llevan peleando bastantes años para parar el recrecimiento del embalse de Yesa, defendiendo su tierra a capa y espada.

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Camino de Santiago corriendo

Etapa 1: Somport - Jaca (30,5km)

Tienes varias opciones para empezar el Camino de Santiago Aragonés. En mi caso me trasladé en autobús a Jaca y me hospedé en el albergue de peregrinos (11€) para al día siguiente a las 8:25 de la mañana trasladarme a Somport en otro autobús (2,75€) donde empezaría la ruta.


El Camino Aragonés tiene muy pocas visitas anuales. Hay que recalcar que es el camino original que unía Francia con Santiago pero con el paso de los años, los gobiernos aragoneses han ido descuidando este patrimonio hasta los que es ahora, 1000 visitas al año. Es una pena porque es de una belleza incomparable y sería un gran propulsor de la zona. Lo que os he contado viene a colación porque estamos en el albergue apenas 5 personas cuando caben 32. Lo que no ha cambiado con respecto a otras etapas es el haber sido el último en despertarme. ¡Es una gozada esto de hacerlo corriendo!



Disfrutando como un enano
Una vez llegué a Somport, me ajusté la mochila y a buscar la primera flecha amarilla. Ésta se encuentra al lado del albergue Ayssa. Andarás 4 metros por la carretera y ya cogerás un desvío directo al monte. Es un lujo empezar por unos senderos así, descendiendo por verdes laderas bajo la atenta mirada del Pico Aspe (2640 m), entre otros.

Al salir de Somport (1668 m), casi todo el terreno es en bajada donde puedes dar rienda suelta al jabalí que llevas dentro. Es una etapa muy amena ya que tienes los pueblos muy seguidos. El primero en hacer acto de presencia es Canfranc Estación. Me trajo "gratos" recuerdos, aquí es donde finalizó mi rocambolesca aventura en la Senda de Camille. 


El tramo que une las 2 Canfranc (4,4 km) es espectacular. Vas paralelo siempre al río Aragón, zigzageando por bosques cerrados y de vez en cuando te encuentres con pequeños regalos en forma de cataratas o pozas. Me dan unas ganas increíbles de sumergirme pero lo dejaré para otro momento.



¡Todo un lujo!


Una vez abandonas esta última localidad, ya pierde un poco su encanto el paisaje pero entonces recuerdo etapas llanas de Palencia o Burgos y mis ojos se vuelven a iluminar.

Cuando pasas Villanúa (15,8 km) estar atentos a la sindicaciones. Yo iba paralelo al Ecoparque  el Juncarral y casi no me doy cuenta de la bifurcación que marcaba cruzar al otro lado de la carretera. Salvo este incidente, que fue despiste mio, tengo que decir que la señalización es perfecta. No me la esperaba así, sabiendo de la poca afluencia de peregrinos. Muy gratamente, me equivocaba. Está marcado continuamente por flechas amarillas, marcas del GR, conchas y señales con información, entre ellas, las de la Ruta del Santo Grial. Es una ruta circular de 155 kilómetros que prometo hacer en un futuro no muy lejano. Lo que más me gustó son las placas de metal que hay al principio de cada pueblo. En ellas te explica un poco su breve historia, la relación con el Camino de Santiago, los kilómetros que te faltan para llegar y sobretodo, la distancia hasta el siguiente núcleo rural.



Ya queda menos...

Después de atravesar la bonita localidad de Castiello de Jaca (22,6 km), solo queda el tramo final. Cuando ya se empezaba a vislumbrar los primeros edificios, aparece la única cuesta del Camino. No os asustéis, en cuanto lleguéis arriba, os estará esperando Jaca y un parque con su correspondiente fuente. 

Esta vez decido quedarme en el otro albergue de peregrinos que hay, Casa Mamre (11€). Como dice mi madre: - Hay que dar de ganar a todos-. Es un albergue muy grande pero también pensado para otras actividades por lo que el ajetreo por el día es constante. No me importa, lo prefiero a la soledad de otros.


La tarde la disfruto paseando por Jaca y aprovechando que es fecha de mundial, viendo algún partido de fútbol. Grato recuerdo me deja el Restaurante la Campanilla que bajo su eslogan "Patata y caña, la mejor de España", me invita a pasar y razón no le faltaba. Buena ración de hidratos para finalizar la jornada.



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domingo, 29 de abril de 2018

Nafarroa Xtreme (68km 4000 D+)

Esta es la historia de un chico que se encontraba solo frente a su ordenador el 1 de abril. Justo era el día que acababan las inscripciones para "Nafarroa Xtreme". Las horas pasaban muy rápido y se acercaban las 12 de la noche. El chico dudaba entre hacer un click o no. -¿Que hago?- ¿Nos aventuramos?- se debatía en un mar de dudas. Al final, las ganas pudieron a la razón, como otras tantas veces y acabó añadiendo su nombre en la lista final. Ese chico era un servidor.

Mis dudas se debían a que también voy a participar en "Penyagolosa Trails", dentro de 2 semanas. Puse los pros y los contras en una balanza y ésta se decantó por mayoría sobre la primera. Un paraje espectacular, ganas de estrenar mis nuevas zapatillas, cerca de Zaragoza, iban muchos amigos, me serviría como entrenamiento, etc. No podía decir que NO.

Así que con estas referencias, me planté en Zubiri, una pequeña localidad navarra de 400 habitantes donde se realizaba la prueba, 68 kilómetros y 4000 metros de desnivel positivo. Además, por aquí pasa el Camino de Santiago, del cual soy un enamorado, por lo que me hacía aún más ilusión ver todas las calles llenas de peregrinos. Enseguida empezaron a aparecer caras conocidas en la recogida de dorsales, entre ellos, compañeros de "Trail Running Zaragoza" y "Gym Pilates Velvet". con los que ya compartiría el resto del día.


¡La tropa entera! Fotos de Mayayo
La carrera empezaba a las 8 de la mañana, una gran noticia no tener que madrugar tanto. Todas las previsiones daban una mañana pasada por agua. Aumentaron el material obligatorio para poder protegernos de la lluvia pero por suerte, en la salida no estaba presente. Una vez se dio el pistoletazo de salida, la carrera salió lanzada, había mucho nivel en la prueba. Los amateurs nos dejábamos llevar por el arreón inicial de los galgos y así nos presentamos en la primera subida. El trazado transcurre en casi su totalidad por senderos y no hay muchas zonas técnicas pero aquí la dificultad radica en el terreno, embarrado en su mayoría.

Al primer avituallamiento llegué con casi 45 minutos de adelanto con mi previsión. Me había planificado hacer la carrera en 10 horas y 10 minutos. El hecho de haber llegado tan pronto solo podía significar 2 cosas: Me encontraba muy bien o había sido un inconsciente al salir tan rápido, a lo largo de la mañana lo descubriría. 

La primera subida a Adi (1456 metros) se me hizo muy llevadera, aprovechando la frescura en las piernas. En la bajada tuve mi primer percance. La peculiaridad de los montes vascos y navarros son sus verdes laderas, los descensos suelen ser sobre una capa de hierba que la hace muy rápida pero también inestable. Fiel a mi torpeza, acabé con el culo en el suelo y deslizándome unos metros como si fuera un tobogán. No lo puedo evitar, de vez en cuando debo sacar el niño que hay en mi. 

Después de mi difícil experiencia en "UT Llastres" donde las pase canutas debido al terreno resbaladizo, quise buscar soluciones. Llevaba unas "Mizuno Mujin" que me encantan pero el agarre en zonas mojadas no son su fuerte, decidí buscar algo más técnico. Al final me decanté por las "Hoka Speedgoat 2", la primera impresión es que parece que vas con plataformas pero luego el agarre en barro es excelente. Como pega, en las bajadas prolongadas no sentía el tobillo protegido, me bailaba mucho la zapatilla.


La primera subida. Fotos del Diario de Navarra
Nada más introducirnos en los primeros bosques cerrados donde había que correr por un estrecho sendero lleno de barro y dejando al lado una caída importante, enseguida me alegré de mi nuevo calzado. El sentir una pisada estable te da una seguridad importante, incrementada aún más en mi, que no uso bastones. Pero esto no te libra de caer de vez en cuando en charcos, cubriéndote poco a poco las piernas de un tono marrón. 

Cuando llegamos al avituallamiento de Artesiaga (26km) me encontré con Vlady, me dijo que ahora me esperaba una subida dura y no le faltaba razón. El ascenso a Saioa (1418 metros) se me hizo eterno. Un recorrido muy vertical que para más inri, con la niebla que nos acompañaba, no podías ver más allá de 5 metros. El final del trayecto era una incógnita aunque a veces es mejor no saber lo que te queda. 

Durante casi toda la carrera fui compartiendo kilómetros con Ignacio, compañero de habitación del albergue y con Sebas, un gran conocedor del Moncayo con el que ya había coincidido en varias carreras. He de decir a su favor que los 2 iban tocados. En una situación normal ,solo los habría visto en la salida.

En Aritzu (46km) se encontraba el avituallamiento solido. Era hora de reponer fuerzas de forma más contundente. Como siempre, desde hace ya un año, la alimentación la llevo a rajatabla con la ayuda de mi nutricionista Patricia Lambea, con la que he mejorado notablemente. Es mucho más fácil realizar una carrera con las pautas de alimentación marcadas pero también es duro decir que no a golosinas, dulces y cocacolas. ¡Hay que ser fuerte!


Ante las adversidades: Una sonrisa. Foto de Laya Fernandez
Llegados a este punto, las piernas ya iban flaqueando. Hasta este tramo fui en compañía de Irene Guembe, campeona en 2017 y Arantzazu Perez que estaban peleando por el tercer puesto. Al final se lo llevo la primera pero le doy más valor al cuarto puesto de Arantzazu porque hizo toda la carrera.....¡Hablando! Un servidor hay veces que no puede ni respirar y ella charrando tan tranquilamente. Envidia sana. Como es normal, al final las perdí de vista.

Estábamos ya en la parte final de la carrera. La lluvia no había hecho acto de presencia y además aparecía el sol. Una buena noticia para acabar la aventura. En Iragi estaba el último avituallamiento con comida y seguidamente la subida a Baratxueta (1150 metros), el escollo final hasta llegar a meta. No se porque pero en casi todas las carreras tienen la dura costumbre de poner una subida nada más acabar de comer. Casi no había digerido la naranja cuando vi la ladera que nos esperaba, por poco me atraganto. A duras penas conseguí llegar a lo más alto. Ahora solo quedaba descenso.

Los 5 últimos kilómetros transcurrían por un bosque cerrado que al principio me pareció muy bonito pero que al final me daba la impresión de que era el minotauro dentro del laberinto, no encontraba la salida. Después de un largo transcurrir, oí a lo lejos una megafonía. Era el liberador sonido de la zona de meta. Al final pare el cronometro en 9:16, muy por debajo de lo que me había planteado.

Estoy mu contento de como voy avanzando en mi preparación en montaña. Hace poco que puse punto y final a mi temporada de asfalto. Ahora toca la puesta a punto para afrontar Ehunmilak en las mejores condiciones posibles y noto que voy por el buen camino.

De Nafarroa Xtreme me atrevería a decir que es una de las carreras más bonitas en las que he participado. Los bosques te transportan a una película de Tim Burton y eso que no pudimos disfrutar del todo de sus vistas por la niebla que nos acompañó. Técnicamente me ha encantado, precisamente por eso, por la ausencia de zonas técnicas. Sin duda, la recomendaría a todo el mundo. ¡Enhorabuena a la organización y nos vemos en 2019!

Como curiosidad contar que participé en un estudio de nutrición donde nos pesaban durante toda la carrera y el resultado fue que perdí 2,6 kilos. En breves me darán más datos.

!Va por ti PRIMO! 

Tiempo: 09:16:16
Puesto: 63
Participantes que acabaron: 316


                                          BANDA SONORA DE LA CARRERA


 RECOMENDACIONES
  • Donde dormir: Albergue Segunda Etapa, está justo al lado de la salida. Por 15 euros tienes litera y desayuno. Además me hizo revivir mis días en el Camino de Santiago.