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domingo, 23 de junio de 2024

BACKYARD BENABARRE

 No hay nada más peligroso que te ofrezcan planes nuevos en un momento de euforia, sobre todo en el mundo del deporte. Una vez acabado el Maratón de Zaragoza, me encontré en los vestuarios con mi compañero Jesús. Entre risas y exceso de endorfinas, me comentó una carrera que se iba a celebrar en junio y prometía ser muy divertida. Ni corto ni perezoso, me embarqué en una nueva aventura. Una nueva disciplina: la "Backyard Benabarre".

Había oído hablar de esta nueva modalidad pero la tenía un poco alejada de mi radar. En los últimos años se ha expandido mucho por territorio nacional y hoy en día es muy popular en el mundo del Ultrafondo. Consiste en un recorrido en bucle de 6,7 kilómetros que lo debes hacer en menos de una hora. Si no lo consigues, quedas eliminado. Termina cuando un único participante puede completar el sólo por lo menos una vuelta más que los demás.

A priori parece una tarea sencilla completar 7 kilómetros en un hora. La dificultad radica en conseguir hacer las máximas horas posibles. Entra en juego mucho la estrategia. Aquí no gana el más rápido, sino el que más aguanta. Mi objetivo era completar 24 horas, planificando hacer cada recorrido en unos 45 minutos. Así tendría 15 para descansar y avituallar.

Nos presentamos en Benabarre con Jesús, Joaquín y Esteban, compañeros del Kalandrakas. Es una carrera de autosuficiencia. Nosotros nos teníamos que llevar todo lo necesario para sobrellevar las horas y la estancia. Tienda de campaña, carpa, mesas y sillas. Ya que por edad, tristemente voy dejando atrás la etapa de festivales musicales, poniéndole imaginación, era como estar en el Iboga Summer Festival. Incluso me traje el vaso para entonarme. ¡El que no se consuela es porque no quiere!

El recorrido es en un lugar privilegiado. El Parque de San Medardo. Atravesando bosque por senderos y pistas. Bonito pero exigente. Acumulamos 120 metros de desnivel en cada vuelta. Veremos como van pesando en las piernas...

Empieza la aventura. Foto del Diario de Huesca

Arranca la carrera a las 9 de la mañana bajo una gran animación.. Pongo un ritmo rápido. Esta vuelta me la voy a tomar como estudio, luego ya aflojaré ritmos. Me voy percatando de las zonas de subidas y los diferentes puntos para aprendérmelos. Me junto con Marc Fernandez, compañero de aventuras y una eminencia en el Ultrafondo español. Aprovecho para pedirle consejos de como afrontar la carrera. Me dice: - ¡Lo primero que NO tienes que hacer es lo que estamos haciendo ahora! -. Pues empezamos bien.

Acabamos la primera vuelta en 42 minutos. Nada más llegar debes tocar un cencerro para verificar tu logro. Ejecuto la acción  y rápido a mis aposentos para descansar. Son las 10 de la mañana. Hace ya bastante calor. Opto por cambiarme de camiseta. Una de tirantes, pastilla de sales, agua y a reposar.

La segunda vuelta más de lo mismo. Voy en los primeros puestos con Marc. Se que debería ir más lento pero me siento muy cómodo. Esta vez marcamos 39 minutos. ¡Creo que nos hemos pasado!

En cabeza van siempre tres atletas del Club de Atletismo Pomez Barbastro. Luego vamos variando la posición los demás compañeros pero yo en un par de veces llegué cuarto y a partir de ahí, para el speaker pasé a ser TOP4. Sin quererlo, había conseguido un nuevo mote en mi lista.

Con el gran Francesc. Speaker TOP

Las vueltas pasaban y yo seguía marcando 42 minutos como un reloj. Cambiábamos la dirección del recorrido cada vuelta, así se hacia más ameno. Yo me había marcado 3 puntos de referencia. Si pasaba por ahí en los tiempos estipulados, todo iba en orden. Se que voy muy rápido. Las grandes expertos en esta modalidad estaban marcando parciales de 52 minutos. Soy consciente pero también creo que estaba más cómodo a ritmos más ligeros. Me hubiera saturado ir más lento. O eso creía yo.

En la vuelta 7 me entró un antojo irrefrenable. Hacia mucho calor y solo pensaba en eso. Nada más tocar el cencerro me fui directo a un bar que habían montado los estudiantes de Benabarre. Cervecita con limón bien fría y a descansar. ¡Me sentó de maravilla! Me prometí que si llegaba a la vuelta 10, me iba a auto regalar una cerveza normal. 

Cuando volvimos a salir, con el sol apretando y el reseco de la cerveza, llevaba la boca fatal. Igual no había sido tan buena idea. Vale que me quiera creer que estoy en un festival pero tampoco me tengo que venir arriba. A partir de ahora, me llevaré un bidón de agua en mano para ir refrescándome por el camino.

A estas alturas de la carrera, la participación había caído en picado. De los 170 que empezamos, solo quedaríamos unos 30. Mis compañeros Joaquín y Esteban también habían caído en combate. Habían pasado en un momento de atletas a ayudantes y yo que lo agradecí. La ayuda en estas carreras me voy dando cuenta que es indispensable. Llegar y tenerlo todo preparado es un aval muy importante para que tu solo te dediques a no gastar fuerzas. Yo solía tener 16 minutos. Parecen mucho pero entre pitos y flautas, se pasan volando. Descansar, lo que es descansar, poquito.

Al principio somos muchos...

Llegamos a la vuelta 12. Un punto de inflexión. Se deciden retirar bastantes participantes, entre ellos, mi compañero Jesús y los 3 atletas que iban todo el rato primeros. Eso significa que me quedo yo a la cabeza del pelotón. Tenemos que coger el frontal debido a que son las 9 de la noche. Dentro de poco empezará a anochecer. Es la últimas vuelta que hacemos por el recorrido original. Después, solo iremos por pista para evitar accidentes. Consigo acabar en primera posición. Ya se que no significa nada pero siempre hace ilusión.

La noche va cayendo y con ello la animación tanto en la zona de corredores, como la fiesta interior. Los kilómetros van pesando. Ahora nos toca hacer un trayecto de ida por pista y volver por el mismo sitio. Ante la soledad, siempre viene bien cruzarte con otros compañeros. Vuelvo a acabar primero y sigo manteniendo los parciales de 42 minutos.

El problema ahora radica en los descansos. Empieza a bajar la temperatura. Cuanto más tiempo estás parado, el cuerpo se enfría más. Otra vez caigo en la misma discusión interna. Ya se que podría ir más lento para paliar dicho inconveniente pero el cuerpo me pide ir "ligero". No se actuar de otra forma. De momento me funciona. ¡Vivamos el presente!

Cuando consigo llegar a la vuelta número 15, mis compañeros ya se han ido a la cama pero aparece Miren para suplirles. Como he dicho, la compañía es fundamental. Pese a la compañía, la noche hace estragos en mi. El frío, las rozaduras y lo más difícil de gestionar, la mente, están volviéndose un problema. Intento no pensar. Ser un autómata. Me dirijo a meta como el que va al paredón. Cuenta atrás y volver a empezar.

Acabo la vuelta 16. Por la noche siempre vamos en cabeza 3 compañeros. Nos vamos intercambiando las posiciones. Compartimos algunas palabras pero aquí la guerra es interna. Ya estoy hablando demasiado conmigo mismo. Introspección total. Acabo primero esta vuelta.

La vuelta 17 transcurre por los mismos derroteros. Escozor máximo en las zonas intimas y cerebro desquebrajándose. Sin embargo, sigo manteniendo los parciales. De físico voy bien. De todo lo demás, para reciclar. Al llegar a meta me obsequian con una longaniza de Benabarre. En cada vuelta hacían un sorteo de productos de la zona y después de 17 horas, por fin había sido el agraciado. A estas alturas, quedábamos 14.

Tenía 13 minutos para descansar, para pensar en mi futuro más inmediato. El regalo había sido un soplo de aire fresco pero mi mente estaba decidida a tirar la toalla. Me decía: - Aguanta hasta que seas TOP 10 y ya te retiras -. Enseguida cambiaba de opinión. No tenía lógica seguir. Miren me animaba a seguir pero con la prudencia de estar hablando con un guiñapo que no puede con su vida y empieza a desvariar.

Al final, sobran las palabras...

Avisan de que faltan 3 minutos para emprender la marcha. Quedan 2 minutos. 1 minuto. Me dirijo a meta. 3, 2, 1 y salimos. Al metro me detengo y digo a Germán, el organizador, que mi aventura acaba aquí. Es como Gran Hermano pero no hace falta que me haya echado la audiencia. Abandono yo. Me fastidia no avanzar más. No quedar entre los 10 primeros pero mi mente ha decidido. Fantaseaba con que el amanecer me diera energías renovadas pero aún quedaban 4 horas.

No puedo estar contento porque me había planteado aguantar un día. No ha podido ser. Igual era muy ambicioso sin saber donde me estaba metiendo. La noche me ha rematado. Igual si hubiéramos empezado a las 21:00, quitándonos las horas nocturnas al principio, la aventura tendría otro final. No lo sé. Es muy fácil hablar a toro pasado. Me quedo con lo positivo de haber descubierto la BACKYARD. Una modalidad que me ha encantado. Me ha puesto es su sitio, me ha derrotado pero no se como , salgo enamorado. ¡En los asuntos del corazón, no hay regla de dos!

¡GRACIAS PRIMO, VA POR TI!

Tiempo: 17:00:00
Clasificación general: 11

Kilómetros realizados: 115

                                              BANDA SONORA DE LA CARRERA













miércoles, 15 de mayo de 2019

III TRASCHINEPRO TRAIL (21km 1000 D+)

Arrancamos las segunda jornada de mi particular festival de Trail and Job. Ayer acabamos con muy buenas sensaciones el "V Desafío Herrerino" pero con una invitada sorpresa, una ampolla en el talón del pie derecho. Durante toda la jornada laboral, la mimé para que no fuera a más y así poder disfrutar de la mañana del domingo en la "III Traschinepro Trail".

Esta vez me desplazaba a la localidad oscense de Caldearenas. Nos esperaba un recorrido de 21 kilómetros totalmente nuevo para mi. Antiguamente, las carreras denominadas "Fell Races" consistían en subir y bajar una montaña lo más rápido posible. Tenías que tener mucha resistencia para afrontar la gran ascensión y luego dominar la técnica de bajada sobre la misma distancia. Una modalidad muy exigente. Hoy nos íbamos a enfrentar a una prueba similar: 13 kilómetros de continua subida desembocando en 9 más de descenso vertiginoso.

Amanecí con las piernas ligeramente cansadas del esfuerzo del día anterior. No obstante, mi gran preocupación era la maldita ampolla. Confiaba en el recorrido. En el primer tramo, al hacerlo ascendiendo, no me iba a repercutir mucho. Cuando el desplazamiento es hacia arriba, la pisada, desde el apoyo hasta la impulsión, se realiza casi en su totalidad solo con el metatarso. El talón queda menos expuesto. Cuando toque descender, ya veremos lo que pasa...

¡Viva la naturaleza!

Ya en la linea de salida había mucho nivel. Hay premio en metálico para los primeros clasificados y un extra para el que consiga el récord de la prueba. Alicientes suficientes para la concentración masiva de galgos.

Hoy tocaba esconderse en medio del pelotón y disfrutar del recorrido. La salida se llevaba a cabo por la famosa Senda de Izarbe. Una ruta perfecta para hacer con los más pequeños de la casa ya que las piedras están decoradas por la artista Maribel Rey. Curiosamente, mi sobrina se llama Izarbe y estuvo aquí hace apenas 2 semanas. Me hacia especial ilusión recorrerla aunque siendo sinceros, solo fui capaz de ver una pintura. Suficiente tenía con no desfallecer...

Esta vez si me lo había planteado como un entrenamiento. Estudiando el recorrido, me puse como objetivo correr sin parar hasta el primer avituallamiento del kilómetro 5. Lo conseguí, repusimos energía y bajo las "reconfortantes" palabras del voluntario: -¡Ahora empieza la subida! -, emprendimos la marcha. - ¿Y lo de antes que era? - Me pregunté, totalmente empapado en sudor.

Recogida de dorsales

No le faltaba razón. Enseguida dejamos la pista atrás y nos introdujimos en un frondoso bosque con una inclinación que cortaba la respiración. Tocaba andar, apoyar las manos en los muslos a modo de impulsión y apretar los dientes. Un lugar tan bonito como duro y sabiendo que aún quedaban 7 kilómetros de subida.

Viniendo en el coche, sonó la canción FUEGO de Bomba Estéreo. En una de sus estrofas citan: - Ahora te canto pá que te de la calentada -. Mientras sufría en el ascenso, dicha canción sonaba en bucle en mi cabeza. Menuda calentada más tonta, así sin quererlo.

En un momento dado, llegamos a la altura de una fotógrafa. Ahora empezaba un largo cresteo con algo de trampa. Varios repechos de nivel conformaban el recorrido. Eso si, acompañados por unas vistas majestuosas. Peña Oroel y el Pico Peiró nos vigilaban. Ha costado sudor y lagrimas llegar hasta aquí pero ha merecido la pena.

En el kilómetro 13, avituallamiento y empieza el descenso. A las primeras de cambio ya me di cuenta que iba a ser una ardua tarea. Varios factores se unieron para desencadenar en un ritmo lento y torpón. La ampolla me molestaba bastante. Según la pisada, sentía como si tuviera un mini corazón palpitando en mi talón. Tenía que cambiar el apoyo. Mi técnica, nefasta de por si, se hacía ilegible. Tocaba tener paciencia y ver compañeros adelantarme con suma facilidad. ¡Que envidia! 

El desenlace final consistía en 2 kilómetros de falso llano por una pista hasta volver a Caldearenas. Llegar, reponer energías y hacer la reflexión final. Carrera diferente, con un recorrido exigente envuelto en un gran paraje. Evidentemente, no se adecua a mis características. Yo necesito zonas donde poder correr y exprimir mis puntos fuertes pero en el "Trail Running" hay que probar de todo. Carrera muy familiar, de las que me gustan a mi. Cerveza al finalizar, gran camaradería entre corredores, duchas portátiles en mitad de la recta final y un gran rancho que por segundo día consecutivo no puedo disfrutar. Me tengo que ir a trabajar. Próxima parada: Eh Mendi Erronka.   


 !Va por ti PRIMO! 

Tiempo: 02:21:23
Puesto: 40
Participantes: 125

                                            BANDA SONORA DE LA CARRERA

martes, 10 de julio de 2018

Camino de Santiago corriendo

Etapa 1: Somport - Jaca (30,5km)

Tienes varias opciones para empezar el Camino de Santiago Aragonés. En mi caso me trasladé en autobús a Jaca y me hospedé en el albergue de peregrinos (11) para al día siguiente a las 8:25 de la mañana trasladarme a Somport en otro autobús (2,75) donde empezaría la ruta.


El Camino Aragonés tiene muy pocas visitas anuales. Hay que recalcar que es el camino original que unía Francia con Santiago pero con el paso de los años, los gobiernos aragoneses han ido descuidando este patrimonio hasta los que es ahora, 1000 visitas al año. Es una pena porque es de una belleza incomparable y sería un gran propulsor de la zona. Lo que os he contado viene a colación porque estamos en el albergue apenas 5 personas cuando caben 32. Lo que no ha cambiado con respecto a otras etapas es el haber sido el último en despertarme. ¡Es una gozada esto de hacerlo corriendo!



Disfrutando como un enano
Una vez llegué a Somport, me ajusté la mochila y a buscar la primera flecha amarilla. Ésta se encuentra al lado del albergue Ayssa. Andarás 4 metros por la carretera y ya cogerás un desvío directo al monte. Es un lujo empezar por unos senderos así, descendiendo por verdes laderas bajo la atenta mirada del Pico Aspe (2640 m), entre otros.

Al salir de Somport (1668 m), casi todo el terreno es en bajada donde puedes dar rienda suelta al jabalí que llevas dentro. Es una etapa muy amena ya que tienes los pueblos muy seguidos. El primero en hacer acto de presencia es Canfranc Estación. Me trajo "gratos" recuerdos, aquí es donde finalizó mi rocambolesca aventura en la Senda de Camille


El tramo que une las 2 Canfranc (4,4 km) es espectacular. Vas paralelo siempre al río Aragón, zigzageando por bosques cerrados y de vez en cuando te encuentres con pequeños regalos en forma de cataratas o pozas. Me dan unas ganas increíbles de sumergirme pero lo dejaré para otro momento.



¡Todo un lujo!


Una vez abandonas esta última localidad, ya pierde un poco su encanto el paisaje pero entonces recuerdo etapas llanas de Palencia o Burgos y mis ojos se vuelven a iluminar.

Cuando pasas Villanúa (15,8 km) estar atentos a la sindicaciones. Yo iba paralelo al Ecoparque  el Juncarral y casi no me doy cuenta de la bifurcación que marcaba cruzar al otro lado de la carretera. Salvo este incidente, que fue despiste mio, tengo que decir que la señalización es perfecta. No me la esperaba así, sabiendo de la poca afluencia de peregrinos. Muy gratamente, me equivocaba. Está marcado continuamente por flechas amarillas, marcas del GR, conchas y señales con información, entre ellas, las de la Ruta del Santo Grial. Es una ruta circular de 155 kilómetros que prometo hacer en un futuro no muy lejano. Lo que más me gustó son las placas de metal que hay al principio de cada pueblo. En ellas te explica un poco su breve historia, la relación con el Camino de Santiago, los kilómetros que te faltan para llegar y sobretodo, la distancia hasta el siguiente núcleo rural.



Ya queda menos...

Después de atravesar la bonita localidad de Castiello de Jaca (22,6 km), solo queda el tramo final. Cuando ya se empezaba a vislumbrar los primeros edificios, aparece la única cuesta del Camino. No os asustéis, en cuanto lleguéis arriba, os estará esperando Jaca y un parque con su correspondiente fuente. 

Esta vez decido quedarme en el otro albergue de peregrinos que hay, Casa Mamre (11). Como dice mi madre: - Hay que dar de ganar a todos-. Es un albergue muy grande pero también pensado para otras actividades por lo que el ajetreo por el día es constante. No me importa, lo prefiero a la soledad de otros.


La tarde la disfruto paseando por Jaca y aprovechando que es fecha de mundial, viendo algún partido de fútbol. Grato recuerdo me deja el Restaurante la Campanilla que bajo su eslogan "Patata y caña, la mejor de España", me invita a pasar y razón no le faltaba. Buena ración de hidratos para finalizar la jornada.



                                                                                    SIGUIENTE ETAPA





miércoles, 18 de octubre de 2017

ULTRA TRAIL GUARA SOMONTANO (103 km 6000 D+)

Después de un verano lleno de excesos a base de festivales y fiestas patronales y con muy pocos kilómetros en las piernas, tocaba empezar la temporada. La mejor manera (o la más temeraria) de romper de lleno con todo, es arrancar a lo grande: Ultra Trail Guara Somontano era la elegida. Iba a pasar de 0 a 103 en 3 meses, como un buen Ferrari.

Desde el 6 de julio, con mi abandono en la Ehunmilak, no había hecho prácticamente nada. Un par de salidas al monte por los Picos de Urbión, Juslibol y poco más. El verano para mi es innegociable. Los corredores profesionales tienen una temporada concreta de carreras pero los amateurs nos pegamos corriendo todo el año. El cuerpo y la cabeza necesitan descanso para volver a recargar pilas. Hay que parar un tiempo para volver a encontrar la motivación.

Mi parón me había sabido a gloria. Es más, me daba mucha pereza volver a calzarme las zapatillas. Siempre me pasa lo mismo pero sabía que en cuanto sonara el primer pistoletazo de salida, todo iba a cambiar. Volvería mi espíritu "runner". No llevaba una preparación previa correcta, tendríamos que tirar del poso que acumulan mis piernas.

Nos presentamos en Alquezar mis compañeros de ANDANDAEH Quique, Vanesa, Natalia y un servidor. Nos esperaban por delante 103 km y 6000 D+ por tierras del Somontano. Una carrera que me hacia especial ilusión ya que mi madre es de esta zona. Aunque rápidamente el fin de semana se empezó a torcer. La noche previa, Vanesa se empezó a sentir mal. Los nervios de su primera 100k más un mal estar general le dejó hecha polvo, sin poder cenar nada y con las fuerzas bajo mínimos. Menos mal que en el restaurante donde cenamos (Restaurante Vino Tinto) le trataron como a una reina a base de manzanilla, crema casera y refresco de aloe vera, todo un descubrimiento ¡Muchas gracias por vuestra hospitalidad!

La mañana amaneció fresquita pero perfecta para la practica del trail running, dicen que en esta carrera siempre hace buen tiempo pese a las fechas y el lugar. Vanesa seguía con mal cuerpo y en ayunas, eso no le impidió que se plantará en la linea de salida. A coraje no le gana nadie. Entre risas y reencuentros se acercaba la hora de empezar. En 3, 2, 1, comienza otra nueva temporada.

Las dos primeras horas serían aún bajo la luz de la luna, una pena ya que este tramo discurría por uno de los parajes más espectaculares de la zona, las pasarelas del Vero. Por suerte, nos acompañaba luna llena y la situación se tornaba mágica. Físicamente me encontraba bien, no quería forzar estos primeros kilómetros, una vez amaneciera imprimiría más ritmo, aún quedaba mucho tiempo.


Canofotosports
El día anterior, una inconsciencia por mi parte, me apunté a una clase dirigida en el gimnasio y me dio un pinchazo en el gemelo izquierdo. La molestia no se me iba y tenía miedo que en la carrera acabará de fastidiarse. Por suerte, aunque notaba algo de dolor, la cosa no iba a más.

El primer momento exigente nos lo encontraríamos en la subida al Mascún (35km). Aquí me encontré con mi amigo Medina, con el que intermitentemente, iba a realizar toda la carrera. Este primer desnivel y su consiguiente descenso me dejaron bastante mermado. Aquí cambie mi plan, pasé de pensar en hacer un buen tiempo a solamente acabar. Es la primera Ultra después del verano y no era necesario forzar. Ya lo daríamos todo en posteriores carreras, cuando la preparación fuera la ideal.

Aquí ya empecé a perder a Medina, que me gritaba en la lejanía que le siguiera pero poco a poco lo dejé de escuchar (Y mira que es raro). Durante los siguientes kilómetros y bajo un calor asfixiante, fueron apareciendo nuevos compañeros de viaje. En estas carreras sueles coincidir mucho tiempo con las mismas caras, te vas adelantando constantemente. En mi caso, avanzaba en las subidas pero era facilmente alcanzado en los descensos. Soy el Moussambani de las bajadas. El día que consiga perder el miedo a caerme, otro gallo cantará.

En el avituallamiento de Otín (55km), ya habíamos pasado los escollos más duros de la carrera. Presumiblemente, llegaba una zona de falso llano ideal para mis características. Lo malo de esta zona de media montaña es que el terreno está lleno de piedras. Por mucho que quieras correr, éstas te lo impiden. Tienes que ir muy atento a donde pisas, cualquier despiste puede acabar contigo de bruces al suelo o con una torcedura de tobillo. En el kilómetro 68, después de reponer fuerzas en las Bellostas, me entró el subidón. Habíamos formado un grupo de 4 personas pero tenía que aprovechar mi momento. Empecé a subir el ritmo. Aunque haga estas locuras, yo vengo del asfalto por lo que zonas llanas son un alivio para mi y tengo que aprovechar para ganar tiempo.


Canofotosports
Me volví a encontrar con Medina, que contrariamente a mi, odia estos tramos. Me dijo que estaba pensando en abandonar. Le animé a que no lo hiciera, ya no quedaba nada para acabar. En el avituallamiento del Mesón de Sevil (88km) nos volvimos a reagrupar y ya realizamos la última parte juntos. Formamos un matrimonio muy liberal, empezamos juntos, luego cada uno tuvo su espacio para festejar por su cuenta pero al final acabamos unidos otra vez.

En el kilómetro 88 se hizo de noche, tocaba volver a sacar el frontal. Los voluntarios nos aseguraron que ahora tocaba afrontar un largo descenso por pista. Se me iluminó la cara de alegría pero duró muy poco. Al poco de empezar a descender, nos desviaron por un cortafuegos, metiéndonos de lleno en una bajada bastante técnica. Si le sumas ésto, a la noche y que mis piernas ya eran como dos patas de madera ya os podéis imaginar el vía crucis que pasé. Yo creo que a los voluntarios aún les deben de pitar los oídos de lo que me acordé de ellos.

Una vez llegado a Radiquero, solo nos quedaban 5 kilómetros. Las fuerzas estaban justas, pero si vas con Medina, las risas no faltan. Los propios voluntarios nos dijeron que eramos los corredores más graciosos. Y así, mezclando carcajadas y dolores, cruzamos la meta fundidos en un abrazo. Como todos sabéis, llegar a meta en un Ultra es una satisfacción enorme pero si la haces acompañado, podemos decir que es casi insuperable.


Canofotosports
En un pronostico antes de empezar, dije que iba a tardar 19 horas y así me planifiqué las comidas pero al final hice un inesperado 16:23. Como venía del verano sin entrenar, había sido muy conservador. Al final, el que tuvo, retuvo. Este resultado me da mucha confianza para afrontar la Haria Extreme Lanzarote a la que llegaré en mejor estado de forma.

Mi alegría fue grande a la hora de acabar la carrera pero aún lo fue más cuando me dijeron que Vanesa seguía en la batalla. Menuda luchadora está hecha, a pesar de todas las adversidades, consiguió acabar su primera Ultra. ¡ENHORABUENA! Has dejado claro que no hay reto que se te resista.

A partir de ahora, ya podemos decir que doy por empezada la temporada. Tocará mirar todos los meses el calendario y hacer hueco a nuevas carreras y retos. El primero de ellos será acabar la Spain Ultra Cup y empezar el 2018 con el Maratón de Tarragona donde intentaré mejorar mi marca personal. ¡HE VUELTO!

!Va por ti PRIMO! 

Tiempo: 16:23:29
Puesto: 61
Participantes: 201

                                     BANDA SONORA DE LA CARRERA


RECOMENDACIONES:
  • Donde dormir: Debido a la dificultad que tuvimos para dormir en Alquezar, decidimos buscar un pueblo cercano. Al final nos alojamos en el Albergue Crux, en Adahuesca. Fue todo un acierto porque nos trataron de maravilla. Para repetir











lunes, 21 de noviembre de 2016

VIII Media Maratón Huesca

Con vistas a mi futura participación en el "Maratón de San Sebastián", tenía que buscar una carrera previa para comprobar sensaciones en competición. No había mejor manera que acudir a nuestra ciudad vecina y correr en la "VIII Media Maratón Huesca".

Mientras todo el mundo del running centraba su atención en el Maratón de Valencia, en el que participé el año pasado y no precisamente con buenos recuerdos, en la capital del Alto Aragón teníamos otra cita con el asfalto. Una carrera muy baratita (12 euros) y cerca de Zaragoza, ya que para variar, por la tarde me tocaba trabajar.

Nos juntamos 5 compañeros de ANDANDAEH dispuestos a poner color a la gris mañana que nos acompañaba con el cielo preparado para arrancar en cualquier momento.


Empezaban a la vez la carrera de 21 km y la modalidad de 1/4 de Maratón (10,7 km) por lo que había que tener cuidado con los ritmos iniciales, no dejarse llevar por los galgos de la distancia más corta. Además no había liebres. He de reconocer que no se correr a ritmos constantes sin ayuda. Soy un vago mentalmente y siempre me dejo guiar por una liebre, olvidándome del reloj.

¿SOLUCIÓN? Pegarme a alguien como una lapa y dejar que ilumine mi camino....o lo oscurezca. Afortunadamente tuve buen ojo y tras una salida un tanto alocada, me incrusté en un grupo con ritmos de 4/4,05. A simple vista podía parecer algo arriesgado para los entrenamientos que llevaba en el cuerpo, pero hemos venido a jugar, si me voy a casa sin el premio gordo, por lo menos tener la sensación de que lo he intentado.

El recorrido consistía en 2 vueltas al mismo circuito, con salida y llegada en el estadio de fútbol El Alcoraz y recorriendo las calles céntricas de la ciudad. Puede parecer monótono pero yo lo veo positivo porque pasado el ecuador de la prueba ya sabes donde puedes apretar y en que parte es mejor reservar energías.


Fueron pasando los kilómetros relativamente cómodos. Además, me encontré con 2 sorpresas inesperadas que me aportaron un plus extra. en varios puntos del recorrido me encontré con caras conocidas que no me esperaba (Dani y Clara) y pasamos por el escaparate de la pastelería TRICAS, me hizo tanta ilusión que hasta pasó por mi mente parar a hacerme una foto.

Cuando llegamos al kilómetro 15, en el grupo formado inicialmente ya solo quedábamos 2 supervivientes. Le tengo que dar la enhorabuena al compañero porque me llevó a un ritmo perfecto. Gracias a él, la carrera resultó sorpresivamente cómoda.

Al final paré el crono en 01:26:53 (MMP) bajo la atenta mirada de mi tío Joaquín. es mi talismán oscense, tanto en esta carrera como en la "XV Jorgeada" he acabado con unas sensaciones inmejorables y él ha estado presente. Te voy a llevar en mi maleta para que me sigas transmitiendo esa buena vibración que tanto hace falta.


Esta carrera ha supuesto una gran inyección de moral y confianza de cara a afrontar el Maratón de San Sebastian. no las tenía todas conmigo después de caer lesionado en la Hiru Haundiak (Me hice una tendinitis en los extensores del pie) y tener que guardar reposo absoluto durante 2 semanas pero Huesca me ha devuelto la ilusión. ¡Gracias vecinos! Volveremos a intentar atacar el SUB3, seguramente naufraguemos, pero que nos quiten "lo bailao".

¡Va por ti PRIMO! 

Tiempo: 01:26:53
Clasificación general: 43
Clasificación categoría: 12

                                             BANDA SONORA DE LA CARRERA

lunes, 30 de mayo de 2016

ULTRA TRAIL JACA (100km 4470 D+)

Antes de empezar a contar mi experiencia en la "Ultra Trail Jaca (100km 4470 D+)" quería resaltar que ha sido muy especial para mi porque he conseguido sumar todos los puntos para poder entrar en el sorteo del "UTMB" del año que viene. Pero sobretodo porque he logrado subirme al podio por primera vez con mi equipo ANDANDAEH como primeros en la clasificación por equipos. ¡Un fin de semana redondo se mire por donde se mire!

La Ultra Trail Jaca es la primera de las carreras que completan la "Challenge Huesca" que consiste en completar la brutalidad de 6 ultras en menos de 5 meses con una suma de 555 kilómetros y un desnivel positivo de 34.400 metros. Una salvajada a la que pueden enfrentarse muy pocas personas, 4 para ser más exactos. Y me siento muy orgulloso de decir que 2 de ellos son compañeros de mi club: Jorge Aramburo y Oscar Vazquez. Como les nombraron en el Heraldo de Aragón con mucho acierto:

                        "Ingeniero de profesión y superhombre en su tiempo libre"

Así que para que no se sintieran solos, Quique, Marcos y un servidor decidimos acompañarles en su primera etapa. La previa a la carrera fue muy relajante: cervecitas para hidratar, un plato de espaguetis con salmón para cargar hidratos y un buen ginctonic para desestresar, todo bien aderezado con muchas risas y a la cama que en 4 horas nos levantábamos.

La carrera empezaba a las 6 de la mañana, teníamos 24 horas por delante como máximo para poder cumplir el reto. A pesar de la hora y de estar en el pirineo, la temperatura era espectacular, presagiando un día caluroso y muy exigente. Pero ahí estábamos nosotros, preparados para afrontar todo lo que hiciera falta.


Como he mencionado al principio, la novedad a la hora de afrontar esta ultra es que competíamos por equipos. Eso consistía en que teníamos que ir durante todo el trayecto juntos, quedando constancia en los múltiples puntos de control. A simple vista parece algo sencillo pero nada más lejos de la realidad. Es un reto muy difícil, en las carreras y sobretodo en este tipo de distancias, cada persona es un mundo y tiene sus propios ritmos. Pues aquí, 3 personas eramos una únicamente y lo que sufría uno, lo sufríamos todos.

El equipo lo conformábamos Quique, Gorka y un servidor ya que Marcos competía en la modalidad de 70k y Oscar en principio dijo que no se sentía preparado pero al final estuvo con nosotros a lo largo de toda esta gran aventura, refrendando las palabras citadas anteriormente por el Herlado.

La carrera empezaba con los primeros 10 kilómetros muy corribles hasta el primer punto de control, en los que Quique tomó las riendas a un ritmo vertiginoso hasta el punto de tener que gritarle que frenara para pode entrar los 3 juntos. ¡Menudo espectáculo si nos eliminan quedando aún 90 km!

A partir de ahí y cuando el camino ya picaba para arriba me erigí como liebre oficial del grupo. Quería llevar un ritmo constante en las subidas y en los falsos llanos correr cómodamente pero sin parar lo que provoco muchas veces que me pitaran los oídos ( Mis compañeros más de una vez se acordaron de mi familia) pero que a la postre fue en nuestro beneficio como así se vio reflejado en el resultado final.

Los kilómetros fueron pasando con más o menos tranquilidad hasta que en el 30 tuvimos el primer contratiempo, a Quique le empezaron a dar calambres. Tuvimos que bajar el ritmo y sobretodo el tuvo que afrontar el primer dilema mental. Entró en un bache negativo pero eramos un equipo, sufríamos todos pero también nos íbamos a levantar. A parte de los ánimos, lo que le ayudó fueron las pastillas de sales 226ERS que le dimos. Como dice nuestro compañero Marcos: "Son caviar".


En el avituallamiento del kilómetro 55, justo antes de afrontar la subida a Peña Oroel, el segundo percance. Después de llegar con la existencias de agua bajo mínimo y deseando hidratarnos por el excesivo calor, nos dijeron que se les había acabado el agua. ¡Menudo derrape de la organización! Tuvimos que esperar 20 minutos hasta que consiguieron traer bebida. Pero hay que buscarle el lado positivo, pudimos reponer fuerzas y además cumplí con el consejo de comer 5 piezas de fruta al día porque mientras esperábamos me hinché a naranjas.

La cima de Peña Oroel es espectacular, como buen aragonés tengo delito no haber estado antes, e igual de espectacular fue la bajada que se marcó Quique. Nos llevó con el gancho al cuello para llevar 11 horas en las piernas. Así llegamos a Jaca donde se acababa la modalidad "Long Trail" y los más valientes aún teníamos que afrontar 30 kilómetros más.

Mentalmente estaba muy fuerte pero el cansancio ya iba haciendo mella. No obstante, seguí ejerciendo mi función de liebre incansable. Encarando la subida a Grosín, como no hay 2 sin 3, otro contratiempo para hacer más épica la aventura. ¡Nos empezó a granizar! Tocaba agachar la cabeza, apretar los dientes y esperar a que cesara pronto. Tuvimos suerte porque no duró mucho, pero nos dejó empapados y la subida fue un espectáculo. Yo soy muy reacio a usar bastones pero he de reconocer que en este momento me hubieran venido muy bien. Tanto la subida como la bajada parecía un concursante de "Humor amarillo".


Una vez superado el cupo de percances en una Ultra, llegamos a Castiello de Jaca. Ya llevábamos 85 kilómetros. Sabíamos que ya estaba superado, solo faltaban 2 pequeñas cimas (Bergosa y Rapitán) y lo habríamos conseguido. Aún con todo, este tramo fue el que más duro se me hizo debido a que lo tuvimos que afrontar de noche. Entrados a Jaca y con los deberes hechos, entramos exultantes a la meta en menos de 18 horas. Y lo más importante de todo, entramos JUNTOS.

Realizar toda la carrera junto a mis compañeros ha sido una experiencia genial. Ha tenido momentos duros. Quieras que no, los pobres me han tenido que aguantar durante 18 horas. Es posible que si hubiera ido en solitario, mi resultado hubiera sido mejor individualmente pero no lo cambio por nada. ¡Los ANDANDAEH somos una piña! Además, como colofón final, nos clasificamos en primera posición en la categoría de equipos. Mi primer podio, no os podéis imaginar la ilusión que me hizo. Parecía un niño con zapatos nuevos. Que nervios a la hora de escuchar mi nombre por megafonía, subirme al primer cajón y recibir los aplausos de la gente. Por todo lo vivido, sin duda, la primera edición de la Ultra Trail de Jaca no se me va a olvidar nunca.


!Va por ti PRIMO! 

Tiempo: 17:49:09
Clasificación general: 39

Clasificación por equipos: 1

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lunes, 25 de abril de 2016

XV JORGEADA

Mis palabras hace un año recién acabada la "Jorgeada" (75 km desde Zaragoza a Huesca) fueron: ¡Muy bonita la experiencia pero no vuelvo a correrla ni loco!. Y aquí estoy, 365 días después dispuesto a contaros como me ha ido este año. Los corredores de larga distancia somos así de bipolares, tan pronto maldecimos como al momento lo alabamos. El Yin y el Yang, Goku y Vegeta....No le busquen explicación.

La "XV Jorgeada" estaba fuera de mis planes pero entre los amigos que se apuntaron, que al día siguiente no trabajaba y...¡Que quiero seguir siendo el líder de la la liga ANDANDAEH! acabé apuntándome. Tocaba volver a sufrir.

Me fui hacia la Plaza del Pilar un poco antes de medianoche (A esa hora empezaba la prueba) y ahí nos juntamos unos pocos valientes. La frase más recurrida era: ¡Siempre estamos los mismos!. andarines hay 400 pero corredores somos unos 50 y los mismos pesados de siempre. Es como una reunión familiar que se celebra cada año. Así que después de los pertinentes abrazos y fotos, se dio la salida. Nos quedaban por delante 75 km para sufrir y disfrutar.



El terreno es muy llano durante todo su recorrido por lo que hay que correr con mucha cabeza. Aunque te veas bien los primeros kilómetros, no hay que acelerar mucho el ritmo ya que la noche es muy larga. Yo decidí quedarme con mi compañero Tony, que no se encontraba bien del estomago esperando que en el avituallamiento de Zuera (km 27) se repusiera. 

Una vez repuestas las energías a base de bocadillo de jamón y dulces, emprendimos otra vez la marcha. A cabezonería no le gana nadie a Tony pero sobre el kilómetro 33 me dijo que no podía más, iba a seguir el trayecto andando y que siguiera yo solo. Con mucha pena pero sabiendo que sino se me iba a hacer muy larga la noche, me despedía de mi compañero y a un ritmo bastante alegre, seguí la aventura en solitario.

Fueron cayendo los kilómetros en la soledad de la noche. Me encontraba muy bien de piernas seguramente por las fuerzas que había reservado las horas anteriores. Los avituallamientos esplendidos como el año pasado (Geles, té, café, caldo, etc) y de vez en cuando compartías trayecto con algún compañero pero en distancias tan largas cada uno debe llevar su ritmo así que tarde o temprano nos volvíamos a despedir.

Así llegamos a la recta final antes de Almudevar (km 56). El año pasado fue el tramo más duro. Es una recta interminable en la que ves al fondo el pueblo pero éste nunca llega. Además, la otra edición me pilló de día y aún fue más duro. Afortunadamente, esta vez llevaba un ritmo bastante más rápido y pase este tramo en la oscuridad de la noche, haciéndolo más llevadero. Ojos que no ven, corazón que no siente....



Llegados a Almudevar, es un punto de inflexión. Muchos participantes al llegar aquí abandonan. Hay que tirar de fuerza mental. Aquí te obsequian con un bocadillo de panceta al calor de la lumbre, todo esto sumado a la temperatura más fría de la noche, hace muy difícil reanudar la marcha. ¡Solo los más cabezones resisten y ahí los aragoneses vamos sobrados!

Me puse el cortavientos que llevaba en la mochila y con más pena que gloria, salí hacia Huesca. Realmente es la parte más bonita del recorrido, transcurre por una zona verde y rocosa campo a través. Pero con la acumulación de kilómetros en las piernas y el amanecer cegándote, no se puede disfrutar del todo.

Cuando apenas quedaba una hora para llegar a mi destino, me encontré con mi amigo Blasco, había salido muy fuerte y ahora le estaba pasando factura. Decidí quedarme con el y llegar a meta juntos. Comparando sensaciones con el año pasado, todo era positivo. La edición anterior, la última hora la hice andando porque llevaba los tobillos hinchados pero esta vez entraba a Huesca pletórico. Se nota el año de entrenamientos acumulados.

Y justo al llegar al Cerro de San Jorge, ahí estaban mis "Pantojos" incombustibles como siempre, esperándome en meta ondeando las banderas de Aragón para felicitarme por mi santo. Esta vez estaba toda mi familia, incluidos mis sobrinos que se habían pegado un supermadrugón solo por ver en meta a su tío de Zumosol. ¡MUCHAS GRACIAS!



En el aspecto deportivo estoy muy contento de bajar una hora con respecto al año anterior y hacerlo entrando en meta con mi compañero Blasco, tantas carreras coincidiendo ya tocaba. Dar la enhorabuena a los Andarines d'Aragón por su impecable organización, a Jorge por su tiempazo pero sobretodo a SUPERTONY. Lo dejé sobre el kilómetro 35 con unos dolores brutales, con un pie más fuera que dentro de la carrera y resulta que luego me lo encuentro y me dice que es FINISHER. ¡Increíble lo tuyo, me quito el sombrero amigo!

!Va por ti PRIMO! 

Tiempo: 08:50:00
Clasificación general: 13

Participantes que acabaron: 47

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lunes, 21 de septiembre de 2015

LA SENDA DE CAMILLE

La Senda de Camille es una travesía circular de montaña de 6/7 etapas que recorre el Pirineo Aragonés y Francés durante 104 kilómetros. Está pensada para que acabes cada etapa en un refugio, duermas y al día siguiente continúes la marcha. En nuestro caso, al querer hacerla corriendo, la queríamos hacer en 3 etapas saliendo desde Lizara. A continuación os contaré mi experiencia a lo largo de cada etapa. 


  • Lizara - Somport 
Llegamos al refugio a las 9:30 de la mañana. Después de darnos el mapa, la cartilla de sellado, un saco de dormir y unas pequeñas indicaciones, emprendemos el camino. La temperatura era buena pero debido a la altura en la que nos encontrábamos, las nubes estaban muy bajas y la humedad era alta. La senda está marcada con señales de color verde y amarillo pero no son muy abundantes así que estar muy atentos para no desviarse. Esta primera etapa es complicada, no se puede correr demasiado debido a su terreno abrupto y en constante subida hasta llegar al Ibón de Estanés. A partir de aquí tienes la posibilidad de empezar a darle movimiento a tus ya ansiosas piernas hasta que llegas a la zona de bosque y tienes que volver a parar.

Después de caminar a la sombra por el espectacular Bosque de las Hayas, sales a unos grandes claros donde empiezas a divisar las infraestructuras de la estación de esquí de Candanchú. Esta zona también es cómoda para correr hasta que llegas al final de la etapa: el Puerto de Somport. Como curiosidad, parte del final del trayecto coincidía con la controvertida Ultra Canfranc-Canfranc que se celebraba al día siguiente.

Distancia: 17,4 km       Tiempo: 4 horas      Desnivel acumulado: 2050 metros



  • Somport - Alert
En la segunda etapa enseguida nos introducimos en suelo francés. Aquí ya no están las marcas propias de la senda. Tienes que guiarte con las marcas del GR-11 y después con las francesas de HRP (Alta ruta pirenaica) siguiendo la ruta que te marca el mapa. Nosotros llevábamos el track en el reloj por lo que en ese aspecto estábamos bastante tranquilos. Enseguida te introduces en el Bosque de Sansanet, con el aliciente que los caminos están muy bien marcados y se puede correr bastante. El trayecto también es en constante subida hasta que llegas al desvío del Ibón de Estanés. Nosotros debemos seguir por la otra dirección hacia el Bosque de Espelunguère. Una vez que dejas las arboledas, te introduces en grandes zonas abiertas con poca vegetación. Se empiezan a ver cabañas muy aisladas que sirven como punto de referencia. Una vez que llegas a la cabaña de Pegnot empiezas a subir a zonas bastantes altas. Aquí la vegetación es casi nula y reina el terreno arcilloso. Llegados a este punto, hay que estar muy atentos porque las señales son escasas. Lo digo con razón de causa ya que nos quedamos sin batería en el reloj y nos sentimos un poco perdidos sin el track. Como curiosidad, cuando nos encontramos aislados sin ninguna referencia, en mitad de la nada, vimos una mujer y empezamos a correr tras ella como si no existiera un mañana. ¡Hacia tiempo que no iba detrás de una chica de esta manera!. Fue nuestra salvadora, nos indicó como llegar de forma rápida hasta nuestra meta.

Distancia: 18,9 km       Tiempo: 4 horas       Desnivel acumulado: 1930 metros

Refugio de Arlet: Muy acogedor. Nos dieron una copiosa cena a base de sopa, ensalada, guiso de vaca y postre. Zona de dormitorio muy amplia y con mantas. La pega es que los baños están en el exterior y.....¡NO DISPONEN DE DUCHAS!


Ibón de Arlet
  • Arlet - Lescun     ¡EMPIEZA LA EPOPEYA!
Antes de nada, decir que ha sido la experiencia deportiva más dura de mi vida por lo que técnicamente de la etapa no voy a poder contar mucho. Todo empezó la noche anterior, mientras dormíamos empezó a sonar un viento que retumbaba en las paredes para luego seguir con lluvia y truenos. Nos levantamos a las 6 pero debido al temporal no pudimos salir hasta las 8 cuando la tormenta amainó. El refugio de Arlet es el único de la senda que no se puede llegar con coche por lo que estábamos aislados. Los primeros kilómetros fuimos bien sobre un terreno bastante asequible hasta que derrepente nos vimos en mitad de una gran tormenta. Era como estar en el ojo del huracán, no veíamos más allá de 5 metros y el agua caía con bastante furia. Empezamos a aligerar el paso entre rayos que parecía que caían a nuestro lado. En camino se había convertido en un río donde el agua ya nos llegaba por los tobillos.

Cuando creíamos que no podía ir peor la cosa ¡Empezó a granizar! Caía con tal velocidad que me provocó moratones en el cuerpo. Estábamos en mitad de la nada pero lo único que podíamos era avanzar confiando en que acabara pronto. Empezamos a rodear el Col de la Burcq con el terreno muy inestable, no paraba de resbalarme y a la derecha teníamos un desfiladero (Nos encontrábamos a 2000 metros de altitud). Después de mucho nerviosismo y tensión conseguimos llegar a un claro y emulando las películas de piratas divisamos ¡Tierra a la vista! En nuestro caso era la Cabaña de Bonaris. Para acabar de redondear la aventura, dicha cabaña estaba custodiada por un gran Mastín que se puso a seguirnos y ladrar pero era tal nuestra desesperación que hicimos caso omiso de las advertencias sobre la forma de actuar ante estos perros y fuimos directos a resguardarnos en la cabaña.

Como era de esperar, no estaba el pastor pero por suerte, había un pequeño porche  con ropa de abrigo que nos pusimos enseguida para poder entrar en calor. Después de 2 horas esperando que dejara de llover, aparecieron una pareja de franceses con los que habíamos coincidido en el refugio anterior. Cuando por fin salió el sol, emprendimos la última parte de la etapa que después de lo vivido, me pareció fantástica pese a que nos volvió a llover.

Al llegar al final (En el Camping de Lauzart, Lescun) nos recibió....NADIE. El camping estaba vacío, no podíamos llamar a nadie porque estábamos en zona francesa sin cobertura alguna. Por lo menos pudimos ducharnos y ponernos ropa "medio seca" después de llevar empapados 6 horas. Al cabo de un par de horas de espera, con los nervios a flor de piel, seguía sin aparecer ningún empleado. Decidimos ir al pueblo en busca de ayuda.

Cabaña de Bonaris
¡Y por fin nos sonrió la suerte! Al llegar a Lescun nos topamos con una familia española a la que pedimos información de como ir a Canfranc. Después de contarles nuestra aventura no dudaron ni un segundo en llevarnos ellos mismos hasta ahí y eso que eran 5, así que los 7 bien apretaditos en el coche, llegamos a suelo español. Una vez allí ya pudimos llamar a un taxi que nos llevara de vuelta al lugar donde teníamos el coche y poner punto y final a semejante locura.

No pudimos llevar a cabo la Senda de Camille, al final hicimos 55 kilómetros de 104 por lo que la historia aún no tiene un final. Después de semejante experiencia, he aprendido que la montaña y la climatología son infinitamente superior a nosotros y como tal, hay que respetarla. Ha sido duro pero he aprendido mucho para afrontar futuras aventuras. Eso si, durante un tiempo me quedaré corriendo por el asfalto.

Distancia: 19,5 km       Tiempo: 6 horas       Desnivel acumulado: 2160 metros

                                                BANDA SONORA